Resonancia acústica

    A veces, el paso de un vehículo en las proximidades de un edificio provoca que algunos cristales de éste vibren. ¿Por qué sólo algunos y no todos? La explicación a este hecho reside en que cuando una onda sonora de determinadas frecuencia y longitud encuentra a su paso un objeto capaz de vibrar y con una frecuencia natural igual a la que dicha onda posee, induce en ese objeto un impulso que amplifica esa vibración natural. El fenómeno descrito se denomina resonancia acústica.

    Una manera sencilla de poner de relieve la existencia de resonancia consiste en situar, uno frente al otro, a escasa distancia y en sendas cajas de resonancia, dos diapasones idénticos. Si se toca uno, el otro entra en vibración, que prosigue aunque se detenga el diapasón percutido.

    Otro caso se encuentra en los instrumentos de viento. Por ejemplo, las trompetas sólo emiten una determinada nota cuando la frecuencia de la vibración de los labios es igual a la de la vibración del aire que se encuentra dentro del tubo del instrumento.

    La resonancia puede causar problemas al reproducir sonidos. Así, si se emplea un altavoz, entre todos los sonidos que se emitan puede haber alguno cuya frecuencia sea igual a la frecuencia natural del altavoz. Ello hará que el altavoz reproduzca ese sonido con una intensidad muy superior a la que le correspondería, distorsionando la audición. Por este motivo, hay que procurar que la frecuencia de autovibración de los altavoces esté siempre fuera de los límites de los sonidos perceptibles por el oído humano.