Antropología

La antropología estudia al hombre desde todas sus facetas: cultural, biológica, filosófica y social. En la imagen, escultura de un adolescente del arte azteca.

Con el término antropología se define a la ciencia que estudia a la humanidad y al ser humano en su conjunto, en sus dimensiones social, biológica, cultural y filosófica. La palabra antropología deriva de la unión de los términos griegos logos (estudio) y anthropos (hombre), con lo que, en sentido literal, vendría a equivaler a "estudio del hombre". Tanto los griegos como los romanos veían en la antropología un conocimiento de tipo filosófico abstracto acerca de la naturaleza del ser humano y el significado de su existencia. Actualmente, los antropólogos ven su disciplina como una ciencia empírica, pues formula hipótesis y conclusiones acerca de los seres humanos basadas en la observación sistemática y la recopilación metódica de datos entre los pueblos de todo el mundo, del pasado y del presente. De esta forma, los primeros antropólogos fueron historiadores, viajeros y gentes que tomaron contacto con otras culturas, como misioneros, comerciantes, etc., a las que se preocuparon por conocer y descubrir, no tanto por curiosidad cuanto por avanzar en el conocimiento de la esencia de lo humano. El objeto de la antropología no es, pues, la simple recopilación de datos acerca de tradiciones extrañas y ajenas al observador, sino la comparación y el estudio sistemáticos de las distintas variantes (modos de vida, de pensamiento, de acción, sistemas de creencias, tradiciones…) que se pueden encontrar entre los diversos grupos humanos. Es decir, los antropólogos no pretenden estudiar un determinado rasgo cultural de un grupo concreto, sino que intentan comparar este rasgo con los de otros grupos, pues el fin último de la antropología es el estudio de la esencia misma del ser humano, su definición y la forma en que esta esencia se hace visible por medio de diferentes modos de vida y pensamiento.

La antropología como ciencia

A caballo entre las disciplinas humanísticas, sociales y experimentales, la antropología es un campo de conocimientos adquiridos de un modo sistemático, no intuitivo, sino empírico. Los antropólogos llevan a cabo investigaciones acerca de otros modos de vida, frecuentemente ajenos al suyo propio; estas investigaciones las realizan desde una perspectiva teórica concreta y con un método de trabajo específico de la disciplina. Es decir, la antropología es una ciencia que trabaja con hipótesis y modelos teóricos, en la que existen escuelas diversas de pensamiento y que cuenta con métodos de investigación sistemáticos y contrastados.

Herramientas de investigación

Una de las especificidades de la antropología es su método de estudio, en el que ocupa una posición central el trabajo de campo. Los antropólogos opinan que, para conocer el modo de vida de un grupo humano, lo mejor es convivir con él durante un tiempo prolongado, participando de su vida diaria al mismo tiempo que se lo estudia. Esta herramienta es la observación participante, por medio de la cual el antropólogo se integra en el grupo que pretende estudiar intentando, con las lógicas limitaciones y en la medida de lo posible, ser uno más del grupo, evitando interferir o modificar con su presencia las conductas de los individuos estudiados. Los datos recogidos durante la investigación son reflejados en un cuaderno de campo, en el que el antropólogo lleva el registro de sus observaciones, de las personas entrevistadas y de sus propias vivencias. La antropología prima la idea de que sólo la visión desde dentro de un grupo permite conocer cuáles son sus pautas de interacción, sus costumbres y creencias, tratando de entender qué sentido tienen éstas para las gentes del grupo. Para llegar a este punto, para conocer y comprender costumbres y modos de vida ajenos, una de las premisas básicas e indispensables del trabajo de campo es abandonar los propios prejuicios culturales que tiene todo individuo, por el simple hecho de pertenecer a un grupo determinado; los antropólogos rechazan el etnocentrismo (la creencia de que la cultura propia es superior a las demás, que son tildadas de primitivas, atrasadas o bárbaras) y defienden el relativismo cultural, es decir, el principio de que los valores, las costumbres y las creencias deben ser entendidos en función de los patrones culturales a los que pertenecen y que, por tanto, no hay culturas mejores que otras, sino que cada una de ellas es el fruto de una larga evolución histórica aceptada y elaborada por los propios individuos.

Objeto de estudio

El objeto principal de estudio de la antropología no es un grupo, una tradición o un modo de pensamiento concretos, sino aquello que engloba a todos los grupos humanos, todas las tradiciones y todos los modos de pensamiento: la cultura. Cultura, en sentido antropológico, es el estilo de vida propio de los grupos humanos, un rasgo que distingue al género humano del animal. Cultura hace referencia a las costumbres o normas sociales, a las creencias acerca del universo físico y de la sociedad y a los criterios y valores que se refieren a la conducta social.

Los antropólogos distinguen entre dos tipos de cultura: material y mental. La primera engloba a los objetos, artefactos y productos materiales realizados por los seres humanos. La segunda se refiere a las creencias sociales, valores y normas de comportamiento. Todos los seres humanos, por el mero hecho de serlo y de haber nacido en el seno de un grupo, están impregnados de una cultura determinada, que condiciona su vida diaria, su visión del mundo, su manera de pensar e interactuar con los demás, sus deseos e incluso su manera de sentir, vivir o soñar, por ejemplo.

La variedad de culturas, tanto del pasado como del presente, es enorme, siendo el objetivo de los antropólogos estudiarlas todas. Además de las variantes culturales, otro de sus objetos de estudio son las variantes físicas, es decir, las diferencias en cuanto al aspecto, la forma corporal, la estructura genética, el color de la piel, ojos y cabellos, etc. En este caso, el objetivo final es lograr entender las leyes biológicas y los factores ambientales que provocan la existencia de diferencias físicas y genéticas entre los seres humanos.

En resumen, la antropología estudia, de un modo sistemático, organizado y comparativo, las distintas variaciones existentes entre los seres humanos, atendiendo tanto a las diferencias físicas como a las culturales.

Método de análisis

Para los antropólogos, cada cultura es un modo de vida único entre varios alternativos. Una determinada costumbre, por ejemplo, puede tener significados diferentes para pueblos distintos. Los datos de estudio, una vez recogidos e interpretados, son empleados no sólo para entender la cultura o el grupo del que proceden, sino para intentar formular una explicación general de la conducta humana. Para ello, es preciso comparar unas culturas con otras, estudiando las diferencias y las similitudes, así como la forma en que unas y otras se producen. Cuando se contrastan culturas diferentes, se empiezan a comprender las formas de conducta propias de cada grupo, además de las que son comunes a todos. E, igualmente, se pueden conocer y entender las formas de conducta que proceden de una necesidad biológica o psicológica (por ejemplo, el acto de alimentarse, dormir…) y las que son de origen convencional o cultural (por ejemplo, la danza, la oración…). Cuando estudian culturas distintas, los antropólogos comparan sistemas de creencias, valores, costumbres rituales, sistemas de parentesco, recursos tecnológicos, modos de organización política y económica. Una vez comparadas diversas culturas, y cuando se han encontrado elementos en común (rasgos culturales, pautas de comportamiento, de expresión, de pensamiento), es posible formular explicaciones generales, hipótesis globales y leyes. Así pues, el gran objetivo de la antropología es encontrar las diferencias y las similitudes entre las distintas culturas, pudiendo de esta forma elaborar explicaciones universales sobre el comportamiento humano. El método de análisis es, pues, fundamentalmente comparativo, siendo la antropología una ciencia social y biológica comparativa.

La antropología en relación con otras ciencias afines

El objeto de estudio (el ser humano) y el método de análisis (la comparación entre culturas y grupos diferentes) no son exclusivos de la antropología. La historia, como la sociología o la psicología, por ejemplo, estudian también a sociedades diferentes. Sin embargo, cada una de estas disciplinas tiene conceptos y técnicas de investigación diferentes, en función de sus objetivos y de su propia tradición científica. La psicología estudia los fenómenos humanos a nivel individual, partiendo de los propios rasgos psicológicos de una persona en concreto; su nivel de análisis, pues, es el individuo. Por su parte, para los sociólogos, la conducta humana se explica en relación con aspectos como la edad, la raza, el nivel económico, el trabajo, etc.; su nivel de análisis, por tanto, no es sólo un individuo concreto, sino la sociedad. Finalmente, los antropólogos integran ambos niveles de análisis (individuo y sociedad) y añaden uno mayor y más amplio, la cultura, al estudiar las relaciones que se producen entre la cultura y el funcionamiento psicológico del individuo, al mismo tiempo que se estudia el funcionamiento y la organización de la cultura en conjunto.

Otra diferencia entre estas disciplinas es el uso de conceptos propios y de métodos de investigación particulares. La psicología, en gran medida, emplea experimentos de laboratorio, efectuados en condiciones bajo control; los sociólogos, por su parte, prefieren emplear encuestas, intentando abarcar a un amplio universo de la población y aplicando el análisis estadístico y cuantitativo; finalmente, los antropólogos se decantan por realizar trabajo de campo integrándose en el grupo a estudiar, participando de su vida diaria y realizando entrevistas personales, en modo alguno exhaustivas, primando lo cualitativo sobre lo cuantitativo y, siempre, con el objetivo último de establecer comparaciones. A pesar de estas diferencias, no obstante, en ocasiones las fronteras entre estas disciplinas no están claramente definidas, prestándose entre sí conceptos, herramientas de análisis y métodos de trabajo.

Algo similar ocurre en relación con la antropología y otras ciencias sociales, como la ciencia política, la economía o la geografía, con las que comparte no tanto métodos, sino materiales de estudio. La historia es, de todas las disciplinas, la más afín a la antropología. A la hora de aproximarse a una cultura del presente, algunos de los métodos que utilizan los antropólogos son también los que emplea el historiador, pues el antropólogo percibe la cultura como un proceso extendido en el tiempo, una evolución que debe ser estudiada no sólo desde el momento presente, sino también desde el pasado. Historiadores y antropólogos usan el mismo tipo de materiales de estudio (documentos escritos), si bien los segundos se apoyan con mayor énfasis que los primeros en otro tipo de materiales, como las historias orales y los datos arqueológicos.

Las ramas de la antropología

Siendo la antropología una ciencia que estudia comparativamente las similitudes y diferencias biológicas y culturales existentes entre los grupos humanos, tanto en el pasado como en el presente, estos intereses se agrupan en dos ramas concretas: antropología física y antropología cultural. Ambas ramas, aunque en ocasiones aparecen separadas, están completamente interconectadas y, por ejemplo, los antropólogos físicos deben tener en cuenta la influencia de la cultura en la evolución física del hombre y cómo los cambios culturales producen, a su vez, cambios biológicos. Y lo mismo en sentido contrario. Algunos autores como Marvin Harris distinguen, además, otras dos grandes ramas: arqueología y lingüística, si bien otros las incluyen dentro de la antropología cultural. Todos estos campos, combinados entre sí, forman la antropología general.

Antropología física

Desde el principio de los estudios antropológicos, los investigadores se han interesado por conocer la evolución biológica de la humanidad, una curiosidad que se ha extendido lo más posible en el tiempo y a todas las variedades o grupos humanos existentes.

Dentro de la antropología física se distinguen distintas subdisciplinas, algunas de las cuales son las siguientes:

- Paleoantropología. El término equivale al estudio de los antiguos humanos. Los paleoantropólogos recogen y clasifican los restos humanos del pasado, los organizan, establecen tipos e intentan formular relaciones entre ellos y secuencias cronológicas. En su labor se ayudan de ciencias auxiliares, como la geología, la química, la genética o la anatomía, entre otras muchas. El objetivo de la paleoantropología es conocer la secuencia de la evolución biológica de los humanos, desde su aparición hasta el momento presente.

- Antropometría y anatomía comparativa. Uno de los primeros intereses manifestados por los pioneros de la antropología fue realizar mediciones anatómicas y comparar los fósiles humanos hallados en las excavaciones, intentando establecer tipologías y relaciones físicas entre ellos y, finalmente, conseguir un sistema clasificatorio de las distintas razas humanas.

- Genética. Se ocupa del estudio de las diferencias hereditarias que caracterizan a los grupos humanos.

- Primatología. Estudia el comportamiento social y la biología de los primates, con especial atención en la búsqueda del origen de la capacidad de comunicación lingüística y de la cultura. Estudiando estos aspectos en los primates, los animales más próximos al hombre, los especialistas avanzan en el estudio de las características esenciales de la comunicación y el comportamiento humanos.

Antropología cultural

Se ocupa del estudio, descripción y análisis de las culturas, tanto las del pasado como las del presente. Algunos autores identifican la antropología cultural con la etnología, que Boas definiera como "el descubrimiento de las leyes que gobiernan las actividades del intelecto humano, así como la reconstrucción de la historia de la cultura y la civilización humanas".

Una cuestión muy discutida entre los especialistas es la diferencia entre la antropología cultural y la antropología social, que algunos autores identifican como equivalentes, mientras que para otros son ramas diferentes de un mismo tronco común. La diferencia entre ambas está en el objeto de estudio: mientras que para los partidarios del uso del término antropología social, el núcleo de los estudios antropológicos es la sociedad, para los antropólogos culturales su objeto de estudio es la cultura, habiendo estado ambos términos en el centro del debate entre los científicos sociales de las últimas décadas. Las tradiciones académicas han tomado partido por una u otra opción y así, los antropólogos británicos (Radcliffe-Brown, Firth) han defendido el nombre de antropología social, opción a la que se unieron estudiosos como el estadounidense Murdock y, en sus primeros trabajos, el francés Claude Lévi-Strauss y el británico Leach. Enfrente, los grandes defensores del adjetivo "cultural" han sido el británico Tylor, el estadounidense Boas, los defensores de la escuela materialista cultural, de la ecología cultural y, en general, los antropólogos estadounidenses.

Al igual que ocurre con la antropología física, la cultural se divide en algunas subáreas:

- Etnografía. Es el estudio intensivo y descripción de los grupos o comunidades contemporáneas. El trabajo del etnógrafo incluye, en primer lugar, el aprendizaje de la lengua del grupo que va a estudiar, al tiempo que debe revisar la producción científica existente sobre el área y formular una estrategia de investigación. Posteriormente se realiza el trabajo de campo, observando y participando en la vida del grupo, recogiendo historias y genealogías, manteniendo entrevistas y seleccionado a los miembros del grupo que pueden ofrecerle la mejor información posible. La recogida, almacenamiento y análisis de los datos de campo son sus labores principales, al objeto de ofrecer una descripción etnográfica útil para la comparación entre diversos grupos, el objetivo final de la ciencia antropológica.

- Etnohistoria. Estudia los modos de vida de poblaciones del pasado, empleando tanto la documentación escrita, si es que existe, producida por estos grupos, así como las tradiciones orales que se hayan podido transmitir de generación en generación. Entre sus objetivos, además de conocer modos de vida ya inexistentes, está el de comprender los procesos de cambio cultural.

- Antropología aplicada. Defiende la utilidad de la antropología no sólo como un conjunto de teorías, sino como una disciplina que se orienta hacia la resolución de problemas prácticos, elaborando estudios, ofreciendo propuestas y evaluando los resultados.

- Antropología médica. Se encarga del estudio de los factores biológicos y culturales que influyen en la salud y en la enfermedad, así como las prácticas y creencias que cada grupo tiene en torno a las enfermedades y a su tratamiento.

- Antropología urbana. Su campo de estudio son las ciudades y sus habitantes, analizando modos de vida, mentalidades, producción material, sistemas de creencias, formas de organización, etc.

- Antropología del desarrollo. Surgida en la segunda década del siglo XX, estudia a las poblaciones de las naciones económicamente menos desarrolladas, analizando las causas del subdesarrollo.

Como se dijo más atrás, algunos autores incluyen dentro de la antropología cultural a disciplinas como la arqueología y la lingüística. Con respecto a la primera, se encarga de reconstruir las culturas del pasado a partir de los restos materiales que éstas dejaron (cerámica, utensilios de piedra o metal, huesos, estructuras de viviendas, etc.). Para ello, su método de estudio principal es la excavación, por medio de la cual se extraen de modo sistemático los restos de la cultura material de las sociedades y grupos del pasado. Entre las ocupaciones principales de los arqueólogos se encuentran la identificación y la clasificación de los restos culturales, así como su datación cronológica. Este último aspecto ha avanzado mucho en las últimas décadas, gracias al apoyo de otras ciencias, como la botánica, la química o la física, que han permitido el surgimiento de técnicas de datación como la dendrocronología, el radiocarbono, el análisis de flúor, etc. El trabajo del arqueólogo no se termina con el hallazgo y estudio de los restos materiales, sino que se extiende hacia la tarea de reconstrucción de las culturas estudiadas, intentando avanzar en el conocimiento de las técnicas de subsistencia empleadas, de la tecnología, de las condiciones de vida, del arte, de los sistemas de creencias, de la organización social y del tamaño y organización de los núcleos de población.

Con respecto a la lingüística, el estudio del lenguaje y de sus relaciones con la cultura constituye otra de las ramas diferenciadas de la antropología, conocida como antropología lingüística. Su objeto de estudio es el habla como hecho social y como modo de comportamiento. La importancia del lenguaje como objeto de estudio es fundamental para el conocimiento del ser humano, pues se considera que la capacidad de comunicación oral y escrita es el rasgo principal que distingue a los seres humanos de los animales. El hombre se comunica empleando símbolos, que pueden ser sonidos (como las palabras) u objetos (las banderas, por ejemplo), y que sirven para comunicar ideas. El estudio del lenguaje y de los significados (semántica) es fundamental para comprender los valores, las creencias, la ideología y otros aspectos esenciales de la cultura. Algunos autores han destacado, además, la influencia del lenguaje sobre el pensamiento, la conducta y la percepción de la realidad.

Como en los casos anteriores, la lingüística también posee algunas subáreas. La lingüística histórica estudia e intenta reconstruir las lenguas del pasado, estableciendo orígenes, tipos y relaciones. La lingüística descriptiva se encarga del estudio de la gramática y la sintaxis de las lenguas. La sociolingüística analiza la relación entre lenguaje y sociedad, especialmente el uso de la lengua en la comunicación cotidiana.

Teorías y escuelas antropológicas

La historia de la antropología es muy antigua y, probablemente, desde los primeros momentos de la existencia del ser humano ya se produjo una curiosidad inicial por conocer y explicar las diferencias culturales. La mayoría de las culturas poseen mitos y relatos que explican su origen y su relación con otras culturas. Viajeros y eruditos del mundo antiguo tuvieron entre sus preocupaciones conocer otras culturas y explicarse las razones de las diferencias y similitudes, si bien estos acercamientos son todavía precientíficos, por cuanto no se realizan en ningún caso estudios sistemáticos y metodológicos. Con el paso de los siglos, a medida que avanzan los conocimientos geográficos y Europa sabe de la existencia de nuevas tierras y sociedades, el interés por éstas se hace más intenso. Viajeros, conquistadores, misioneros, funcionarios… dan noticia de los grupos que van encontrando a su paso y, en ocasiones, ofrecen descripciones de alto valor y profundidad, cuando no directamente interpretaciones que están ya en la vía de la ciencia antropológica.

El punto de partida de la antropología como ciencia se sitúa en el siglo XVIII, dentro del movimiento ilustrado. Es entonces cuando se empiezan a sentar las bases de un verdadero método de investigación antropológica, comenzando a ser definidos los primeros intentos sistemáticos de proponer teorías científicas sobre las diferencias culturales.

El siglo XIX verá surgir la primera gran teoría antropológica, el evolucionismo de Darwin, cuya aplicación en antropología y ciencias sociales cuenta con figuras de la talla de Herbert Spencer, Morgan y Tylor. En paralelo, y relacionada con ésta, tiene gran influencia la escuela marxista, derivada de las teorías de Karl Marx. Siendo el evolucionismo la teoría dominante en la época, coexistió con otras de gran importancia, como el difusionismo y el particularismo histórico, con Boas como principal figura de esta última. Posterior en el tiempo resulta la escuela funcionalista y estructural-funcionalista, de origen británico y cuyos máximos defensores son Malinowsky y Radcliffe-Brown, respectivamente. Ya muy avanzado el siglo XX, dominan el panorama teórico escuelas como la de cultura y personalidad (Benedict, Mead), el neoevolucionismo (White, Kroeber, Steward), el materialismo cultural (Harris), el estructuralismo (Lévi-Strauss) o la antropología simbólica o postmoderna (Geertz, Turner).