Lenguas urálicas

Habladas en la región noroeste de Europa y en Siberia Occidental, la familia de las lenguas urálicas cuenta con aproximadamente veinte millones de hablantes. Está dividida en dos subgrupos principales, el ugrofinés y el samoyedo, de los que a su vez se derivan varias ramas, entre ellas, la que cuenta con un mayor número de hablantes (casi diez millones de personas) es el húngaro que es, además, la lengua oficial de Hungría. Algunos de los idiomas descendientes de las lenguas urálicas, como el camasiro y el mátor, están en proceso de extinción debido a la desaparición de todos sus usuarios.

Origen de las lenguas urálicas

El origen de esta familia de lenguas es el protourálico, que se desarrolló entre el 10.000 y el 7.000 a.C. en la región situada entre los ríos Volga y Ural. Este idioma, que sería el tronco común del que surgirían las demás lenguas, se ha intentado emparentar con las lenguas altaicas, pero los estudios filológicos realizados sobre ellas han puesto de manifiesto que se trata de familias bien diferenciadas. Hacia el 3.000 a.C., a causa de procesos migratorios, los hablantes del protourálico se distribuyeron por las zonas que actualmente ocupa esta familia de lenguas y a partir de entonces se desarrollaron los diferentes subgrupos y ramas que se conocen, que presentan importantes diferencias entre sí.

Características de las lenguas urálicas

Gramaticalmente esta familia de lenguas se caracteriza por ser de tipo aglutinante, es decir, que las palabras y su función dentro de la oración se definen por los sufijos que se añaden a una raíz con un significado determinado. Para los sustantivos y adjetivos, igual que en el latín, existe un sistema de declinaciones. Los verbos se conjugan en tiempo (presente, pasado y futuro) y modo (indicativo y subjuntivo). Originalmente, por regla general, carecían de formas compuestas, sin embargo, debido a la influencia de otras lenguas (sobre todo la germánica), se comenzaron a incluir verbos compuestos, así como verbos con partículas separables. El orden sintáctico de las palabras dentro de la oración suele seguir el esquema de sujeto, objeto y verbo.

Una de las peculiaridades de la conjugación verbal en algunos de los idiomas, es la formación del negativo. Para ello emplean una partícula que adquiere las flexiones del verbo y se conjuga temporalmente en lugar de éste (de la misma forma que ocurre en inglés). Otra característica de estas lenguas sería lo que se ha denominado “armonía vocálica”, que consiste en cambiar las vocales de las desinencias de los sustantivos en función del tipo de vocal que hay en la raíz.

Desde el punto de vista fonético, en la mayoría de estas lenguas el acento prosódico recae en la primera sílaba de la palabra. Por regla general, los fonemas consonánticos presentan menos variaciones, mientras que los vocálicos permiten la diferenciación entre abiertos y cerrados. En la formación del léxico se pueden detectar abundantes préstamos de otras lenguas como el eslavo, pero también el iranio, el turco, el germano y el báltico.

Principales familias urálicas

Ugrofinés

Esta familia se ha desarrollado fundamentalmente en la zona noroeste de Europa y está dividida en dos subgrupos bien diferenciados: la rama ugria y la rama fínica. Dentro de la rama ugria, la lengua principal, tanto por número de hablantes como por la región geográfica por la que se extiende, es el húngaro. Este idioma, que durante siglos estuvo en contacto con las lenguas de las tribus turcas y con el latín, se convirtió en la lengua oficial de Hungría a partir del siglo XIX. El húngaro moderno está dividido en ocho dialectos que presentan importantes variaciones entre ellos. El otro idioma representativo dentro de esta rama es el ubi-ugrio, cuyos hablantes se distribuyen a las orillas del río Ubi.

De la rama fínica el idioma más destacado es el finés, lengua oficial de Finlandia desde 1809, que cuenta con unos cinco millones de hablantes. Está dividido en cinco dialectos principales repartidos entre dos zonas geográficas del país. La primera obra escrita en este idioma que se conserva es un alfabeto fechado hacia 1543. Otra de las lenguas sobresalientes de esta rama es el lapón (también conocido como sami) empleado en la región de Laponia, que se extiende por el norte de Noruega, Suecia y Finlandia (en este último país hay una mayor concentración de hablantes). Este idioma también tiene reconocimiento oficial desde 1950.

Otra de las ramas de esta familia es el estonio, que es la lengua oficial de Estonia y que cuenta con un millón de hablantes.

Samoyedo

La mayoría de los hablantes de este subgrupo de lenguas se encuentra en Siberia Occidental. La rama principal es el nenets, de la que se derivan algunos de los principales idiomas de la región y que cuenta con una importante tradición en la producción literaria.