Coloide

    Tipo de suspensión en la que un soluto, de tamaño de partícula comprendido entre una milésima y una décima de micra, se deposita en un disolvente. Según el criterio de Ostwald, esta suspensión constituye una disolución coloidal. Si la materia dispersa es también un líquido, el sistema se denomina emulsión.

    Correlativamente a los conceptos de soluto y disolvente que se establecen en las disoluciones verdaderas, en una disolución coloidal se llama fase dispersa y fase dispersante a las sustancias que, respectivamente, se hallan en menor y mayor proporción. En los casos de mayor interés, la fase dispersante es un líquido.

    Genéricamente, las dispersiones coloidales se llaman soles, identificándose el medio dispersante mediante un prefijo que indica la naturaleza del mismo. Así se habla de hidrosoles, si el medio dispersante es el agua, alcosoles, cuando lo es un alcohol, etc. Si un sol pierde fase dispersante, se espesa y se convierte en una masa gelatinosa, que se llama gel. El proceso de gelificación puede ser o no ser irreversible.

    A veces, las dispersiones coloidales se hallan impurificadas con partículas de cristaloides. La diferencia entre coloides y cristaloides fue establecida por Thomas Graham, quien definió a los primeros como partículas, llamadas micelas, que se difunde lentamente, difíciles de dializar y que, al evaporarse el medio en que se hallan, dejan un residuo gelatinoso, mientras que los cristaloides son dializables sin dificultad y, al evaporarse el medio dispersante, dejan un residuo cristalino.

    No obstante, la definición anterior es simplemente convencional y sin validez en la actualidad, ya que, como se ha demostrado, los conceptos de cristaloide y coloide son relativos. Una sustancia como la albúmina, que es coloide, se conoce en forma cristalina y un cristaloide como el NaCl se comporta como coloide en sus disoluciones en benceno. Así pues, hoy en día, se distingue entre micelas y otras partículas por las características especiales de aquéllas.

    Las dispersiones coloidales poseen un conjunto de características propias, que las distinguen de las disoluciones verdaderas, como son:

    Sedimentación. En general, no se produce, al ser la fuerza de la gravedad insuficiente para provocar este fenómeno. No obstante, puede lograrse si, por centrifugación u otro sistema, se somete a las partículas a la acción de potentes fuerzas.

    Efecto Tyndall. Está causado por la reflexión y refracción de la luz al chocar contra las partículas dispersas. Cuando la luz se proyecta sobre una disolución verdadera, ésta permanece en la oscuridad, pero, si se lanza sobre una dispersión coloidal, las partículas de la fase dispersa se evidencian como si fueran motas de polvo. En las disoluciones coloidales, mediante un microscopio especial, puede detectarse la reflexión y la refracción que tiene lugar cuando la luz incide con dichas partículas.

    Movimiento browniano. Movimiento en zig-zag que anima a las partículas coloidales, debido a los choques de éstas con las partículas de la fase dispersante. El movimiento browniano, llamado así por haber sido descubierto en 1827 por el escocés Robert Brown, está siempre presente, es caótico y tanto más veloz cuanto menor sea el tamaño de las micelas.

    Electroforesis. Es el efecto de desplazamiento que tiene una dispersión hacia el ánodo o hacia el cátodo cuando en ella se introducen unos electrodos. Este fenómeno demuestra la naturaleza iónica de las micelas, la cual, es debida, en ocasiones a la propia naturaleza de éstas y en otras a fenómenos de adsorción de partículas iónicas colindantes.

    La purificación de coloides puede hacerse por los siguientes métodos:

    Ultrafiltración. Consiste en el empleo de membranas especiales, a través de las cuales se hace pasar la disolución. De esta manera, con un adecuado tamaño de los poros, se deja pasar al cristaloide, siempre de menor tamaño que las micelas, y se retiene a éstas.

    Diálisis. Se basa en la ya referida facilidad que tienen los cristaloides para atravesar membranas semipermeables, que suelen ser de colodión, pergamino o de origen animal.

    Electrodiálisis. Similar a la anterior, pero usando campos eléctricos. Es un método muy adecuado cuando las impurezas son de tipo iónico.