Alelismo múltiple

    El alelismo múltiple es un fenómeno genético consistente en la existencia de tres o más alternativas para un mismo carácter, es decir, tres o más alelos para un mismo gen. Un ejemplo de alelismo múltiple podría ser la coloración del pelaje de un gato: uno o varios genes determinan un carácter, el color del pelo, pero para ese mismo carácter pueden existir diversas alternativas (distintos alelos), como por ejemplo, el color blanco, el pardo, el negro, el gris, etc.

    Para el botánico austriaco Gregor Mendel, que estableció las leyes de la herencia a partir de experimentaciones con cruces de variedades de guisantes, detrás de cada carácter había sólo dos alelos posibles, concretados en sus investigaciones en el color verde o amarillo de las semillas de guisante o en su textura externa lisa o rugosa.

    Sin embargo, en la actualidad se sabe que cada gen presenta más de dos alternativas alélicas (tres, cuatro, cinco o más) que determinan otros tantos fenotipos, o conjuntos de rasgos anatómicos y fisiológicos observables como manifestaciones visibles de la dotación genética o genotipo.

    El conjunto de alelos que puede haber en un mismo locus o posición determinada, es decir, a las posibles “versiones” que puede tener un mismo gen, se denomina serie alélica. La serie alélica engloba todas las variantes de un gen, incluso las que puedan producir una enfermedad determinada, debido, por ejemplo, a la existencia de una mutación.

    En genética humana, a las series alélicas que no provocan ningún tipo de alteración de índole patológica se las denomina también polimorfismos.

    Un ejemplo de primera mano de alelismo múltiple en biología humana es el de la serie alélica que determina los grupos sanguíneos, en función de la molécula característica, denominada antígeno, que está presente en la membrana de los glóbulos rojos.

    Existen tres alelos principales para un mismo gen (serie alélica), que se representan mediante las letras i, IA e IB, y que van a determinar cuatro grupos sanguíneos (o fenotipos) diferentes: O, A, B y AB. Los individuos que tienen los dos alelos iguales en su variante i, es decir, tienen genotipo ii, son del grupo sanguíneo O, lo que significa que no presentan el antígeno de membrana. Los alelos IA son dominantes, por lo que un individuo con los dos alelos de tipo IA (IA IA), o uno solo de tipo IA y el otro de tipo i (genotipo IA i), será del grupo sanguíneo A, ya que presenta el antígeno de tipo A en la membrana de sus glóbulos rojos. Lo mismo ocurre con el alelo IB, cuyos genotipos, bien IBIB o bien IBi, determinan el fenotipo B. El cuarto fenotipo posible es el AB, que viene determinado por los alelos IAIB, y que provoca que los glóbulos rojos presenten en sus membranas antígenos A como B.

    La prueba más sencilla para saber si un gen presenta varias alternativas alélicas consistiría en la simple observación de los fenotipos de la segunda generación (F2), obtenida a partir del cruzamiento de organismos genéticamente puros (homocigóticos para un gen determinado), en todas las combinaciones posibles.