Civilización minoica

    Fresco de los delfines, en la ciudad minoica de Cnosos.

    Civilización o cultura prehelénica que se desarrolló en Creta aproximadamente durante la edad del bronce. Su época de esplendor se sitúa entre el 2000 y el 1550 a.C.

    La civilización minoica se desarrolló en la isla de Creta, situada al sur de la península helena. En un primer momento (minoico antiguo, 2800-2000 a.C.), Creta vivió una etapa de formación en la que se establecieron sus elementos característicos: desarrollo urbano y comercial, contactos marítimos con el Próximo Oriente y otros puntos del Mediterráneo, evolución de una metalurgia del cobre especializada, etc. Posteriormente (minoico medio, 2000-1550), experimentaría una época de esplendor en la que incluso, la isla pudo desarrollar una talasocracia o imperio marítimo y “exportar” su cultura a la Grecia continental, donde establecerían contacto con las poblaciones micénicas que allí se encontraban y les legarían su escritura (escritura lineal A). A partir de entonces, la civilización minoica entró en una etapa de decadencia (minoico reciente, 1500-1100 a.C.) motivado por los desastres naturales –terremotos– y las invasiones de pueblos extranjeros de origen oriental y griego continental. Esta decadencia se reflejó en una evolución de su escritura (escritura lineal B), que pasó a representar los sonidos de una variante arcaica del griego.

    En cuanto a su formación política, la isla estaba dividida en diversas ciudades que controlaban la región circundante y, a veces, conseguían dominar, directa o indirectamente, al resto de núcleos urbanos. En este sentido, las ciudades más importantes fueron las de Cnosos y Faistos (o Festo); en menor medida, Malia y Zakros también jugaron un papel importante en la historia minoica, especialmente en el primer periodo.

    El centro de poder de dichas ciudades era el palacio, el cual tenía funciones administrativas y sobre todo económicas. Al fin y al cabo, la civilización cretense hizo de la actividad mercantil su principal arma y el rico comercio marítimo desarrollado, sustentado en la producción y exportación de granos, cerámica y piezas de metal y en la importación de algunas materias primas como el estaño y el cobre, fue a menudo controlado y dirigido desde las estancias palaciegas.