Circulación atmosférica

    Circulación del aire: a) el aire caliente se desplaza desde el ecuador hacia los polos y, cuando se enfría, regresa de nuevo de los polos al ecuador; b) las células tropical, subtropical y polar son las tres zonas de circulación general de los vientos.

    Movimiento a gran escala del aire que compone la atmósfera y que es responsable de la distribución y regulación de la temperatura terrestre.

    La atmósfera terrestre se calienta por efecto de la radiación solar. El aire caliente, menos denso, tiende a ascender; mientras que el aire frío, más denso, baja. Este proceso es conocido como convección. El hecho de que unas zonas de la atmósfera se calienten más que otras viene dado por el diferente ángulo de inclinación con que los rayos solares alcanzan nuestro planeta. En el ecuador, la radiación cae de modo prácticamente perpendicular, por lo que el calentamiento es máximo. Al contrario, en los polos los rayos de Sol alcanzan la atmósfera de modo casi tangencial, y en consecuencia el calentamiento es mínimo.

    Si tuviésemos un horno en el que sólo se calentara la pared posterior, mientras que la anterior permaneciera fría, lo que ocurriría en su interior es que el aire en contacto con la pared caliente ascendería, mientras que el que está junto a la fría bajaría. A continuación el aire caliente se desplazaría pegado al techo, hasta alcanzar la pared opuesta, y luego descendería para ocupar el espacio dejado por el aire frío, llegando así a la parte baja del horno. Al mismo tiempo, el aire frío se movería por el fondo y ascendería por la pared caliente hasta llegar al techo. En otras palabras, el aire circularía en el seno del horno.

    Lo que sucede en la atmósfera es un proceso similar. La parte fría, o de modo más específico, las partes frías, son los polos, donde el aire se enfría y desciende. La parte caliente es el ecuador, donde el aire experimenta un gran calentamiento y sube. La circulación entre unas y otra se establece ateniéndose a la particularidad de que la distancia entre los polos y el ecuador ronda los 10.000 km, mientras que la altura de la atmósfera (equivalente a la del horno del ejemplo) es sólo de unos 10 km.

    Las anteriores dimensiones ocasionan que la circulación del aire se divida en una serie de lazos, conocidos como células convectivas. En cada hemisferio el aire se mueve en tres células convectivas.

    Si la Tierra no girase, la circulación del aire se produciría estrictamente de norte a sur, pero la realidad es muy diferente. Cuando el aire del ecuador asciende y alcanza una altura de unos 6.000 m, comienza a soplar hacia los polos, a la vez que se desvía hacia el noreste en el hemisferio norte, y hacia el sureste en el hemisferio sur. Estos vientos son conocidos como contraalisios, y la desviación mencionada es producida por el efecto Coriolis, consecuencia a su vez del movimiento de rotación terrestre. Cuando los contraalisios alcanzan la latitud de 30 grados, empiezan a enfriarse y por tanto a descender, con lo que se forman dominios de altas presiones. A continuación los vientos soplan en dirección suroeste en el hemisferio norte, y en dirección noroeste en el hemisferio sur, retornando hacia el ecuador. Estos nuevos vientos son los alisios.

    Por otro lado, el aire frío de los polos circula hacia el ecuador en dirección suroeste en el hemisferio norte, y en dirección noroeste en el sur. Cuando llega a una latitud de 60 grados el aire ya está lo bastante caliente para ascender, con lo que cambia de dirección: hacia el noreste en el hemisferio norte y hacia el sureste en el hemisferio sur.

    Finalmente, entre las latitudes de 30 y 60 grados, el viento circula a nivel del suelo. El efecto Coriolis le hace adoptar las direcciones noreste en el hemisferio norte y sureste en el hemisferio sur. A diferencia de los casos anteriores, en esta franja de latitudes los vientos de regreso, en las direcciones opuestas, no tienen lugar en la troposfera, sino en la estratosfera.