Canibalismo

    El canibalismo o la antropofagia es la práctica de ingerir carne humana. Parece ser que el término procede de la voz caribe o carib, pues Cristóbal Colón y los viajeros del siglo XVI describieron que los pueblos caribes antillanos realizaban esta práctica. Muy probablemente, los informes de Colón sobre la práctica general de la antropofagia entre los caribe fueron muy exagerados, ya que el mismo Colón pudo estar interesado en destacar el "estado de salvajismo" de estos pueblos, justificando así su conquista y reducción a esclavitud. A pesar de esta exageración, lo cierto es que los pueblos caribes ingerían carne humana, una práctica relacionada con el ritual y, probablemente, con la propaganda, pues amedrentaba a los enemigos. Las fuentes abundan en detalles: "a los niños que cogen, los castran para engordarlos y cuando se han hecho grandes y gordos, se los comen; pero a los de edad madura, cuando caen en sus manos, los matan y los parten; los intestinos y las extremidades de los miembros se las comen frescas, y los miembros los guardan para otro tiempo, salados" (P. Mártir de Anglería).

    La práctica del canibalismo es antigua y se encuentra geográficamente muy extendida. Existen pruebas de su presencia en los primeros tiempos de la humanidad, como en los yacimientos de Atapuerca (Burgos), donde se han encontrado restos óseos humanos con trazas de haber sido destazados para el consumo humano. Igualmente se han encontrado pruebas de antropofagia en el Neolítico y, en la Antigüedad, Herodoto y otras fuentes describen algunos pueblos como caníbales. Otro tanto hace Marco Polo, quien describe antropófagos durante su viaje por Asia, y, ya tras la expansión por el Nuevo Mundo, son numerosas las crónicas que describen el canibalismo entre algunos pueblos americanos (aztecas, iroqueses, tupinambás… además de los citados caribes). En tiempos más recientes, se han descrito prácticas caníbales habituales entre algunos pueblos de África central y occidental, de la Amazonia, de Oceanía (Australia, Nueva Zelanda, Melanesia y Polinesia), así como regiones meridionales del Asia insular (Sumatra, Nueva Guinea, con pueblos como los fore). Según algunas fuentes, aún existen sociedades sin contactar en algunas regiones remotas del mundo, habiéndose descrito la práctica caníbal en algunas descubiertas en las últimas décadas. Algunos investigadores como Arens, no obstante, han puesto en duda la existencia del canibalismo, explicando que se trata de una acusación fantasiosa que unos pueblos arrojan sobre otros.

    La antropofagia ha despertado el interés desde muy pronto entre los antropólogos, quienes han intentado encontrar una explicación satisfactoria. Uno de los primeros investigadores, Frazer, expuso que los pueblos que ingerían carne humana pensaban que así se estaban apropiando del alma de los muertos y de sus cualidades. Para Mauss, el endocanibalismo –ingerir el cadáver de un pariente– se realizaba para retener el espíritu del familiar que, de otro modo, se escaparía. Algunos antropólogos como Marvin Harris o Michael Harner, adscritos al materialismo cultural, han interpretado el canibalismo en términos económicos, explicando que se practica por sociedades que carecen de proteínas de origen animal en su dieta (Harner lo explica así entre los aztecas). No existe una explicación universal y plenamente aceptada para el fenómeno del canibalismo, sino muchas interpretaciones dependiendo del contexto cultural. Sea como fuere, parece que en todos los casos el canibalismo, cuando se trata de una práctica cultural y no por mera necesidad de supervivencia en una situación puntual extrema, ha estado asociado al ritual, más que a una mera cuestión de alimentación. Los seres humanos han consumido carne humana considerando que con ello realizaban un acto de mayor significado que la simple alimentación o ingestión de comida, y por ello han rodeado este acto de un ceremonial más o menos complejo. En muchas sociedades, el canibalismo ha acabado por perder el carácter real para mantener un sentido simbólico, existiendo tradiciones y creencias en las que está presente la ingestión de carne humana, ya sea a modo de relato, superstición o ceremonia.