Alcaloides

    Sustancias nitrogenadas de carácter básico, que se encuentran en diversos vegetales y que, químicamente, son derivados complejos de la pirina y de la quinoleína.

    En su mayoría, son sólidos cristalinos, de sabor amargo y con actividad óptica. Su basicidad les permite reaccionar con los ácidos, originando así unas sales insolubles en agua, pero solubles en diversos disolventes orgánicos.

    Tienen efectos fisiológicos en el hombre, ya que actúan sobre el sistema nervioso, central o periférico. En ocasiones, son estimulantes, como es el caso de la cocaína, pero en otras, como, por ejemplo, la morfina, son depresoras. Estas propiedades eran ya conocidas empíricamente desde tiempos antiguos; un ejemplo de ello es la masticación de hojas de coca que realizaban los indios del altiplano para combatir la fatiga. La mayoría de los alcaloides son tóxicos, por lo que su ingestión a ciertas dosis puede ser letal. Un remedio contra ellos es el tanino, sustancia que les hace precipitar y, por lo tanto, impide su asimilación.

    Los vegetales que contienen alcaloides son plantas dicotiledóneas, destacando en el grupo las solanáceas, papaveráceas, ranunculáceas y rubiáceas. Se originan en ellas por la degradación de albuminoides en sustancias básicas sencillas que se combinan con otros cuerpos presentes en el vegetal.

    Para extraer los alcaloides de las plantas que los contienen se trata a éstas con diversos ácidos, realizándose en el jugo obtenido diversos procesos de filtrado, condensación y concentración.

    Históricamente, el grupo de los alcaloides era un extenso conjunto de sustancias de variada estructura. Sin embargo, se descubrió que muchas de ellas pertenecían a determinadas funciones orgánicas, por lo que fueron separadas del grupo. Es, por ejemplo, el caso de la cafeína, cuyo verdadero lugar está entre las bases de la purina.

    La clasificación de los alcaloides se acostumbra a realizar atendiendo a la estructura de sus núcleos moleculares, distinguiéndose entre los de núcleo pirídico, quinoleico, isoquinoleico, tropánico, indólico y fenentrénico. Además de éstos, hay otros de estructura desconocida. Debe advertirse que existen clasificaciones más detalladas, como la de Pictet, pero dentro de la dada puede englobarse a los alcaloides más conocidos.

    Entre los alcaloides del grupo pirídico, se hallan, como más importantes, la nicotina, la esparteína y la policarpina. La nicotina, sin duda el más conocido, se encuentra en el tabaco. Soluble en agua y alcohol, es muy tóxica a grandes dosis.

    Los alcaloides de núcleo isoquinoleico abundan en las papaveráceas y ranunculáceas. Como más representativos de ellos, puede citarse la narcotina y la papaverina, ambas con propiedades narcóticas.

    El alcaloide de núcleo fenantrénico más notable es la morfina, obtenida del opio, el cual, a su vez, se consigue a partir del jugo lechoso que fluye cuando se practican unas incisiones en el Papaver somniferum y en otras plantas de adormideras. La morfina es empleada en Medicina, en forma de sulfatos y clorhidratos, por sus propiedades sedantes. Calentada en presencia de agentes deshidratantes, origina una variedad isomérica, llamada epimorfina, que es un buen emético.

    Entre los alcaloides de núcleo tropánico, los dos más notables son la atropina y la cocaína. El primero, presente en las raíces de la Atropa belladona, es de sabor amargo y resulta muy tóxico. El segundo, abundante en las hojas de coca, de donde se le extrae, es casi insoluble en agua. En forma de clorhidrato, puede ser empleado como anestésico local. Grandes dosis de cocaína paralizan el centro respiratorio y causan la muerte.

    Los alcaloides más destacados, dentro del grupo de los de núcleo indólico, son la estricnina, la brucina y la curarina. La estricnina, presente en la nuez vómica y estimulante del sistema nervioso, es muy venenosa, aun en pequeñas dosis. La brucina es un derivado de la anterior. La curarina paraliza el sistema nervioso, por lo que su acción es opuesta a la de los anteriores.

    Además, como se ha dicho, hay alcaloides de estructura nuclear desconocida, pero de propiedades bien definidas. Como ejemplo de ellos, puede mencionarse la aconitina, presente en el acónito, y la ergotinina, la cual se halla en el cornezuelo del centeno. Ambos tienen propiedades terapéuticas.

    Finalmente, debe decirse que los alcaloides son componentes de las drogas y que su acción sobre la corteza cerebral provoca potentes adicciones a ellas. No obstante son útiles en Medicina, aplicadas en las dosis correctas y bajo supervisión facultativa. En consecuencia, su malignidad o bondad dependerá del uso que se haga de ellos.