Bacterias artificiales

    Microorganismos bacterianos creados sintéticamente capaces de la propiedad de la autorreplicación que es característica de los seres biológicos. Todavía en los primeros estadios de la investigación, estos organismos supondrían un paso inicial hacia la creación de otras formas de vida artificial.

    El primer anuncio de la creación de una bacteria artificial fue realizado en mayo de 2010 por genetistas del Instituto Craig Venter. Este científico estadounidense, uno de los impulsores del Proyecto Genoma Humano, dirigió un equipo de investigación que pudo construir los genes de una bacteria por medio de la incorporación en los mismos de fragmentos de genoma de otra bacteria. El resultado era una célula «sintética» controlada por un genoma ajeno.

    La creación artificial de bacterias podría utilizarse en numerosos sectores de la industria y la protección del medio ambiente. Especialmente interesante es la línea de investigación dirigida a la obtención de bacterias artificiales capaces de eliminar residuos, en particular celulosas, de manera que permitieran luchar contra la contaminación ambiental.

    Aunque las técnicas desarrolladas se encuentran aún en las primeras fases de desarrollo, los investigadores contemplan numerosas aplicaciones futuras para las bacterias artificiales como son, por ejemplo, la producción de biocombustibles y la absorción de dióxido de carbono, el principal gas de invernadero responsable del calentamiento global de la atmósfera y del cambio climático.