Aleación

    Mezcla heterogénea de dos o más metales por interposición íntima de sus partículas constitutivas. La inmensa mayoría de los metales, a temperatura ambiente, son sólidos, por lo que para mezclarlos es precisa su fusión previa, mediante calentamiento, en unos recipientes especiales, llamados crisoles. La elaboración de aleaciones tiene como objeto obtener un producto cuyas características técnicas, comerciales o de otro tipo sean mejores que las de los componentes aislados.

    Respecto a sus propiedades, las aleaciones funden a una temperatura comprendida entre los puntos de fusión de sus componentes, conducen peor la corriente eléctrica que los metales que las forman y son menos dúctiles y maleables que sus integrantes, pero suelen tener mayor tenacidad y dureza que éstos.

    Entre las aleaciones más importantes, son de destacar:

    Bronces. Aleaciones de cobre y estaño en las que el primer metal interviene, al menos, en un 75%. Se trata de productos de gran resistencia mecánica, cuyas calidades dependen del porcentaje de estaño que lleven incorporado. Cuando éste se encuentra entre el 5 y el 10%, se logran bronces de elevada dureza. Si se halla presente entre un 17 y un 20%, se obtiene un bronce de magníficas propiedades acústicas (es el que se usa para fabricar campanas) y con amplio poder para reflejar la luz.

    Con otros elementos añadidos se consiguen otras variedades del bronce, como el fosforoso, así llamado por el fósforo que incorpora, y los azofares o bronces rojos, con cinc o plomo.

    Hoy día, el bronce se emplea para fabricar medallas y monedas, para esculturas y, en la industria, para la producción de cojinetes y diversos elementos de maquinaria.

    Latones. Aleaciones de cobre y cinc, blandas y de bajo punto de fusión, por lo que son fácilmente moldeables. Su gran resistencia a la corrosión las hace muy adecuadas en la industria naval. Cuando contienen del 10 al 30% de cinc, presentan un color rojizo, denominándose tumbagas.

    Los latones se usan para fabricar tornillos, tuercas, chapas, alambres, candados y todo tipo de objetos ornamentales.

    Alpaca. Aleación de cobre, cinc y níquel, denominándose también argentán o plata alemana, debido a que presenta aspecto similar a la plata que a diferencia de ésta, conserva aún bajo la acción del oxígeno atmosférico o de los ácidos débiles. Es un producto muy dúctil (maquinable en forma de en hilos) y de fácil trabajo a temperatura ambiente.

    La alpaca se emplea para la fabricación de cuberterías, vajillas, herrajes, objetos artísticos, cremalleras, componentes eléctricos y electrónicos, etc.

    Constantán. Aleación de cobre y níquel, generalmente en proporciones del 55% y del 45%, respectivamente. Se emplea, junto a la manganina (4% de níquel, 84% de cobre y 12% de manganeso) para la fabricación de resistencias eléctricas, ya que garantiza el valor de las mismas en un amplio intervalo de temperaturas. El constantán también se usa para la fabricación de monedas.

    Duralumnio. Se componen de aluminio (90 ? 95%), cobre (4,5%), y manganeso, magnesio o sílice como componente restante. Tiene buenas propiedades mecánicas y es empleado para fabricar fuselajes de aviones y carrocerías de automóviles.

    Oro blanco. Es una aleación compuesta por oro y un segundo metal (plata, platino, paladio o níquel). De mayor dureza que el oro, es muy usada en joyería.

    Otras aleaciones. Sin que la relación, ni mucho menos, sea exhaustiva, puede citarse la aleación americana, la alemana o la silúmina, conseguidas al añadir al aluminio otros elementos como cobre, cinc, hierro, silicio, níquel, etc. El cromo forma con el níquel aleaciones muy resistentes a la oxidación y, por su parte, el níquel, aleado al 25% con cobre, forma el cuproníquel y con el cobalto y el aluminio constituye el alnico, de importantes propiedades magnéticas.