Industria lítica

La industria lítica hace referencia a los diversos conjuntos de instrumentos realizados en piedra por los grupos humanos a lo largo de la prehistoria. Los restos líticos constituyen una de las evidencias arqueológicas más perdurables y fáciles de detectar, por lo que durante las primeras etapas de la historia de la investigación, fueron el principal objeto de estudio de la ciencia prehistórica.

Hasta que el ser humano fue capaz de descubrir y dominar todos los secretos de la fundición de metales, la mayor parte de las herramientas que utilizaba en sus tareas cotidianas estaban fabricadas con distintos tipos de rocas. En los yacimientos arqueológicos se encuentran tanto las huellas del proceso de fabricación (esquirlas y lascas) como los artefactos terminados (útiles líticos).

Las rocas más utilizadas por las diversas culturas prehistóricas de todo el planeta son rocas basálticas de fractura concoidea (en forma de concha), ya que la predeterminación de la forma de la fractura permite predeterminar la forma de la lasca. Entre las más conocidas se encuentran el sílex, la cuarcita y la obsidiana. Las piezas desprendidas de un nódulo de sílex o cuarcita se denominan lascas u hojas, dependiendo de su anchura y altura. A menudo, estas piezas, que tienen gran cantidad de filo cortante, se utilizan sin ninguna modificación. Sin embargo, otras veces la lasca aparece modificada mediante una talla secundaria, llamada retoque, con objeto de darle al artefacto una forma determinada. Una pieza retocada es lo que se conoce en la terminología arqueológica como útil lítico. El útil puede estar realizado sobre un soporte de lasca, hoja o núcleo.

Los prehistoriadores del siglo XIX identificaron distintos tipos de útiles líticos cuyas formas estandarizadas se repetían de yacimiento en yacimiento. Por asociación con instrumentos conocidos estos tipos fueron denominados según su posible funcionalidad como raederas, puntas, raspadores, buriles, cuchillos, etc. Las investigaciones posteriores establecieron un marco de referencia donde poder reconocer las etapas de la prehistoria a través del conocimiento de los diferentes tipos de útiles líticos y las secuencias de aparición en los yacimientos. La sistematización y clasificación de estas secuencias, es conocida como tipología. A las listas tipológicas clásicas de F. Bordes y D. Sonneville-Bordes, realizadas para el paleolítico europeo, se añadieron posteriormente otras adecuadas para otras cronologías, como la de Texier para el epipaleolítico, o para otras regiones del globo como las del paleoindio americano.

El concepto de fósil director ha sido esencial para el estudio de la prehistoria. Se trata de un útil lítico característico de determinada fase cultural y que se utiliza para datar el nivel estratigráfico donde aparece, como el bifaz para el achelense o la punta clovis para el paleoindio americano. En la actualidad este concepto está algo superado y se utiliza junto a otras pruebas diagnósticas, como dataciones radiométricas, paleontológicas, o geomorfológicas.

El análisis de la industria lítica se ha llevado a cabo desde múltiples puntos de vista a lo largo de la historia de la investigación de la prehistoria. Aspectos tecnológicos como las diferentes técnicas de trabajo de la piedra (talla en el paleolítico y pulido en el neolítico) fueron utilizados por el arqueólogo británico sir John Lubbock en 1865 para delimitar las dos primeras etapas prehistóricas.

La evolución de las técnicas de talla a lo largo del paleolítico también ha interesado a los arqueólogos. Las piedras talladas son la evidencia más antigua de la capacidad tecnológica del ser humano. La talla es el procedimiento aplicado sobre la materia prima para la fabricación de herramientas líticas. En la mayoría de los casos esto requiere la realización de una serie predeterminada de gestos técnicos encadenados, excepto en las primeras etapas, cuando se practicaba una talla oportunista en la que se seguía una cadena irregular en la obtención de lascas. Los distintos estadios evolutivos han sido divididos por los arqueólogos en cuatro modos técnicos.

Modos técnicos

El modo técnico 1, conocido también como olduvayense, se caracteriza por cantos tallados por una sola cara (choppers) o por dos (chopping tools), morfológicamente irregulares y lascas obtenidas por percusión directa sobre el núcleo. La primera evidencia de este tipo de talla procede del yacimiento de Gona en Etiopía y está datada en 2,5 millones de años. Esta clase de industrias líticas se hallan distribuidas en yacimientos de las regiones de los Afar en Etiopía, del lago Turkana en Kenia y en el yacimiento de Olduvai en Tanzania. Utillaje lítico atribuible al modo técnico 1 también se ha encontrado en otros lugares del continente africano, así como en Europa y Asia.

La segunda fase tecnológica es el modo técnico 2 o achelense, que refleja un importante salto evolutivo. La morfología estandarizada de bifaces y hendedores revela una clara intencionalidad por parte del artesano prehistórico. Son piezas realizadas sobre núcleo y talladas por las dos caras, caracterizadas por su alto grado de simetría y perfección técnica. Estos útiles prevalecen en los yacimientos del Viejo Mundo desde hace aproximadamente 1,5 millones de años hasta hace unos 200.000.

El avance fundamental del modo técnico 3 o musteriense (del yacimiento francés de Le Moustier) consiste en la consecución de una proporción mucho mayor de filo cortante debido a la fabricación de los útiles sobre lascas en lugar de sobre el núcleo. Aumenta la diversificación de los tipos de útiles (raederas, raspadores y denticulados), que se especializan en diferentes tareas, reduciéndose la multifuncionalidad de etapas anteriores. La llamada talla levallois, consistente en la preparación del núcleo de tal forma que permita predeterminar la forma y el tamaño de las lascas que se obtendrán de él, es la más característica de esta fase, que tiene entre 200.000 y 30.000 años de antigüedad. Industrias musterienses se han documentado en yacimientos del próximo oriente, norte de África y Europa.

Por último, el modo técnico 4 se corresponde con el paleolítico superior, que ocupa un periodo cronológico de hace entre 40.000 y 10.000 años. El tipo de talla laminar desarrollado en este momento permite multiplicar la cantidad de filo cortante obtenida con la misma cantidad de materia prima. La preparación de un plano de percusión en el núcleo facilita la obtención de lascas muy alargadas y planas llamadas hojas o láminas. Sobre este soporte se desarrollan nuevos útiles con diseños específicos para las diferentes tareas (raspador, buril, perforador, hojas y puntas retocadas). Otro sistema de talla es la talla por presión, que se realiza sobre núcleos de sílex calentados al fuego. Este sistema es propio del solutrense europeo así como del paleoindio americano, y se manifiesta en las típicas hojas de laurel y de sauce del primero y en las puntas clovis del segundo. El modo técnico 4 está relacionado con los humanos modernos, y por primera vez se halla distribuido por todo el globo.