Efecto Coriolis

    Deflexión de la trayectoria de un cuerpo sobre la superficie de la Tierra debido a la rotación de ésta en el espacio. Dicho movimiento es hacia la derecha en el hemisferio norte y a la izquierda en el sur.

    El efecto Coriolis es el responsable de las direcciones particulares que adoptan los vientos planetarios, como los alisios y los contraalisios. El alcance del efecto depende de cuatro factores: la velocidad angular de la Tierra, la velocidad del viento, la densidad del aire y la latitud. Los valores máximos del efecto Coriolis se dan en los polos y el menor en el ecuador.

    El funcionamiento del efecto Coriolis es, básicamente, el siguiente. Los diferentes puntos de la superficie terrestre poseen distintas velocidades tangenciales. Un punto situado en el ecuador posee una velocidad tangencial mucho mayor que uno que esté en un polo, puesto que en el mismo periodo de tiempo, 24 horas, debe cubrir un recorrido mucho mayor. Dicho de otro modo, durante un ciclo de rotación terrestre, la circunferencia que recorre el punto del ecuador es mucho mayor que la del que está en el polo. En consecuencia, cuando una corriente de aire se desplaza desde el ecuador hacia uno de los polos, pasa por zonas donde la velocidad tangencial es cada vez menor. Es decir, que giran a menor velocidad que el viento, por lo que éste tiende a adelantarse a la rotación terrestre y desviarse hacia el noreste en el hemisferio norte, y el sureste en el hemisferio sur. Por el contrario, si el aire circula desde los polos hacia el ecuador, pasa por zonas con una velocidad tangencial cada vez mayor. En consecuencia, el viento se retrasa respecto a la rotación y se desvía hacia el suroeste en el hemisferio norte, y hacia el noroeste en el sur.