Aristotelismo

    Se llama aristotelismo al conjunto de elementos más significativos del pensamiento de Aristóteles, así como a las diversas corrientes que partieron directamente de la obra de este pensador. Por tanto, son parte del aristotelismo movimientos como la escuela peripatética, el aristotelismo cristiano del medievo, el aristotelismo árabe o el desarrollado durante el Renacimiento.

    Entre las convicciones más relevantes del aristotelismo destacan las siguientes:

    1. El concepto de motor inmóvil, primera realidad autosuficiente que mueve el mundo y todo lo existente sin que nada lo mueva. Este motor inmóvil se caracteriza por su perfección, que viene subrayada por el hecho de que es puro acto, superior a la potencia; y porque es causa de todo sin que nada sea su causa. Posteriormente, el aristotelismo medieval, encarnado principalmente por Santo Tomás de Aquino, trató de amoldar la noción de motor inmóvil a los atributos básicos del Dios cristiano.

    2. Al contrario de lo que sostiene el platonismo, el aristotelismo considera que la naturaleza merece tanta atención como el mundo de las ideas y las esencias. Las ciencias positivas pueden dar una imagen certera del mundo, siempre y cuando sus supuestos y sus conclusiones sean puestos en relación con las grandes verdades universales. Así, nada hay en la naturaleza que sea tan insignificante que no merezca ser estudiado.

    Esto condujo a Aristóteles a no hablar de otras instancias ontológicas. Es decir: mientras Platón situó, aunque sólo fuese metafóricamente, las esencias en otro mundo, el de las ideas, Aristóteles sólo habló de un mundo, compuesto de forma y materia, completamente autosuficiente.

    3. Unida a esta interpretación de la naturaleza aparece la noción de sustancia, correlato del ser en tanto que objeto de estudio de la metafísica. Lo sustancial es lo opuesto a lo accidental, a lo accesorio, a lo que podría no ser. De tal forma que lo sustancial es equiparable, en muchos sentidos, a lo necesario, a lo que no puede ser de otra forma.

    4. La metafísica es en este sentido la filosofía primera, la disciplina previa que encuadra todo lo que hay, que considera el ser en tanto que ser. Todas las demás ciencias no son sino ramificaciones de esta ciencia primera, que es la más general. Así, a pesar de que en la ordenación ortodoxa de las obras de Aristóteles la Metafísica apareciese después de la Física, aquélla no es sino la condición de cualquier estudio de lo real.

    5. El aristotelismo asume además la existencia de las cuatro causas: la formal, la material, la eficiente y la final; que permiten el acceso al conocimiento del mundo. Estas cuatro causas aparecen además ordenadas y relacionadas en virtud de su relación con los principios metafísicos elementales.

    En el mismo sentido, el movimiento es explicado por las doctrinas procedentes de Aristóteles a través de las nociones de acto y potencia, que introducen en el estudio de la naturaleza y de la realidad el ámbito de la posibilidad, de lo que no es pero puede ser.

    El acto es lo que una cosa es de hecho; mientras que la potencia es aquello que una cosa puede llegar a ser. Esta última viene determinada por la naturaleza, que dice qué es lo que puede y qué es lo que no puede ser un ente determinado.

    Desde un punto de vista metafísico, el acto es siempre superior a la potencia, puesto que no necesita de nada salvo de su propia existencia, de lo que ya es.

    El aristotelismo concede una importancia primordial al estudio y desarrollo de la lógica, que no se limita a comprender las estructuras de los enunciados sino que pone en consideración las relaciones existentes entre los sujetos y los predicados y los entes y sus atributos.

    Por último, el aristotelismo contempla la existencia de una ética basada en la búsqueda de la felicidad y el término medio. Ser feliz es lo que todo hombre busca sin ninguna clase de coacción o condición, de tal forma que la felicidad supone aquello que es deseable en absoluto, incondicionalmente.

    Todos estos caracteres, con excepción de los referidos a la ética, suelen hallarse presentes en las diversas formas de aristotelismo, aunque cada momento y cada circunstancia ha tratado de interpretarlos conforme a su propia forma de comprender la realidad.