Fotografía (historia)

Fotografía de Man Ray ilustrando Les nouvelles couleurs du sex appeal spectral, de Dalí.

Tras años de polémica en los que se llegó a pensar que los inventores fueron Louis-Jacques Mandé Daguerre, creador del daguerrotipo, o Fox Talbot, quien también aportó numerosos avances técnicos, hoy se sabe que la fotografía fue inventada en el siglo XIX en Francia por Joseph-Nicéphore Niépce. En 1816 Niépce logró plasmar imágenes sobre papel mediante la cámara oscura, concretamente unas vistas tomadas desde su ventana. En 1822 consiguió el primer negativo de la historia, una imagen permanente sobre papel (un bodegón), que llamó heliografía. Posteriormente llevaría a cabo, esta vez en positivo, la imagen Point de vue du Gras de 1827, considerada la fotografía más antigua del mundo.

La fotografía como arte

Los prejuicios que siempre existen cuando se inventa algo considerado revolucionario, y más si entra en conflicto con el arte, también afectaron a la fotografía. Ésta entró enseguida en disputa con la pintura por su capacidad de retratar la realidad tan fielmente. Precisamente por esta razón, la fotografía fue despreciada al principio como arte y el fotógrafo considerado, despectivamente, como un artesano.

La necesidad por parte de los fotógrafos de alcanzar la categoría artística de los pintores hizo que los primeros pusieran sus esfuerzos en demostrar que la cámara fotográfica, como la pintura, era capaz de producir imágenes poéticas y estéticamente bellas. Poco a poco esto se fue logrando, al tiempo que grandes pintores como Édouard Manet encontraban un fin práctico a las fotografías, que empleaban como sustitutos de los modelos a representar.

De esta forma, hacia la mitad del siglo XIX, la fotografía alcanzó la categoría de arte, y en 1859, el Gobierno francés autorizó la creación de un Salón de Fotografía. Al principio, y como era de esperar, las críticas recibidas fueron numerosas.

La fotografía en la calle

Los numerosos avances tecnológicos que se fueron produciendo a lo largo del siglo XIX junto con la reducción del peso del material permitieron que pronto los fotógrafos pudieran desarrollar su trabajo fuera de sus estudios. Roger Fenton está considerado como el primer reportero de guerra de la historia, llegando a realizar en época victoriana más de trescientos negativos de gran crudeza visual. Otros fotografiaron la guerra de Secesión americana, retratando la barbarie y lo inhumano de este conflicto civil.

Por otra parte, en 1856 nacía la fotografía aérea, cuando el gran retratista Nadar obtuvo sus primeras vistas aéreas de París, que tomó desde un globo.

La difusión de la fotografía

A partir de mediados del siglo XIX la fotografía empezó a tener mayor difusión gracias a revistas especializadas y asociaciones fotográficas. Mientras en Francia la Société Héliographique publicaba su revista La Lumière hasta 1866, y la Société Française de Photographie su Bulletin, en Londres se fundó, en 1853, la Photographic Society, que en 1894 se transformó en la Royal Photographic Society. En Italia nacía, en 1889, la Società Fotografica, que sacó la publicación Bolletino.

En Estados Unidos la fotografía empezó a divulgarse a través de The Daguerreian Journal, devoted to the Daguerreian and Photogenic Arts, editada en Nueva York en 1851.

Al mismo tiempo, se iban organizando exposiciones como la de Bayard en 1839 o la del Crystal Palace de Londres en 1851. La fotografía también tuvo su espacio durante la Exposición Universal de París en 1855.

El retrato fotográfico

De nuevo los avances que se iban produciendo habían logrado una considerable reducción del tiempo de exposición, lo cual, unido al menor costo de las copias, dio como resultado la afición por el retrato en la sociedad del siglo XIX. A esto ayudó el que, entrada la segunda mitad del siglo, la técnica fotográfica se había desarrollado lo suficiente como para no exigir unos conocimientos especializados.

Un paso adelante: la captación del movimiento

Alrededor de 1860, con el descubrimiento de las placas altamente sensibles y la aparición de nuevos obturadores, la cámara empezó a registrar el movimiento y las posturas de los objetos como antes el hombre no lo había logrado; nacía así la fotografía instantánea. Sin embargo, no fue hasta comienzos de la década de 1870 cuando se empezaron a registrar aquellos movimientos que, por su rapidez, escapaban a la capacidad visual; en ese momento la instantánea alcanzaba su madurez. Esto fue aprovechado por pintores como Édgar Degas, que empleó la fotografía para sus cuadros de bailarinas, logrando unos encuadres, unas posturas, unos atípicos ángulos de visión o unas composiciones descentradas que difícilmente hubiera podido llevar a cabo si tan sólo se hubiera hallado sujeto a las leyes académicas de la pintura.

La fotografía de entreguerras

Los avances de la instantánea dieron como resultado, en el periodo de entreguerras, al auge de la llamada fotografía life (en el momento, al aire libre). A esto ayudaron otros progresos técnicos como el aumento de la sensibilidad de la película y la invención de la cámara de pequeño formato, la Leica, cuyo reducido peso y capacidad para albergar una gran reserva de película abría unos horizontes para este lenguaje nunca vistos hasta ahora.

La fotografía en los siglos XX y XXI

Durante el siglo XX, la fotografía, como el resto de las artes, ha atravesado por diferentes fases, al igual que ha sido partícipe de las vanguardias artísticas de comienzos de siglo. Entre los movimientos más importantes están el nuevo realismo o nueva objetividad, que defendía la nitidez de la realidad y cuyos mejores representantes fueron Alexander Rodchenko en Rusia y Paul Strand o Edward Weston en los Estados Unidos. El movimiento surrealista tuvo en André Breton, Salvador Dalí o Max Ernst a los más firmes defensores de la fotografía, pero sin duda hay que mencionar a Man Ray como el gran fotógrafo no sólo de los objects trouvés inventados por este movimiento, sino como uno de los más grandes artistas-fotógrafos del siglo XX. En Francia Henri Cartier-Bresson destacaba la importancia de captar el «momento decisivo»; para él la fotografía viva consistía, más que en una cuidada composición, en atrapar el instante, considerado el factor real de tensión que quería plasmar.

Otros de los más importantes fotógrafos del siglo XX han sido Otto Steinert, creador de la fotografía subjetiva; Cecil Beaton, el gran fotógrafo de la moda y el glamour tras la Segunda Guerra Mundial; y los otros dos fundadores de la agencia Magnum junto a Cartier-Bresson, Robert Capa y David Seymour, los pioneros de la fotografía de prensa.

Las técnicas fotográficas experimentaron una revolución desde finales del siglo XX con la invención y creciente popularización de la tecnología digital. En este contexto tuvo una gran relevancia la invención, por William Boyle y George E. Smith, de los dispositivos de acoplamiento de carga (CCD, por sus siglas en inglés), donde los tradicionales puntos fotográficos impresos sobre película eran sustituidos por píxeles informáticos representados por pequeños condensadores de tipo semiconductor de óxido metálico.

La proliferación de cámaras digitales, que ahorraban el proceso del revelado de la película y permitían un almacenamiento muy superior de imágenes al de las cámaras fotográficas convencionales, desplazó poco a poco a estas últimas no sólo en el mercado de gran consumo, sino también en la fotografía de prensa e incluso en los círculos artísticos. Asimismo, desde que en 1992 se publicara la primera fotografía en la web, las redes extensas como Internet se convirtieron en un vehículo común para el intercambio, la creación y la manipulación de imágenes fotográficas. Actualmente, millones de personas hacen uso de servicios web que, como Instagram, Picasa o Flickr, facilitan enormemente la compartición e intercambio de fotografías.

Otro aspecto interesante de la fotografía artística digital durante el siglo XXI se asociaba a la posibilidad de una fácil manipulación de las imágenes mediante programas de software. Los nuevos medios eran especialmente aptos para la creación de fotomontajes y collages que renovaron el lenguaje de este arte. La facilidad de estas manipulaciones redefinió el papel mismo de la fotografía, que perdió en parte su carácter de instrumento objetivo y documental para adquirir una dimensión más libre e imaginativa en un entorno crecientemente virtual. La estadounidense Nancy Burson, entre otros creadores, se convirtió en una de las primeras en obtener un máximo aprovechamiento de estas posibilidades, en particular con sus efectistas series de retratos-robot procesados digitalmente para obtener una continua transformación de los rasgos faciales.