Células madre

    Células indiferencias que tienen la capacidad de dividirse de modo ininterrumpido sin perder sus características originales y que, dependiendo de las circunstancias y de las necesidades, pueden transformarse en cualquier célula especializada. También se denominan células troncales.

    En el ser humano (y en los mamíferos superiores) la capacidad de división de las células es reducida. Existen tejidos que sí pueden «regenerarse» como ocurre con la piel y con las células sanguíneas (continuamente se están formando nuevos glóbulos blancos como los hematíes). También es significativa la división de las células sexuales masculinas con la elaboración de gran número de espermatozoides. Algunos otros órganos pueden reparar asimismo daños ocasionados mediante la multiplicación de las células, como ocurre en el hígado.

    En todos los órganos y tejidos existen células que, aunque no suelen dividirse tienen esa capacidad y en determinadas circunstancias se activan y reparan posibles alteraciones. Cuando estas células son llevadas al laboratorio y sometidas a condiciones especiales no sólo pueden generar el órgano del que proceden, sino que son capaces de «construir tejidos diferentes». Éstas son las células madre.

    Existen distintos conceptos importantes relacionados con las células madre:

    • Células totipotentes: la unión del espermatozoide y del óvulo da lugar a una célula a partir de la cual se desarrolla todo el embrión. Las células que mantienen esta capacidad y que por sí solas son capaces de dar a un nuevo individuo se llaman así.

    • Células pluripotentes: llega un momento en el cual las células del embrión, aunque mantienen la capacidad para generar cualquier tipo de tejido, ya no son capaces de generar un individuo completo. Se denominan células pluripotentes o células madre embrionarias.

    • Células multipotentes: en el individuo adulto existen células que tienen la capacidad de multiplicarse de modo indefinido. Se conocen como células multipotentes o células madre adultas. Inicialmente se pensaba que estas células sólo podían originar un tipo concreto de células especializadas; sin embargo, se ha demostrado que variando artificialmente las condiciones de esas células pueden producir células especializadas diferentes a las de origen (se han obtenido hepatocitos de rata tomando como origen células madre del sistema nervioso).

    • Células unipotentes: se conocen también como células progenitoras y tienen capacidad de diferenciación en una única clase de células.

    Otra posible clasificación de las células madre atiende a su origen. Según esta categorización, cabe distinguir entre las siguientes formas de células madre: embrionarias, que se obtienen a partir de un embrión transcurridos unos días desde la fecundación y que poseen capacidad pluripotente para formar una gran cantidad de tejidos; fetales, que aparecen en los tejidos y los órganos del feto en formación; y adultas, presentes en algunos tejidos del organismo adulto, con capacidad de autorrenovación y diferenciación pero menor aptitud. Finalmente, puede hablarse de células madre inducidas, objeto de recientes investigaciones y que son aquéllas susceptibles de ser reprogramadas a partir de células normales adultas (por ejemplo, de la piel) para adoptar las cualidades de diferenciación y autorregeneración características de las células madre.

    Desde un punto de vista biotecnológico, las células madre se obtienen por diversos procedimientos. Históricamente, una de las formas más antiguas para su producción se basaba en obtener embriones humanos sobrantes de técnicas de reproducción asistida que se someten a crioconservación en nitrógeno líquido y pueden conservarse durante varios años. Por otra parte, la técnica del empleo de blastómeros individuales permite obtener líneas celulares estables a partir de embriones sin necesidad de destruirlos. El uso de embriones humanos en estas técnicas, sobre todo si es necesaria su destrucción, suscita una intensa controversia entre partidarios y detractores del empleo de células madre. Los primeros defienden su valor para la curación de enfermedades y la posibilidad de abrir nuevas líneas de investigación para numerosas terapias. Los segundos denuncian los problemas éticos asociados, contrarios a sus convicciones religiosas y sobre la esencia de la vida.

    En principio, desde una perspectiva exclusivamente científica, las células madre embrionarias aportan mejores posibilidades de conservación y de diferenciación. Sin embargo, la única forma de conseguirlas es a partir de óvulos humanos fecundados por reproducción asistida, con las consiguientes reservas que esta práctica despierta en ciertos sectores de la sociedad.

    En este contexto, en mayo de 2013, un equipo científico de Oregón, Estados Unidos, anunció que había desarrollado una técnica para obtener células madre inducidas por la reprogramación de células normales de piel humana. Si esta técnica demostrara su viabilidad económica permitiría la clonación terapéutica de órganos humanos sin necesidad del empleo de embriones.