Artes plásticas y visuales

    El oro del Rin, de Henri Fantin-Latour.

    El término artes visuales engloba a todas aquellas formas artísticas en las que prima el elemento visual como forma de comunicación; se distinguen así de otras artes como son las escénicas (a pesar de su importante carga visual), las literarias o, incluso, las culinarias. Incluyen pues a distintas expresiones artísticas como son la pintura, la escultura, etc., calificadas a menudo como plásticas por cuanto sus materiales son deformados, moldeados o modulados para dotarlas de la forma final que desea el artista. De ahí que a menudo se denomine a este conjunto como artes plástico-visuales.

    Las artes plástico-visuales utilizan un lenguaje propio, el lenguaje plástico-visual. Éste consta de unos elementos básicos como la forma, la figura, el fondo, la luz, la composición, etc., que son los que le dan sus características especiales. Aunque a menudo se ha pretendido ver en el lenguaje plástico-visual un lenguaje puramente artístico, lo cierto es que es una forma de comunicación constante en las sociedades humanas y puede ser empleado de diversas maneras.

    Atendiendo a su función, es decir, al objetivo con el que se utiliza, pueden distinguirse tres tipos:

    Lenguaje plástico-visual objetivo. Es aquel que transmite un mensaje de modo que sólo sea posible deducir una interpretación del mismo. Se puede decir que su función es descriptiva ya que sirve simplemente para mostrar algo.

    Tipos de lenguaje plástico-visual: objetivo (izquierda), publicitario (centro) o artístico (derecha).

    Lenguaje plástico-visual publicitario. Su objetivo es informar, sugerir, convencer o vender un bien o servicio. Para que esto se cumpla es necesario que el mensaje se comprenda fácilmente y pueda ser captado sin problemas; debe existir una relación inequívoca entre el significante y el significado. Este tipo de lenguaje cumple la función informativa.

    Lenguaje plástico-visual artístico. En este caso, las imágenes que componen el mensaje no pretenden convencer al receptor, por lo que la relación significante-significado no se halla tan clara como en el anterior. Por otra parte, las interpretaciones del mensaje pueden ser múltiples ya que no se trata de un mensaje objetivo, sino subjetivo. Este tipo de lenguaje tiene sobre todo una función estética, ya que pretende conmover al receptor por la belleza del mensaje. Sin embargo, puede ocurrir que el emisor (el artista) utilice este lenguaje simplemente para mostrar su dominio de las técnicas artísticas, tal y como ocurrió con los pintores vanguardistas (Jackson Pollock , 1912-1956; Mark Rothko, 1903-1970) del expresionismo abstracto.

    Esta división funcional del lenguaje plástico-visual no debe en ningún caso ser considerada como excluyente. Es decir, todo mensaje visual puede tener como objetivo dos o tres funciones. Así, el publicista que escoge una imagen para un anuncio o el editor que elige una para la portada de su revista tendrá también en cuenta el componente estético, aunque éste esté supeditado a las funciones informativa y descriptiva respectivamente.

    Giovanni Pisano, El juicio final, relieve con un carácter informativo además de estético.

    Por otra parte, hasta finales del siglo XIX, muchos artistas escogían sus imágenes o los temas de sus composiciones de acuerdo a criterios descriptivos o informativos. Es el caso, por ejemplo, de los maestros escultores de la edad media, los cuales tallaban minuciosamente escenas bíblicas en los pórticos de las iglesias románicas con una doble función: enseñar un precepto del cristianismo al público analfabeto que visitaba el templo al mismo tiempo que deslumbrarle por medio del magnífico relieve.