Arce

    La denominación de arce se le da a un amplio grupo de árboles de la familia de las aceráceas incluidos dentro del género Acer. El ciertas zonas de Latinoamérica también se conocen por la transcripción españolizada de su nombre en inglés, maple.

    Son árboles caducifolios de hojas opuestas y tamaño variable según las especies. Desde los más de treinta metros del arce real o el azucarero, hasta los no más de diez del arce menor. Las hojas sueles ser simples y palmeadas en la mayor parte de las especies, aunque algunas las tienen compuestas, mientras que las flores son casi inaparentes, muchas veces sin corola, y se agrupan en racimos. Es característico el fruto en disámara, formado por dos pequeñas nueces unidas entre sí y recubiertas por sendas alas, que favorecen su dispersión a través del viento.

    Entre las especies más significativas de este género destacan los citados arce real (Acer platanoides), de hojas palmeadas de gran tamaño, y arce azucarero o arce del Canadá (Acer saccharinum), de cuya savia se obtiene el llamado jarabe de arce, empleado en ese país y el ciertas áreas de los Estados Unidos en repostería y gastronomía en general.

    Otras especies son el arce menor (Acer campestris), el negundo (Acer negundus) y el arce palmado japonés (Acer palmatum).

    Los arces requieren suelos húmedos y ricos en nutrientes, y presentan una notable resistencia a las bajas temperaturas y a la falta de luz solar, por lo que se las considera especies umbráticas extremas. Se distribuyen sobre todo por Norteamérica y Eurasia, aunque se dan algunas especies autóctonas también en Asia.

    Son explotados comercialmente pos su madera y, en especial las especies de menor porte, cuentan con numerosas variedades ornamentales.