Elemento nativo (mineral)

Minerales compuestos por un único elemento, en cuyo caso la fórmula química se limita al elemento en cuestión: Au (oro), Ag (plata), o C (carbón), por ejemplo. Poco frecuentes, lo común en la naturaleza es que los minerales se compongan de varios elementos asociados.

Los elementos que pueden aparecer en forma nativa, o casi nativa, son unos veinte, divididos en tres grupos: metales, semimetales y no metales.

Metales

Los metales nativos se dividen a su vez en tres grupos: el del oro, formado por el oro, la plata, el cobre y el plomo; el grupo del platino, compuesto por el platino, el paladio, el iridio y el osmio; y por último, el grupo del hierro, integrado por el hierro y el hierro-níquel.

Los metales del grupo del oro comparten tanto estructura como propiedades químicas y físicas. Entre estas últimas cabe destacar la baja dureza, la ductilidad, la maleabilidad y, en los casos del oro, la plata y el cobre, las elevadas conductividades eléctrica y térmica. Los elementos del grupo del platino poseen mayor dureza que los del anterior, así como puntos de fusión también más elevados. Los metales del grupo del hierro se caracterizan por ser isométricos y tener una estructura cúbica muy simple.

Oro.

Semimetales

Se dividen en dos grupos: por un lado el integrado por el antimonio, el arsénico y el bismuto; estos dos últimos son los más abundantes; y por otro, el que forman el selenio y el telurio.

Los elementos del primero de los grupos poseen estructuras más complejas que las de los metales. En la malla de los semimetales, los átomos no se encuentran equidistantes, sino que cada uno está más cerca de tres de sus vecinos que de los restantes. El tipo de enlace se halla a medio camino entre el metálico y el covalente. En cuanto a sus propiedades físicas, los semimetales no son tan buenos conductores del calor y la electricidad como los metales nativos.

No metales

Los tres elementos nativos no metálicos son el carbón, en sus variedades de diamante y grafito, y el azufre. Este último posee estructura ortorrómbica, mientras que los dos anteriores, a pesar de estar constituidos por el mismo elemento, tienen estructuras muy diferentes entre sí. En el caso del diamante, los átomos se disponen en una estructura tetraédrica, unidos de modo covalente. Por otra parte, en el grafito los átomos de carbono se organizan en anillos de seis átomos cada uno. Tales anillos se disponen en capas, muy espaciadas entre sí y unidas de forma débil mediante fuerzas de Van der Waals. Esto explica la facilidad con la que el grafito se fractura en lajas.

Azufre.