Corriente de aire

    Según la zona de la Tierra donde se generen, las masas de aire pueden ser frías (foto de nubes sobre el casquete polar ártico) o cálidas.

    Desplazamiento vertical del aire que compone la atmósfera debido a variaciones locales de la presión atmosférica.

    La desigual distribución de energía en la atmósfera terrestre, causada por un calentamiento no uniforme de la misma, provoca variaciones de la presión, que a su vez causan que el aire se desplace. Básicamente, el aire transita desde las zonas de alta presión hacia las de baja presión. Si su movimiento tiene lugar en una dirección predominantemente horizontal se habla de viento. Si por el contrario el movimiento tiende a ser vertical, la denominación correcta es corriente atmosférica.

    Atendiendo a los efectos mecánicos del viento, puede diferenciarse entre vientos convergentes y divergentes. Los primeros son los que tienden a acumularse en determinadas zonas de la atmósfera, por ejemplo por confluencia de varias masas de aire. Los vientos divergentes son los que, por el contrario, escapan de ciertas zonas. Pero el criterio más habitual para clasificar los vientos es el de su ámbito de acción, de acuerdo al cual se diferencia entre vientos planetarios, como los alisios y los contraalisios, y locales, como el föhn y el mistral.

    Un tipo particular de viento es el jet stream, o corriente de chorro. Se produce en una dirección casi horizontal y en zonas alta de la troposfera, o incluso dentro ya de la estratosfera. Estos chorros alcanzan longitudes de varios miles de kilómetros y anchuras de unos cientos, mientras que su espesor es de tan sólo uno o dos kilómetros.

    Por su parte, las corrientes atmosféricas permiten el desplazamiento del aire caliente desde los dominios ecuatoriales hacia las zonas frías de los polos, gracias al mecanismo de convección.