Dinamo

    Generador que utiliza los fenómenos de inducción electromagnética para originar corrientes alternas, las cuales, antes de salir al circuito exterior, son convertidas en continuas por el propio dispositivo gracias a la estructura de su colector.

    En los generadores de corriente alterna, una espira, llamada inducido, gira en el seno de un campo magnético creado por un imán, que se denomina inductor. La espira, que gira mediante la comunicación de energía mecánica, se encuentra unida en sus extremos a sendos anillos que constituyen el llamado elemento colector, los cuales se unen al circuito externo.

    La rotación de la espira, mediante un eje perpendicular al campo magnético, provoca una variación del flujo de dicho campo que la atraviesa, variación que es la causa de la aparición de una fuerza electromotriz correspondiente a una corriente alterna. Esta fuerza electromotriz es máxima cuando el plano de la espira es paralelo al campo, y nula cuando es perpendicular al mismo. El cambio de sentido aparece cada 180º.

    En una dinamo hay también un inductor y un inducido, de la misma naturaleza que en el caso anterior. Existe, análogamente, un colector, pero, a diferencia del que se halla en los alternadores, está constituido por dos piezas aisladas en forma de semianillos, que se denominan delgas. El inducido, por su parte, termina en dos conductores, llamados escobillas, que, independientes, se encuentran en permanente contacto con las delgas.

    Aunque la corriente inducida en la espira debido a su rotación dentro del campo magnético provoque una corriente alterna, cuando se produce el cambio de sentido de ésta, también cambia la delga conectada. Por ello, de forma constante, cada una de ellas constituye un polo positivo y otro negativo, respectivamente. De esta forma, la corriente que exporta el generador, al tener polaridad constante, no presenta cambios en la misma y, por tanto, es continua.

    Las dinamos no tienen gran interés industrial, ya que la corriente que producen es, en general, de escasa potencia. Antiguamente, sin embargo, fueron ampliamente utilizadas para generar la energía eléctrica necesaria para, por ejemplo, recargar la batería de los automóviles. Éstas son una asociación de pilas químicas que se van descargando a medida que van siendo utilizadas. Si no se repusiese esta energía, las baterías, tras un pequeño número de arrancadas, quedarían agotadas. Ello se evitaba gracias a un generador o dinamo cuyo eje estaba ligado al giro del motor. De esta manera, cuando el motor funcionaba, la dinamo producía energía eléctrica que era trasladada a la batería.

    En la mecánica moderna, las dinamos han sido sustituidas por alternadores que, con los dispositivos adecuados, realizan el mismo cometido, pero con una eficiencia mucho mayor.