Reglas de acentuación

En la lengua española todas las palabras se acentúan –acento prosódico–, es decir, al pronunciar, el mayor golpe de voz siempre recae sobre una de sus sílabas (sílaba tónica); las demás, son átonas. Sin embargo, no todas llevan tilde o acento ortográfico.

La acentuación es importante, porque permite distinguir palabras. Por ejemplo, célebre, celebre, celebré.

Tipos de palabras según la acentuación

  • Palabras agudas: se acentúan en la última sílaba. Por ejemplo, latín.

  • Palabras llanas: se acentúan en la penúltima sílaba. Por ejemplo, cárcel.

  • Palabras esdrújulas: se acentúan en la antepenúltima sílaba. Por ejemplo, sílaba.

  • Palabras sobreesdrújulas: se acentúan en la sílaba anterior a la antepenúltima sílaba. Por ejemplo, piénsatelo.

Reglas generales de acentuación

  • Las palabras agudas llevan tilde si terminan en vocal, -n o -s.

  • Las palabras llanas llevan tilde si no terminan en vocal, ni -n ni -s.

  • Las palabras esdrújulas siempre llevan tilde.

  • Las palabras sobreesdrújulas siempre llevan tilde.

Los diptongos y triptongos

Un diptongo es la unión de dos vocales dentro de una misma sílaba. Pueden ser dos vocales cerradas o débiles (i, u) o una vocal abierta o fuerte (a, e, o) y una débil, o al revés; en cualquier caso, siempre debe existir, al menos, una vocal débil.

Los diptongos siguen las reglas generales de acentuación. Por ejemplo, camión lleva tilde porque es aguda acabada en -n; mientras que piano no la lleva porque es llana terminada en vocal.

Un triptongo es la unión de tres vocales (combinación de una vocal abierta, situada en el centro, y dos cerradas, ubicadas en los extremos) dentro de una misma sílaba. Siguen las reglas generales de acentuación. Por ejemplo, averiguáis.

Los hiatos

Dos vocales contiguas pero integrantes de distintas sílabas forman un hiato. Puede estar compuesto por dos vocales abiertas (a, e, o) o bien por la ruptura de un diptongo al recaer el acento en la vocal débil o cerrada. Por ejemplo, león y tía, respectivamente.

En el primer caso, los hiatos siguen las reglas generales de acentuación; así, león lleva tilde porque es una palabra aguda acabada en vocal.

Sin embargo, cuando el hiato es consecuencia de la ruptura de un diptongo, la vocal tónica siempre lleva tilde. Por ejemplo, tía.

La excepción a esta última regla es el hiato compuesto por las vocales cerradas -ui. En ese caso, no lleva tilde la vocal tónica. Por ejemplo, construir o jesuita.

La hache intercalada –entre vocales– no influye en las reglas de acentuación de los hiatos; por ejemplo, prohíbe lleva tilde porque es un hiato, fruto de la ruptura del diptongo al recaer el acento sobre la vocal débil.

Diptongo/hiato

La Real Academia Española de la Lengua ha admitido la doble grafía de determinadas palabras, aunque sigue considerando los vocablos originales como cultos. Por ejemplo, aunque se ha generalizado el empleo de la palabra periodo, ya admitido por la RAE, el cultismo es el término primitivo, es decir, período.

Las palabras monosílabas

Las palabras monosílabas –compuestas por una única sílaba; por ejemplo, dio, fe, fue. vio– no llevan tilde, salvo los casos del acento diacrítico –sirve para distinguir palabras que tienen la misma forma, pero distintas categorías gramaticales–.

Las palabras que se hallan en este último caso son:

  • Mí: pronombre personal de objeto, de primera persona de singular –puede desempeñar la función de complemento directo o indirecto–.

Mi: determinante posesivo de primera persona de singular.

  • Té: sustantivo que se refiere a un tipo de infusión.

Te: pronombre personal de objeto, de segunda persona de singular –puede desempeñar la función de complemento directo o indirecto–.

  • Sí: pronombre personal de objeto, de segunda persona de singular –puede desempeñar la función de complemento directo o indirecto– o bien adverbio de afirmación.

Si: conjunción que introduce una oración subordinada adverbial condicional o una sustantiva de objeto directo (interrogativa indirecta).

  • Más: adverbio de cantidad.

Mas: conjunción que introduce una oración coordinada adversativa –sinónimo de “pero”–.

  • Él: pronombre personal de sujeto, de tercera persona de singular.

El: artículo determinado masculino singular.

  • Dé: forma del verbo dar.

De: preposición.

  • Sé: forma de los verbos saber o ser.

Se: pronombre personal de objeto, de tercera persona del singular o plural.

  • Tú: pronombre personal de sujeto, de segunda persona del singular.

Tu: determinante posesivo de segunda persona del singular.

Los pronombres, determinantes y adverbios interrogativas y exclamativos

Los pronombres, determinantes y adverbios interrogativos y exclamativos llevan tilde siempre. Por ejemplo, qué, quién y quiénes, cuál y cuáles, cuánto(s) y cuánta(s), cómo, dónde, adónde, por qué, cuándo y cuánto.

Por ejemplo, ¿Qué harás mañana? Dime qué harás mañana. ¡Qué calor hace!

Esas mismas palabras, cuando no desempeñan esta función, no llevan tilde. Por ejemplo, Quiero que vengas mañana. Es otro caso de tilde diacrítica.

Los pronombres y los determinantes demostrativos

Los pronombres demostrativos este, ese y aquel, con sus correspondientes formas del género femenino y del número plural, llevan obligatoriamente tilde, a diferencia de los determinantes –acompañan a los sustantivos–. Es otro caso de tilde diacrítica.

Por ejemplo, Éste es mi coche, Este coche es mío. En el primer caso se trata de un pronombre, mientras que en el segundo es un determinante.

Las formas esto, eso y aquello no llevan tilde, ya que únicamente pueden ser pronombres, nunca determinantes.

Sin embargo, la Real Academia Española de la Lengua ya admite que el empleo de la tilde diacrítica en los pronombres demostrativos sea obligatorio tan sólo en los casos en los que pueda existir ambigüedad, según la percepción del emisor.

Por ejemplo, Me preguntó si aquélla mañana estaría en la fiesta, Me preguntó si aquella mañana estaría en la fiesta. En el primer caso, se trata de un pronombre, con la función de sujeto, mientras que en el segundo es un determinante que acompaña al nombre mañana. Con objeto de evitar la ambigüedad, es obligatoria la tilde en la primera oración.

Más casos de tilde diacrítica

  • Sólo: adverbio sinónimo de únicamente. La Real Academia de la Lengua ya admite la no obligatoriedad de acentuar esta palabra, de modo que el emisor lo haga únicamente si considera que su uso puede resultar ambiguo; en caso contrario, no es obligatorio hacerlo.

Solo: adjetivo.

  • Aún: adverbio de tiempo ­–sinónimo de `todavía´–.

Aun: conjunción que introduce una proposición subordinada adverbial concesiva –sinónimo de `aunque´ e `incluso´–.

  • Ó: la conjunción disyuntiva o lleva tilde al escribirse entre cifras numéricas, para evitar la confusión con el número cero. Por ejemplo, 33 ó 34.

Las letras mayúsculas

Las palabras escritas en letra mayúscula deben llevar tilde si así les corresponde según las reglas de acentuación; lo contrario se considera una falta de ortografía. Por ejemplo, PAÍS, África.

Las palabras compuestas

    • ­Las palabras compuestas –dos o más lexemas– llevan tilde tan sólo en el último lexema, pero únicamente si le corresponde según las reglas generales de acentuación. Por ejemplo, puntapié.

Además, el primer lexema pierde la tilde al unirse con otro si lo llevaba previamente, ya que los vocablos compuestos se comportan como una única palabra desde el punto de vista de la acentuación. Por ejemplo, tiovivo.

  • Palabras unidas mediante un guión: conserva la tilde cada una de las palabras que forman la compuesta si previamente la llevaba. Por ejemplo, físico-químico.

  • Adverbios acabados en –mente: esta terminación no se tiene en cuenta al acentuar la palabra, de modo que el adjetivo que lo forma conserva la tilde si la llevaba previamente. Es una excepción a la norma de acentuación de las palabras compuestas. Por ejemplo, alegremente, rápidamente.

  • Formas verbales con pronombres enclíticos: llevan tilde si le corresponde según las reglas generales de acentuación. Por ejemplo, denos, cayose, dámelo, cántale.

Los vocablos latinos

Las palabras y expresiones latinas empleadas en la lengua española deben llevar tilde si así les corresponde según las reglas de acentuación. Por ejemplo, accésit.

Los extranjerismos

Las voces extranjeras empleadas en la lengua española sin haber sido adaptadas a la misma únicamente llevarán tilde si en el idioma original le corresponde, del mismo modo que los nombres propios no traducidos. Por ejemplo, Windsor, catering.

Sin embargo, las palabras extranjeras adaptadas a la lengua española llevarán tilde si les corresponde según las reglas de acentuación. Por ejemplo, Berlín, búnker.