Compuestos metálicos

Combinación de elementos químicos en los que al menos uno de ellos es un metal.

Algunos ejemplos significativos son: óxidos, hidróxidos y sales metálicas.

Óxidos

En todos ellos, el metal se halla unido al oxígeno, el cual siempre funciona en el estado de oxidación 2?. Este tipo de óxidos se denomina básicos y algunos de ellos se producen de forma espontánea el entrar en contacto el metal con el oxígeno del aire. Un ejemplo bien conocido es la oxidación de las piezas de hierro.

Frente a los óxidos básicos, se hallan los ácidos, en los que el oxígeno se combina con un no metal, antiguamente llamados anhídridos. Hay, sin embargo, algunos óxidos metálicos, como el de aluminio, de carácter anfótero, ya que, según las circunstancias, puede comportarse como ácido o como base.

Los metales fácilmente ionizables forman óxidos con enlaces más cercanos al iónico que al covalente, si bien este carácter se va perdiendo a medida que el elemento se halla más a la derecha en la Tabla Periódica. Por ello existen los óxidos anfóteros, los cuales presentan un enlace de características intermedias entre el iónico y el covalente.

Son innumerables los óxidos de interés: el CO2 es fundamental para el ciclo del carbono en la Naturaleza; el SO3 para la producción de ácido sulfúrico; los óxidos de azufre y de nitrógeno son los responsables de la lluvia ácida, etc. En construcción es notable el óxido de calcio, CaO, que, amasado con agua da la cal empleada en morteros, conservación de ciertas fachadas, etc.

Mención especial merece otro tipo de combinación entre oxígeno y metal: los peróxidos, sustancias en las que el oxígeno se halla en el estado de oxidación 1?, por presentar un enlace oxígeno-oxígeno. Son muy oxidantes, aunque esta propiedad puede perderse frente a agentes más potentes, como el permanganato potásico (KMnO4), actuando entonces como reductores, con pérdida de oxígeno.

Los peróxidos, especialmente el de hidrógeno, H2O2, se originan de forma natural en muchos procesos biológicos y su concentración en el organismo humano está controlada por unas enzimas, llamadas catalasas. Las aplicaciones de estos compuestos son muy variadas. Entre ellas, puede citarse su uso como decolorante, para la obtención de epóxidos, para combustibles especiales y como desinfectantes.

Hidróxidos

Están formados por un metal y uno o más grupos hidroxilo, OH-. Provienen de la reacción de los óxidos básicos con el agua.

Entre ellos, hay dos de gran importancia: el hidróxido sódico, NaOH, y el hidróxido potásico, KOH.

El primero de ellos, comercialmente llamado sosa, es un producto ampliamente usado como reactivo en diversos procesos químicos, siendo empleado, además, por la industria en la fabricación de jabones. El segundo, denominado potasa, tiene análogas utilizaciones que el anterior. Otras aplicaciones de ambos se encuentran en la industria papelera y textil.

Sales

Originadas por la reacción de un ácido inorgánico y una base se componen del catión de la base y el anión del ácido, los cuales se ponen de manifiesto cuando la sal se disuelve en agua y se ioniza. En otras ocasiones, se forman al reaccionar un ácido con un metal, quien desplaza al oxígeno de dicho ácido, de forma total, en las sales neutras, o parcial, en las sales ácidas. Según la naturaleza, fuerte o débil, de la base y el ácido que la ha engendrado, una sal, al disolverse, puede dar pH neutro, ácido o básico.

Otra manera de clasificar las sales es considerar si el oxígeno forma parte de ellas. Cuando este elemento se halla ausente, como, por ejemplo, sucede en el cloruro sódico o sal común (NaCl), la sal se denomina haloidea. En caso contrario, como en el sulfato de calcio (CaSO4), la sal se llama oxisal.

Es interminable la relación de sales de interés biológico y/o industrial. Por citar algunas, consideraremos el mencionado NaCl, proveedor de Na+ al organismo y de profuso empleo en la industria alimentaria; los sulfatos, uno de los cuales es el yeso, y los fosfatos y nitratos, de aplicación para la fabricación de fertilizantes, explosivos, etc. La presencia de sales en el agua, especialmente carbonatos de sodio y magnesio, en determinadas dosis, confiere a ésta el indeseable carácter de dureza.