Prehistoria

    Prehistoria. Pintura prehistórica perteneciente al período magdaleniense.

    Vocablo procedente del griego que quiere decir "antes de la historia". Por una parte, hace referencia a la etapa de la evolución humana que abarca desde la aparición del ser humano sobre la tierra hasta la consolidación de los estados y la invención de la escritura (dicho momento marca la entrada del hombre en la época histórica). Por otra, a la ciencia que se ocupa del estudio de dicho periodo de tiempo.

    En cuanto al periodo histórico que abarca, se suele considerar que este empezó hace unos tres millones de años, momento en el que aparecieron los primeros homínidos, hasta el 3.500-3.000 a. C. aproximadamente, fecha en la que surgieron los primeros estados en el Creciente Fértil y se desarrolló la escritura.

    Sin embargo, estas fechas pueden ser discutidas en base a diferentes factores como:

    • El ser humano nació en África hace aproximadamente tres millones de años pero no se extendió por todo el orbe hasta mucho después. Esto quiere decir que la prehistoria americana, por ejemplo, no dio comienzo hasta mucho más tarde (50.000 a. C.). La fecha de finalización de la prehistoria puede ser discutida de acuerdo a argumentos parecidos.

    • Aunque la escritura es fundamental para conocer el devenir real de los pueblos, existen otros muchos indicios que permiten averiguar datos históricos sobre ellos como puede ser, por ejemplo, el registro cerámico. Además, existen muchos pueblos que o bien no desarrollaron una cultura escrita como tal (celtas, íberos, etc.) o bien su escritura permanece indescifrable (etruscos); estos pueblos no son merecedores de la etiqueta de "prehistóricos", por lo que en la actualidad se prefiere hablar de ellos como protohistóricos.

    • Aun teniendo en cuenta la importancia de la formación estatal, el ser humano conoció previamente un hito de mucha mayor trascendencia: el dominio de la agricultura. Sin ella, el estado como tal no podría haber existido, por lo que muchos historiadores consideran que el fin de la prehistoria debe ser fijado en la aparición del neolítico (en torno al 10.000 a. C. en diversas regiones de Oriente Próximo y Medio), fase marcada por la aparición de sociedades agrícolas.

    Las divergencias sobre la datación exacta de la prehistoria, aunque todavía existentes, parecen haber sido superadas, centrándose los prehistoriadores en otras cuestiones sin duda mucho más relevantes. Entre ellas destacan el proceso de hominización, las relaciones existentes entre los primeros grupos de pobladores (estudiadas a través de la comparación de sus industrias líticas respectivas) o el dominio de actividades básicas como la agricultura o el trabajo de los metales.

    Dado que no se poseen registros textuales sobre todo ello, los prehistoriadores no pueden recurrir a muchos de los métodos historiográficos existentes y tienen que refugiarse a menudo en el apoyo de ciencias "auxiliares" como la arqueología, la paleoantropología o la antropología.