Reglas de puntuación

    La puntuación de los textos escritos es la reproducción de la entonación de la lengua oral. Es importante porque determina la correcta expresión de dichos mensajes, facilita su comprensión, permite su adecuada interpretación, evita la ambigüedad de los mismos y organiza los distintos elementos del discurso.

    En la lengua española existen distintos signos de puntuación: coma, punto, punto y coma, dos puntos, puntos suspensivos, signos de interrogación, signos de exclamación, paréntesis, corchetes, raya y comillas.

    Reglas generales de puntuación:

    1. Empleo de la coma

    La coma (,) expresa una pausa breve en el discurso y se emplea en los siguientes casos:

    • Para separar el vocativo de los demás componentes de la oración. Por ejemplo, Por favor, Javier, abre la ventana.

    • En las enumeraciones, para separar sus elementos, salvo si forman parte del sujeto de la oración o constituyen un complemento verbal y a excepción de los precedidos por las conjunciones y, e, o, u. Por ejemplo: Me gusta leer, viajar e ir al cine. Los libros, los viajes y las películas me apasionan.

    • Para separar elementos equivalentes gramaticalmente que forman parte de una oración y que expresan el mismo contenido, a excepción de los precedidos por las conjunciones y, e, ni, o, u. Por ejemplo, Cálmate, siéntate y respira tranquilamente.

    • Después de la conjunción del último miembro de una relación en la que sus elementos están separados por punto y coma. En estos casos, también podría utilizarse un punto y coma. Por ejemplo: En la estantería coloqué los libros; sobre la mesa, los lápices, y en el armario, los discos.

    • Para sustituir a los verbos omitidos, como en el ejemplo anterior.

    • Las explicaciones, comentarios y otros incisos que amplían y aclaran la información de una oración, a la que interrumpen, como las aposiciones y las proposiciones subordinadas adjetivas, explicativas en ambos casos.

    Por ejemplo: Descubrieron una escultura de Minerva, diosa de la sabiduría. Nuestra expedición, que partió ayer, llegará a América dentro de dos semanas.

    • Después de los elementos que se anteponen en el discurso y que suelen ir postpuestos, aunque sólo en los casos en los que admiten una paráfrasis como en cuanto a, respecto a. Por ejemplo: Ganas, tengo pocas (En cuanto a ganas, tengo pocas).

    • Antes de determinadas locuciones y conjunciones que introducen proposiciones coordinadas adversativas o subordinadas causales, concesivas o consecutivas, como pero, mas, sino, aunque, conque, pues, porque. Por ejemplo: Estoy casnsado, pero puedo aguantar..

    • Después de determinadas conjunciones y locuciones, situadas al principio de la oración; en el caso de que aparezcan en medio de la misma, también están precedidas por coma. Entre ellas: sin embargo, es decir, o sea, por último, por consiguiente, no obstante, por lo tanto, en cambio, además, en primer lugar, en definitiva, esto es, generalmente…

    Por ejemplo: Estaba muy nublado, sin embargo, no llovió. En cambio, hizo frío.

    • Para separar el lugar de la fecha en los encabezamientos de las cartas.

    • En las listas, como índices o bibliografías, después de los sintagmas o los términos invertidos del nombre completo de una persona. Por ejemplo,

    GÓMEZ, José María.

    Escritorio, elementos de.

    Es incorrecto el empleo de la coma si separa el sujeto del predicado del verbo, a excepción de los incisos o explicaciones sobre el mismo, como las aposiciones o las proposiciones subordinadas adjetivas explicativas. Por ejemplo, resulta inadecuado: Los libros de todas las estanterías, se cayeron. Es correcto, en cambio: Los libros, que están ya bastante viejos, voy a encuadernarlos.

    1. Empleo del punto

    El punto (.) expresa la pausa que finaliza un enunciado y puede ser de tres tipos: punto y seguido, punto y aparte, y punto final.

    • Punto y seguido: separa oraciones dentro de un mismo párrafo. Después de él se sigue escribiendo en la misma línea, salvo que esté al final de renglón –en este caso se escribe en el siguiente sin dejar margen–.

    • Punto y aparte: separa dos párrafos, que expresan distintas ideas dentro de la unidad del texto. Después de él se escribe en la línea siguiente, con margen o sangría, pero sólo la primera del nuevo párrafo.

    • Punto final: se escribe al final de un texto.

    Además, el punto se emplea en estos casos:

    • Después de las abreviaturas. Por ejemplo, Excmo. (Excelentísimo).

    • Detrás de las comillas, corchetes o paréntesis como cierre. Por ejemplo, Nos dijo: “No quiero que vuelva a ocurrir esto”. Luego se marchó sin despedirse. (Parecía muy enfadado).

    Es incorrecto su empleo al final de los títulos y subtítulos de libros, capítulos, artículos, obras de arte, etc., cuando aparecen de forma aislada. Por ejemplo: “Rayuela.” “ El grito.”

    1. Empleo del punto y coma

    El punto y coma (;) expresa una pausa mayor que la establecida por la coma y menor que la indicada por el punto. Se emplea en los siguientes casos:

      • En las enumeraciones en las que sus componentes ya están separados por comas, por ejemplo, ante la omisión de un verbo. Por ejemplo, Los libros están en la estantería; los discos, en el armario; y los álbumes, sobre el escritorio.

      • Ante determinadas conjunciones y locuciones conjuntivas cuando los períodos son de cierta extensión y aparecen antepuestos a la proposición a la que aluden. En estos casos es preferible su empleo al de la coma; si la longitud es considerable, entonces, se separan mediante el punto y seguido.

    Por ejemplo: Estuvo lloviendo y granizando durante todo el día sin parar ni un momento; sin embargo, el río no se desbordó pese a las previsiones.

      • En las oraciones yuxtapuestas, sobre todo si éstas ya están separadas por coma. Por ejemplo: El jinete, al galope, recorrió el tramo final de la pista a gran velocidad; así ganó la carrera.

    1. Empleo de los dos puntos

    Los dos puntos (:) interrumpen en el discurso para atraer la atención sobre la siguiente información. Se emplean en los siguientes casos:

      • En las enumeraciones, después de anunciarlas o para cerrarlas; en este último caso, antes del elemento anafórico que las sustituye. Por ejemplo: Existen cinco continentes: Europa, Asia, América, África y Oceanía. Limpia, brilla y da esplendor: ése es el lema de la Real Academia Española de la Lengua.

      • Para enlazar oraciones o proposiciones relacionadas entre sí, sin emplear otro nexo, por ejemplo, en las expresiones de relaciones causa-efecto entre ambas o como explicación o conclusión de la primera.

    Por ejemplo, La empresa quebró: los trabajadores perdieron sus puestos de trabajo.

    • Para separar los ejemplos de los restantes elementos de la oración. Por ejemplo: ¿Has leído alguna obra de Julio Cortázar: Rayuela, por ejemplo?

    • Para preceder las citas textuales. Por ejemplo: Katherine Mansfield definió claramente la esencia del oficio de escribir: “Sin pasión uno escribe en el aire o en la arena de la playa”.

    • Detrás de las fórmulas de saludo en documentos y cartas. Por ejemplo,

    Estimado compañero:

    Te pongo estas líneas para comentarte…

    • En textos administrativos y jurídicos se escriben dos puntos después del verbo, escrito en mayúsculas, que expresa el objetivo del documento. Por ejemplo,

    SOLICITA:

    Ser admitido en el curso sobre fotografía que empieza esta semana en su escuela.

    1. Empleo de los puntos suspensivos

    Los puntos suspensivos (…) interrumpen la oración o expresan un final impreciso. Se emplean en los siguientes casos:

      • Como sinónimo de la palabra etcétera, es decir, en las enumeraciones incompletas o abiertas. Por ejemplo: Me gusta el tenis, el fútbol, el baloncesto, la natación…

      • Para expresar duda, vacilación o temor antes de la siguiente información, o bien para sorprender al interlocutor. Por ejemplo: No estoy seguro… Quizá lo deje… No, me lo quedo..

    Ejemplo del segundo caso: Me maté a estudiar, repasé todos los apuntes, descansé el día anterior para estar en condiciones y, al final..., no vino el profesor.

      • En la reproducción de una cita textual, al omitir una parte. Por ejemplo: A quien madruga…

      • En la transcripción literal de un texto, al omitir una parte, se escriben tres puntos dentro de paréntesis (…) o corchetes […]. Por ejemplo:

    Me dijeron que encontraría Italia enormemente cambiada […] Pero para mí todo sigue tan perfectamente igual que tengo la sensación de estar viviendo mi juventud de nuevo; vuelven a mí todas las impresiones de aquellos encantadores tiempos ”.

    (Henry James: Diario de un hombre de cincuenta años)

      • Para dejar un enunciado en suspenso e incompleto. Por ejemplo: De repente, empezó a salir humo; hacía mucho calor; se oía mucho ruido; era todo muy confuso… La verdad es que me asusté..

    Detrás de los puntos suspensivos se pueden escribir otros signos de puntuación, no así el punto. Por ejemplo: Cuando recibas los nuevos libros, el periódico, las revistas, los tebeos…, avísame.

    Como ilustran los ejemplos, cuando los puntos suspensivos cierran un enunciado, la letra inicial del siguiente se escribe en mayúscula; en caso contrario, en minúscula.

    1. Empleo de los signos de interrogación y de exclamación

    Los signos de interrogación (¿?) delimitan enunciados interrogativos en estilo directo, mientras que los signos de exclamación (¡!) encierran enunciados exclamativos directos e interjecciones. Por ejemplo: ¡Eh!

    Se emplean en los siguientes casos y de este modo:

    • Es obligatorio escribir el signo de apertura, ya sea de interrogación (¿) o exclamativo (¡), al igual que el de cierre de pregunta (?) o de exclamación (!).

    • Después del signo de cierre de interrogación o de exclamación nunca se escribe punto.

    • El signo de apertura interrogativo o exclamativo se debe escribir en el inicio de la pregunta o de la exclamación, no del enunciado en sí, a no ser que ambos coincidan. Por ejemplo: En cuanto a este tema, ¿ya has tomado una decisión?

    • Los vocativos y las proposiciones subordinadas se escriben fuera de la pregunta o la exclamación si están situados en el primer lugar del enunciado; en caso contrario, forman parte de las mismas. Por ejemplo:

    Miguel, ¿qué opinas sobre este tema? ¿Qué opinas sobre este tema, Miguel?

    Si no deja de llover, ¿nos vamos al cine? ¿Vamos a ir al cine si no deja de llover?

    • Al escribir varias preguntas o exclamaciones breves y seguidas, se pueden considerar como oraciones independientes, con sus signos de apertura y cierre, y letra mayúscula al inicio de cada una de ellas. Por ejemplo: ¡Cuánto llueve! ¡Qué frío hace! ¡Ponte el abrigo!

    Sin embargo, también pueden considerarse como parte de una misma oración, de modo que no se escribe con letra mayúscula el inicio de cada pregunta o exclamación, al ir separadas por comas. Por ejemplo: ¿Cómo quieres el café?, ¿cortado o con leche?, ¿con leche caliente o fría?

    • Los signos de cierre de interrogación o exclamación se pueden emplear entre paréntesis. Mientras el primero expresa ironía o duda; el segundo, ironía o sorpresa. Por ejemplo: Un anciano de ochenta años (!) ganó la competición de natación.

    1. Empleo de los paréntesis

    Los paréntesis ( ) delimitan incisos aclaratorios o incidentales intercalados en un enunciado. Se emplean en los siguientes casos:

      • Para intercalar una información, dato o precisión, como el nombre del autor o de la obra citada, significados de siglas, lugares, fechas… Por ejemplo: La ONU (Organización de Naciones Unidas) acaba de publicar su informe anual.

      • Para expresar un inciso incidental o aclaratorio, que interrumpe el discurso, sobre todo si es extenso o apenas está relacionado con la información anterior o posterior. Por ejemplo: Llama a tu amiga Beatriz (parecía enferma el último día que la vi) para saber qué tal está.

      • A veces se emplean para no introducir una alternativa u opción en el enunciado. Por ejemplo: Se necesita administrativo(a) para este verano.

      • En la transcripción de textos se emplean los tres puntos dentro de paréntesis para indicar la omisión de un fragmento de la cita textual. Por ejemplo:

    Ayer, después de casi dos meses de tiempo inseguro y chaparrones intermitentes (…) estalló por fin la primavera y la sentí bullendo provocativa a través de los cristales de la ventana”.

    (Carmen Martín Gaite: Nubosidad variable.)

    • En la reproducción o transcripción de textos, inscripciones o códices con abreviaturas se pueden emplear en la reconstrucción de las palabras o elementos incompletos en el original. Por ejemplo:, “In me om(nis) spes mi(hi) est”. (Terencio: “Phormio”)

      • Los números y letras que encabezan enumeraciones, clasificaciones, etc., pueden escribirse entre paréntesis o seguidas de uno de cierre. Por ejemplo,

        1. Europa.

    (b) América.

    O bien:

    a) Europa.

    b) América.

    *El texto inserto dentro de paréntesis o corchete tiene su propia puntuación, así que dichos signos se escriben en su interior. Por ejemplo, Ana es doctora en Economía (¡en apenas un año se ha convertido en la responsable del departamento!).

    *Los signos de puntuación del período del enunciado que incluye paréntesis o corchete se escriben después del cierre de éste. Por ejemplo, Mi hermano trabaja en una delegación de la UE (Unión Europea).

    1. Empleo de los corchetes

    Los corchetes [ ] se emplean de forma similar a los paréntesis, para insertar información aclaratoria o complementaria. Además, la combinación con otros signos ortográficos es idéntica a la de los paréntesis*. Se emplean en los siguientes casos:

      • En los textos insertos en paréntesis, para introducir alguna precisión o nota aclaratoria. Por ejemplo, La Torre Eiffel (construida con motivo de la Exposición Universal [1889] celebrada en París) es uno de los monumentos más visitados del mundo.

      • En la transcripción de textos se emplean los tres puntos dentro de corchetes para indicar la omisión de un fragmento de la cita textual, incluso una única palabra. Por ejemplo:

    Amory Blaine había heredado de su madre todos los rasgos que […] hicieron de él una persona de valía”.

    (F. Scott Fitzgerald: A este lado del paraíso.)

      • En la reproducción o transcripción de textos se pueden emplear en la reconstrucción de las palabras o elementos incompletos en el original, como notas aclaratorias o para completar una abreviatura. Por ejemplo: La Sierra de Gredos verdea esta primavera esplendorosa por las [texto tachado: persistentes] lluvias del último invierno.

      • Se emplea un corchete de apertura en poesía antes de las últimas palabras de un verso para señalar que no caben en la línea anterior. Por ejemplo,

    Me llamo barro aunque Miguel me

    [llame.

    Barro es mi profesión y mi destino

    que mancha con su lengua cuanto

    [llame.

    (Miguel Hernández: Me llamo barro aunque Miguel me llame.)

    1. Empleo de la raya

    La raya o guion largo (–) se emplea en los siguientes casos:

      • Para insertar incisos o aclaraciones que interrumpen el discurso. En este caso pueden ser sustituidas por paréntesis o comas. Se escriben una de apertura y otra de cierre. Por ejemplo: Contrataron a Javier –un gran profesional– como responsable de nuestro departamento.

      • Para introducir los comentarios del narrador sobre las intervenciones de los personajes. Por ejemplo:

    El próximo año viajaremos por Europa –dijo María emocionada.

    El próximo año viajaremos por Europa –dijo María emocionada–. Ya está decidido.

    Mientras en el primer caso la intervención del personaje no prosigue (sólo se emplea una raya de apertura), en el segundo sí continúa (se escribe el comentario del narrador entre dos rayas, una de apertura y otra de cierre).

    Además, en el segundo ejemplo se observa cómo se colocan otros signos de puntuación detrás de la raya de cierre, que pone fin al comentario del narrador.

      • Para indicar las intervenciones de un diálogo, sin escribir el nombre de la persona o personaje correspondiente. Tan sólo se emplea una raya delante de dichas palabras. Por ejemplo,

    ¿Habéis leído este libro?

    Por supuesto.

      • En bibliografías y otras listas la raya indica la omisión de una palabra en ese renglón, como el nombre de un autor que se repite o un concepto ya citado. Por ejemplo:

    Hernández, M.: El rayo que no cesa”(1936).

    : Viento del pueblo”(1937).

    : El hombre acecha”(1939).

    1. Empleo de las comillas

    Existen distintas clases de comillas: las angulares, denominadas también española o latinas (« »), las inglesas (“ ”) y las simples (`´).

    En general, respecto a las comillas dobles, se pueden emplear unas u otras indistintamente, salvo cuando se utilizan en un texto ya entrecomillado; en tal caso, deben utilizarse las simples. Por ejemplo: Al ver mi coche, mi amigo preguntó: ¿Cuántos `papeles´te ha costado? ”.

    Se emplean en los siguientes casos:

    • En la reproducción de citas textuales de cualquier extensión. Por ejemplo:

    La novela Las aventuras de Huckleberry Finn (obra de Mark Twain) comienza así: “Tú no sabes nada de mí si no has leído un libro llamado `Las aventuras de Tom Sawyer´; pero eso no tiene importancia. Ese libro lo hizo el señor Mark Twain, y la mayor parte de lo que contó es verdad”.

    • En narrativa, en ocasiones se emplean las comillas para reproducir el pensamiento de los personajes, mientras que se utiliza la raya para transcribir sus intervenciones.

    • En las citas de los títulos de obras literarias o de arte, textos periodísticos... Por ejemplo: El último libro que he leído es Hermosos y malditos”, de Scott Fitzgerald.

    • En los comentarios sobre palabras. Por ejemplo: Todas las formas verbales del verbo haberse escriben con h”.

    • Para aclarar el significado de una palabra. Por ejemplo: No significa lo mismo cayado(`bastón´) que “callado (`en silencio´).

    • Para señalar que una expresión se emplea irónicamente o con un significado especial, pertenece a otra lengua o es impropia o vulgar. Por ejemplo: ¡Menudos trapicheos”!