Óxidos

    Minerales caracterizados por incluir oxígeno en su composición, combinado con uno o varios metales, en función de lo cual pueden dividirse en dos grupos: los simples y los múltiples, respectivamente. Las proporciones en que el metal y el oxígeno pueden aparecer son diversas y quedan plasmadas en la fórmula química del mineral. Si O representa al oxígeno y X a un metal genérico, se pueden dar las combinaciones XO, X2O, X2O3, etc. En el caso de los óxidos múltiples, con, por ejemplo, los metales X e Y, la fórmula que adoptan es del tipo XY2O4.

    Los átomos de los óxidos se hallan unidos mediante enlaces iónicos, por lo que sus uniones son fuertes. Entre sus propiedades destacan una dureza y densidad altas. Acostumbran a aparecer en la naturaleza en pequeñas acumulaciones en rocas tanto ígneas como metamórficas. También pueden hallarse en rocas sedimentarias, en forma de granos antiguos de formación anterior a la de las rocas.

    Ejemplos de óxidos son la magnetita (óxido férrico); el corindón (óxido de aluminio), que posee variedades preciosas, como el zafiro y el rubí; la pecblenda (óxido de uranio), y el cuarzo (óxido de silicio), el cual es el óxido más abundante en el planeta, si bien su estructura es más próxima a la de los silicatos que a la de los óxidos.