Audición binaural

    La mayoría de los mamíferos, entre ellos el ser humano, están dotados de una sistema auditivo compuesto por dos oídos. En el hombre, en cada oído se distinguen tres zonas: oído externo, medio e interno.

    El oído externo está constituido por la oreja o pabellón auricular, que recoge las ondas sonoras que llegan a él y las amplifica, dirigiéndolas al tímpano. En el oído medio se encuentra la trompa de Eustaquio que, al conectarse con la faringe, hace posible que la membrana que constituye el tímpano reciba la misma presión por sus dos caras. Así se evita su rotura. Completa el oído medio una cadena de huesecillos (martillo, yunque y estribo) que conducen las vibraciones recibidas hasta otra membrana, llamada ventana oval.

    A su vez, el oído interno presenta la cóclea o caracol, que recibe información de la ventana oval y que, mediante el órgano de Corti (con unas 24.000 o 30.000 células ciliadas), permite que la sensación sonora llegue al cerebro. Esta transmisión final se efectúa a diferentes niveles, ya que las células del órgano de Corti se hallan sobre una membrana, denominada membrana basilar, dividida en regiones que vibran con frecuencias dependientes de su distancia a la ventana oval.

    Este proceso se verifica por separado con cada oreja, izquierda y derecha, y da origen a la llamada audición binaural. Mediante esta forma de audición, el cerebro interpreta por separado la información procedente de cada oído externo y compara la diferencia de fases de cada sensación, así como su intensidad sonora.

    El resultado es la sensación estereofónica o localización de sonidos en el espacio. Esta sensación se logra porque, al estar los sonidos percibidos separados por la distancia del ancho de la cabeza, la sensación acústica no llega nunca a los dos de manera simultánea, sino con un cierto retardo.

    A este proceso se superpone el denominado llamado efecto Haas, según el cual, entre varios sonidos procedentes de diversas fuentes, el oído humano selecciona como principal el originado por la fuente más cercana. Análogamente, si dos sonidos llegan en un periodo inferior a 50 milisegundos, la percepción auditiva los fusiona en una sola señal. Por último, otro factor determinante de la audición binaural es el enmascaramiento, por el cual los sonidos de cierta intensidad se imponen a los de intensidad menor.

    Si el sonido se percibiera con un solo oído (audición monoaural), lo cual es perfectamente posible, esa capacidad de localización tridimensional no existiría. Por ello, en busca de un mayor perfeccionamiento, los primitivos sistemas de reproducción sonora (gramófonos), que eran monoaurales, se han visto desplazados sucesivamente por los sistemas estereofónicos. En éstos, la información se capta mediante dos micrófonos distantes y se envía a sendos altavoces, cuyas señales llegan a los oídos. De esta forma se consigue la sensación auditiva espacial. El sistema estereofónico se ha perfeccionado con la cuadrifonía, que emplea cuatro altavoces.

    En suma, la audición binaural presenta numerosas ventajas frente a la monoaural. Entre ellas pueden citarse:

    - La capacidad para localizar la ubicación de la fuente sonora. La audición binaural permite saber si el sonido percibido llega desde arriba, desde abajo, etc.

    - Captación del lenguaje. El ser humano es capaz de deslindar las palabras de otros sonidos, algo especialmente importante en ambientes ruidosos.

    - Se simplifica la audición.

    - Se percibe el sonido con más calidad.