Columna y dintel

    En arquitectura, la estructura de soporte más sencilla es la resultante de combinar dos elementos verticales (columnas) y uno horizontal apoyado sobre ellos (dintel).

    El dintel es plano y sirve para cerrar un vano. Ha de resistir las cargas que actúan sobre él, además de su propio peso. Por tanto, trabaja sometido a esfuerzos de flexión, circunstancia que hay que tener en cuenta a la hora de escoger el material para su fabricación. La piedra no presenta una gran resistencia a flexión, lo que obliga a que los dinteles de este material sean cortos; es decir, que la abertura bajo ellos sea estrecha; de este modo los esfuerzos se reducen. Con materiales más resistentes a la flexión, como es el acero, pueden fabricarse dinteles de mayor amplitud.

    La función de las columnas es soportar el dintel situado sobre ellas. Materiales aptos para su fabricación son, por tanto, la piedra, el ladrillo y, en especial, el metal, que permite crear columnas delgadas al mismo tiempo que muy resistentes. Las columnas han sido desde siempre elementos fundamentales dentro de la arquitectura, no sólo por su función práctica, como forma de sustentación, sino también por sus características artísticas. Los distintos tipos de columnas de la Grecia clásica, por ejemplo, son utilizados para diferenciar los tres órdenes arquitectónicos de aquel periodo: el dórico, el jónico y el corintio.