Lenguas semíticas

Habladas en la región de Oriente Próximo, las lenguas semíticas componen uno de los subgrupos que salen del tronco común de las camito-semíticas. Entre ellas se cuentan idiomas de tanta difusión geográfica e importancia litúrgica como el árabe y el hebreo, que siguen estando en vigor en la actualidad. Otros idiomas pertenecientes a este grupo son el arameo accidental u oriental y el amhario. De las aproximadamente 70 lenguas derivadas de este grupo, algunas de ellas, como el acadio, se encuentran en desuso desde hace siglos.

La etimología del nombre con que se conocen estas lenguas deriva del relato bíblico y su significado es el de “lenguas habladas por los hijos de Sem”, que fue uno de los primeros miembros del pueblo elegido, cuyo relato es recogido en el libro del Génesis, dentro del Antiguo Testamento.

Origen y desarrollo

La aparición de estas lenguas se sitúa en torno al tercer milenio antes de Cristo, en la región de Mesopotamia, entre los ríos Tigris y Éufrates. Desde allí se extendieron a lo largo de los siglos hasta el sur de Arabia. En su desarrollo histórico se pueden distinguir tres grandes grupos dentro de esta familia, atendiendo a criterios geográficos: el semítico oriental, el semítico occidental del Norte y el semítico occidental del Sur.

Semítico oriental

Este grupo, que incluye el acadio y sus dialectos, fue empleado desde el 2500 a.C. y venía a sustituir a la hasta entonces lengua predominante, el sumerio. Del sumerio, cuyo origen no era semítico, fue de quien se heredó el sistema de escritura, denominado cuneiforme.

A partir del año 2000 el acadio se dividió en dos dialectos: el asirio y el babilónico, este último regulado por el Código Hammurabi. En esta lengua fue escrita la leyenda de Gilgamesh, que recoge el relato del diluvio universal que también narra el Antiguo Testamento.

Semítico noroccidental

Se desarrolló igualmente hacia mediados del segundo milenio e incluye idiomas como el amorreo, empleado en el oeste del Éufrates o el ugarítico, que también utiliza un sistema de escritura cuneiforme.

A partir de finales del segundo milenio se pasa a hablar el cananeo y el arameo, siendo de este último de donde derivan lenguas como el fenicio-púnico, el hebreo y otras lenguas menores.

Semítico sudoccidental

La aparición y desarrollo de este grupo es de fecha más tardía, a comienzos del primer milenio de la era cristiana, y en él se incluyen lenguas como el árabe, cuya difusión geográfica se produjo a partir de la expansión del Islam en el siglo VII d.C.

Características principales

Las lenguas semíticas, a pesar de las diferencias que muestran en cuanto a su evolución y su estado actual, presentan la particularidad de continuar manteniendo entre ellas un elevado número de elementos comunes. Es el caso, por ejemplo, del empleo de algunos fonemas similares (sonidos consonánticos velares, enfáticas, faríngeas y laríngeas) o del mantenimiento de una raíz común en algunos términos del léxico.

La constitución de las palabras se hace a partir de un esquema rígido que está compuesto de dos elementos:

  • Una raíz consonántica generalmente compuesta de tres letras y que es donde se encuentra el significado del término.

  • Una desinencia vocálica (a veces puede incluir alguna consonante) que generalmente se omite en la lengua escrita y que es donde se encuentra la información de elementos como el género y el número. Existe además todo un sistema de sufijos y prefijos que tiene como fin matizar el significado de las palabras.

Respecto a su sistema de escritura, se pueden señalar tres como principales: el cuneiforme, el semítico septentrional (del que se derivan el árabe y el hebreo) y el semítico meridional.