Inmunogenética

La inmunogenética es una de las disciplinas científicas que más se ha desarrollado en los últimos años y mayores aplicaciones tiene en la medicina actual. Destacan en particular dos de sus áreas de aplicación médica: los grupos sanguíneos y el complejo principal de histocompatibilidad.

La inmunogenética es la rama de la medicina dedicada al estudio de las interrelaciones entre herencia, enfermedad y sistema inmunitario. Su forma de trabajo consiste en el uso de métodos inmunológicos para estudiar la herencia de ciertos rasgos.

La investigación inmunogenética actual se concentra en dos categorías principales de estructuras moleculares: las presentes en los líquidos corporales (sobre todo, la sangre) y las expresadas en la superficie de las células. En la primera categoría ocupan una posición destacada las inmunoglobulinas o anticuerpos, proteínas que el sistema inmunitario produce frente a una enorme cantidad de sustancias diferentes (denominadas antígenos) y que son capaces de reconocerlas de forma específica. Por su parte, las principales categorías de moléculas expresadas en la superficie celular son los antígenos del grupo sanguíneo, los antígenos de histocompatibilidad, los antígenos específicos de ciertos tejidos (que, por ello, nos sirven para reconocerlos) y los receptores (moléculas de la superficie celular que cuando se unen a una sustancia específica envían un mensaje al interior de la célula que activa o inhibe una función específica).

Metodología

Existen diversos métodos usados por la inmunogenética para conseguir sus objetivos: entre éstos se encuentran las pruebas serológicas, las pruebas citogenéticas, las pruebas de biología molecular y los estudios en animales endogámicos.

Las pruebas serológicas consisten en el uso de anticuerpos con una especificidad conocida para detectar proteínas que se encuentran disueltas en líquidos biológicos o fijadas a la superficie celular. Como ya hemos visto, estos anticuerpos son capaces de reconocer de forma selectiva la sustancia frente a la cual se han creado. A veces se utilizan anticuerpos para detectar otros anticuerpos, lo que supone que éstos puedan actuar también como antígenos.

Las pruebas citogenéticas utilizan células, habitualmente linfocitos, para detectar proteínas en la superficie de otras células. Los linfocitos tienen en su superficie receptores capaces de reconocer sustancias específicas de la misma forma que hacen los anticuerpos.

Las pruebas de biología molecular consisten en el aislamiento de genes que codifican las proteínas de estudio, y en su secuenciación y clonación (que es la introducción del gen en un microorganismo para que exprese la sustancia que codifica ese gen por medio de su maquinaria enzimática).

Los estudios en animales endogámicos consisten en experimentos con cepas de animales (ratones, ratas, conejos, etc.) que mediante cruces seriados a lo largo de varias generaciones poseen una información genética constante y controlada.

Historia

El principio de la inmunogenética se atribuye al científico austriaco Karl Landsteiner, quien en 1910 descubrió los grupos sanguíneos. Este hallazgo permitió la realización de transfusiones sanguíneas y la realización de pruebas de paternidad. Landsteiner fue recompensado por ello en 1930 con el Premio Nobel de fisiología y medicina. En 1940 Alexander S. Wiener descubrió otra molécula presente en la superficie de los hematíes que también era importante para la compatibilidad sanguínea: el llamado factor Rh. Su hallazgo condujo a la casi desaparición de la enfermedad hemolítica del recién nacido, patología frecuente hasta ese momento. Posteriormente hubo otros muchos científicos que contribuyeron a la inmunogenética con trabajos importantes. Destacaron a este respecto dos grupos: el de George Snell, Jean Dausset y Stanley G. Nathenson, quienes en 1976 identificaron el sistema principal de histocompatibilidad; y el de Susumu Tonegawa, quien en 1983 hizo estudios fundamentales sobre la diversidad de los anticuerpos y el estudio molecular del sistema inmunitario.