Almendro

    El almendro es un árbol rosáceo de frutos comestibles

    El almendro es un árbol de la familia de las rosáceas, originario del Cercano Oriente y cultivado desde antiguo por su fruto, la almendra, en los países de la cuenca mediterránea y, posteriormente, en otras zonas como California.

    Su nombre científico es Prunus dulcis, y de él se distinguen dos variedades, P. dulcis amara, que da almendras amargas, y P. dulcis dulcis, cuyos frutos son los destinados al consumo como alimento.

    Es una especie caducifolia, de porte pequeño o medio (puede llegar a los ocho o diez metros de altura) y hojas ovaladas de borde dentado. Son características sus flores, blancas o rosadas, que aparecen a finales del invierno, incluso antes que las hojas, y que anuncian la llegada de la primavera en las regiones en las que estos árboles se desarrollan. El fruto es una nuez y consta de varias capas que envuelven la semilla, que es la parte de la planta que se consume.

    Los almendros se desarrollan en climas húmedos y templados y, aunque puede crecer en zonas frías, en ellas no suelen dar frutos. Se adaptan bien a los suelos pobres en nutrientes aunque no toleran el exceso de humedad. Se distribuyen sobre todo por el sur de Europa y el Cercano Oriente, y su cultivo se ha introducido con buenos resultados en otras áreas como California, Sudáfrica y Australia.

    La almendra dulce se emplea con profusión en la industria alimentaria, y se consume tanto cruda como tostada, además de formar parte de múltiples preparaciones de repostería. Por su parte, la almendra amarga se usa como principal materia prima para la elaboración del aceite de almendras, empleado en cosmética como emoliente para la piel, y en alimentación como aromatizante. Tiene aplicación también en la industria química, como fuente de ácido cianhídrico (o prúsico). Las almendras de este tipo contienen en efecto altas concentraciones de este potente tóxico, pero es precisamente su intenso sabor amargo lo que evita que alguien pudiera comer una cantidad suficiente para envenenarse.