Edad media

    Coronación de Carlomagno, personaje central de la historia de la alta edad media.

    Periodo de la historia de las civilizaciones euroasiáticas comprendido entre el siglo V y el siglo XIV-XV. El término edad media (medium tempus) fue acuñado en Italia en el siglo XV por los humanistas para hacer referencia a un periodo de decadencia cultural que se extendía ente la antigüedad clásica y su propia época.

    La edad media comprende un periodo de mil años. Atendiendo a la evolución política, económica y cultural, esta época se ha subdividio en tres periodos con características específicas:

    • Alta edad media (s. V-X). Se la considera una etapa de retroceso en la historia europea. Está marcada por la creciente ruralización de la sociedad, las invasiones bárbaras que acabaron con el Imperio romano de Occidente y el asentamiento y asimilación de distintos pueblos germánicos y euroasiáticos en los territorios de la antigua Roma. Esta atomización del poder sólo se vio rota por la aparición del Imperio carolingio, la consolidación del Imperio bizantino (heredero del Imperio romano de Oriente) y el surgimiento y conquistas del Islam.

    • Plena edad media (s. XI-XIII). Aunque es la etapa de mayor esplendor del feudalismo, sistema socioeconómico, político y militar de la Europa medieval, aparecen algunos elementos que aventuran el fin de una época: la expansión europea (reconquista y cruzadas), un tímido urbanismo en Italia, Flandes y partes de Europa central y un "renacimiento" cultural al amparo de las universidades y catedrales urbanas.

    • Baja edad media (s. XIV-XV). En esta etapa se constata la crisis del feudalismo (aunque éste no desaparecerá del todo) y la recuperación de algunos valores de la antigüedad clásica al tiempo que se observa la finalización de algunos procesos de formación estatal en lo que respecta al ámbito territorial (fin de la reconquista ibérica, guerra de los Cien Años, etc.). En algunas regiones como la península itálica, esta fase histórica se confunde con el primer Renacimiento.

    A pesar de esta división en tres etapas, a lo largo de dichas centurias pervivieron diferentes elementos comunes que permiten agrupar a todos estos siglos en una misma época histórica: una economía basada fundamentalmente en la producción agropecuaria y, en menor medida, en el comercio; un sistema político y social estructurado en torno a unas relaciones de vasallaje y, por último, una concepción del mundo y de la vida marcada por el cristianismo y regulada por la Iglesia, a cuya cabeza se encontraba el papa.

    En cuanto a la valoración general del periodo por parte de la historiografía, a consecuencia de los planteamientos humanistas durante mucho tiempo se consideró que la edad media fue un periodo de oscurantismo y decadencia en todos los aspectos. En la actualidad, gracias a nuevas perspectivas de estudio y a los aportes de ciencias como la antropología o la arqueología, el medievo aparece como una época brillante, compleja y dinámica pero, sobre todo, como la época en la que se gestó la civilización occidental contemporánea: la adopción del cristianismo como religión, la constitución de muchas de las actuales entidades políticas europeas, la consolidación de las lenguas vivas de Europa, la concepción del tiempo, etcétera.