Holografía

    La holografía es una técnica que permite obtener una imagen tridimensional en color de un objeto mediante el uso de un haz de luz paralelo coherente y monocromático. Por lo general, en sus versiones modernas este haz procede de una fuente de luz láser. Las reproducciones obtenidas con esta técnica reciben el nombre de hologramas.

    Las bases de la holografía (del griego holos, todo, y graphía, escritura) se deben a la contribución del físico británico de origen húngaro Dennis Gabor. Mientras en la década de 1940 trabajaba en el ámbito de la microscopia de rayos X, este investigador ideó un diseño novedoso de un microscopio electrónico en el que se aplicaban principios ópticos de interferencia. No obstante la novedad y el interés de su hallazgo, la holografía no llamó la atención de la comunidad científica hasta dos décadas más tarde.

    Para producir imágenes verdaderamente útiles, esta técnica necesita el empleo de una fuente de luz puntual, coherente y monocromática. Sólo entonces pueden obtenerse patrones de interferencia de suficiente calidad. Por ello, la holografía no pudo desarrollarse de manera adecuada hasta la invención del láser. Los espectaculares resultados obtenidos con la combinación de luz láser y los principios holográficos le valieron a Gabor la concesión en 1971 del Premio Nobel de física.

    La holografía utiliza un proceso en el cual se proyecta un haz de luz sobre un objeto y se divide en dos partes. La primera se dirige de forma directa hacia una placa fotográfica de alta resolución. La segunda se encamina hacia un conjunto de espejos planos para, finalmente, confluir en la misma placa fotográfica. La diferencia de camino óptico entre las dos partes divididas del haz original provoca un fenómeno de interferencia ondulatoria en la placa. Al revelar la misma en forma de holograma se obtiene una imagen que coincide con un patrón de franjas de interferencia, a modo de un entramado de líneas que se asemeja a una red de difracción.

    Una vez registrado el holograma, a partir de él puede recrearse la imagen original. Para ello se coloca la placa revelada en la misma posición relativa que ocupaba originalmente con respecto al haz de láser. Al incidir sobre el holograma, la luz se difracta al pasar por las franjas de interferencia impresas en el mismo y genera tres haces luminosos. El primero atraviesa la placa sin modificarse y no forma ninguna imagen. El segundo se difracta y compone una imagen virtual del objeto en la posición original. El tercero se difracta en la dirección opuesta y forma una imagen real. De este modo, el resultado de la confluencia de los tres haces, cuando se mira desde el lugar adecuado constituye una imagen tridimensional, o estereoscópica, del objeto que además cambia según el punto de vista del observador.

    A diferencia de otros sistemas de grabación y reproducción de imágenes como las cámaras fotográficas, la holografía no utiliza lentes. La comparación con la fotografía produce resultados interesantes. En una imagen fotográfica se registra un único punto de vista de la escena, la de la luz que ésta refleja en dirección al objetivo de la cámara. En cambio, en un holograma queda registrada toda la información visual procedente del objeto, de su entorno y del espacio en el que se encuentra. Si el espectador permanece inmóvil ante la imagen proyectada, observa una reproducción semejante a una fotografía, aunque con sensación tridimensional. Sin embargo, cuando se mueve por delante de un holograma, se presentan ante él las diferentes proyecciones y cualidades del objeto representado y del espacio que lo rodea.

    Las técnicas holográficas han encontrado aplicaciones en ámbitos diversos de la ciencia, la tecnología y las artes visuales. Resultan evidentes las posibilidades de la holografía como medio de expresión artística. Desde la década de 1970 se han producido numerosas muestras y exhibiciones de obras de arte de imágenes tridimensionales sustentadas en esta tecnología.

    En un plano práctico, la capacidad de almacenamiento de información de las técnicas holográficas por interferencia óptica ha llevado a su empleo como medio de registro de datos de alta densidad, principalmente en cristales, fotopolímeros y otros materiales. Las técnicas de holografía para la elaboración de biosensores y de dispositivos de seguridad en equipos y sistemas constituyen un campo investigador en permanente innovación.