Lenguas africanas

Lenguas indígenas de África. En el continente africano se hablan más de mil lenguas autóctonas diferentes además del árabe, que se habla también en países asiáticos, o lenguas europeas como el francés, el inglés y en menor medida el portugués y el español, que fueron importadas a estos países durante la época de la colonización y todavía se mantienen como lenguas oficiales o segundo idioma.

Características de las lenguas africanas

La mayoría de las lenguas existentes en África tienen una media de doscientos mil hablantes; sólo dos de ellas, el swahili y el hausa, son utilizadas por varios millones de personas. La escritura es escasa, apenas la mitad de las lenguas tienen grafía, y cuando es así, por regla general, utilizan adaptaciones del alfabeto romano; en otros casos se han desarrollado alfabetos silábicos que recogen las variantes fonéticas de la lengua oral.

Comparadas con otros idiomas, las lenguas africanas son bastante desconocidas tanto dentro del continente como en el resto del mundo. Al carecer de escritura en la mayoría de los casos, las investigaciones que se han hecho sobre ellas estaban más destinadas a registrar vocabulario y expresiones que a desentrañar las estructuras gramaticales sobre las que se construía la lengua. Las primeras investigaciones fueron realizadas por religiosos europeos en el siglo XIX, quienes, tras pasar una temporada en alguna de las tribus, hacían pequeños listados con el vocabulario que habían aprendido. Entre las primeras obras de este tipo se puede destacar Políglota Africana, de Segismund W. Koelle.

Familias lingüísticas

El conjunto de las lenguas africanas está dividido en cuatro grandes familias en función de la raíz en la que se apoyan. Éstas son: la camitosemítica, la nilosahariana, la khoisan y la nigero-kordofana. A su vez, estas familias están divididas en ramas y subramas hasta completar el amplio abanico idiomático del continente. Una de las ramas conocida desde hace más tiempo, tanto fuera como dentro del continente, y sobre la que se han desarrollado más estudios, es el bantú, perteneciente a la familia nigero-kordofana, del que deriva el swahili. Los estudios lingüísticos han demostrado que esta lengua cuenta con una complicada gramática en la que, a base de un sistema de prefijos y sufijos, se producen los cambios en cuanto al género y el número de los sustantivos y adjetivos. Es una de las lenguas más desarrolladas y cuenta con una producción literaria que ha ido incrementándose en los últimos años.

Familia camitosemítica

Tiene su origen en el Egipto antiguo (hoy en desuso) y dentro de ella se pueden distinguir tres ramas fundamentales: la semítica, que incluye lenguas que también se hablan en Asia, y se extiende sobre el norte del continente y en la zona este, en la región de Eritrea y Etiopía; la rama beréber, frecuente en la zona de Marruecos, Argelia y Túnez; y la rama chádica, hablada entre el norte de Nigeria y el África subsahariana, es una rama dentro de la que algunas lenguas han desarrollado escritura y actualmente se publican libros y diarios.

Familia nilosahariana

Esta familia tiene una construcción gramatical complicada que emplea un sistema similar al del latín, distinguiendo diferentes casos en los sustantivos para designar su función dentro de la oración. Igual que la familia camitosemítica, también emplea sufijos y prefijos en los verbos para indicar matizaciones de significado. Es hablada en la región que va desde Níger hasta Etiopía, también en el valle del Nilo y en algunas zonas de Uganda y Kenia. Las principales ramas en que se divide son la sangay, la sahariana y la nilochadiana, cuyo alfabeto tiene origen en el copto, que es un derivado del egipcio antiguo.

Familia khoisan

Es la familia que cuenta con menor número de hablantes y se caracteriza sobre todo porque en su fonética se emplea un sonido como el de un chasquido para la pronunciación de la mayoría de las consonantes. La región donde se habla es el sur del continente y las principales ramas que se derivan de ella son el san, khoisan y el nama.

Familia nigero-kordofana

En esta familia existen dos ramas fundamentales de las que derivan el resto de subramas y lenguas: por un lado, la kordofana, hablada en el sur de Sudán, que es una de las más antiguas (cuenta con lenguas de más de 5.000 años de antigüedad); y por otro lado, la nigerocongoleña, subdivida a su vez en multitud de subramas, entre ellas la mandé, la gur, la bantú (de donde deriva el swahili), la kwa (de donde procede el yoruba), la adamava o la atlántica.