Composición (arte)

    Esquema compositivo de La apoteosis de Homero, de Jean-Auguste-Dominique Ingres.

    La composición consiste en la distribución o agrupamiento de formas dentro de una imagen con el fin de lograr un efecto deseado. El primer paso a la hora de realizar la composición es contar con un esquema: un conjunto sencillo de líneas sobre las que posteriormente se dispondrán los elementos de la imagen. En el caso de los esquemas compositivos simples, éstos poseen forma de línea diagonal, de aspa, de círculo, de triángulo, forma de T, de S o de L, entre otros. Cada esquema logra efectos diferentes. El triangular, o en pirámide, se asocia con la estabilidad y monumentalidad; el radial centra la atención sobre el elemento situado en el centro de la imagen; el diagonal suele emplearse para dividir la imagen en dos zonas bien diferenciadas, por ejemplo, de luz y oscuridad; y el esquema en S representa gracia y movimiento. Existen además esquemas compositivos compuestos, en los que se combinan varios de los esquemas simples para obtener una sensación de complejidad.

    En Napoleón en el paso de San Bernardo, de Jacques-Louis David, el autor consiguió un efecto de tensión al componer el cuadro siguiendo una línea diagonal.

    La disposición de los elementos es además importante por cuanto exigen del espectador de la obra cierta actividad. Cuando la vista recorre una imagen siguiendo sus formas, realiza un movimiento. Los diferentes recorridos que marcan las formas provocan por tanto distintos movimientos, los cuales se relacionan con sensaciones visuales. Si en la imagen abundan las líneas y planos horizontales, con la vista se realiza un movimiento horizontal, resultando en una sensación de tranquilidad. Si las líneas son ligeramente onduladas, manteniendo la horizontalidad, la sensación pasa a ser de gracia y ligereza. El movimiento vertical, por su parte, aparece en imágenes con abundancia de formas perpendiculares al plano, provocando en el espectador sensaciones de orden, elegancia y espiritualidad. En el caso del movimiento diagonal, en el que las formas de la imagen aparecen inclinadas, la sensación es de tensión e inestabilidad, al no ser habituales en la naturaleza. Por supuesto, existe también la posibilidad de combinar los diferentes movimientos en una misma imagen a fin de lograr un mayor dinamismo.

    El cuadro La última cena, de Andrea del Castagno, es un ejemplo de composición estática.

    También es una parte importante de la composición la relación existente entre las figuras (formas más destacadas) y el fondo (menos destacadas). Una figura está contrastada con el fondo cuando destaca respecto a éste, bien sea por su tamaño, posición, textura o color, entre otras razones posibles. Por el contrario, cuando todas las formas de una imagen poseen un tamaño, textura y color parecidos, lo que se consigue es que ninguna de ellas destaque sobre las demás y el conjunto sea homogéneo. En este caso, figura y fondo se hallan integrados.

    Otro de los fundamentos de la composición son las posiciones relativas que las diferentes figuras guardan entre sí. Dichas posiciones determinan lo que se llama el equilibrio de la obra visual.

    Cuando los elementos de una imagen se disponen a ambos lados de un eje vertical que divide ésta en dos, y además lo hacen de modo que ninguna de las dos zonas así definidas atraiga la atención más que la otra, se dice que están en equilibrio simétrico o que la imagen es estática. El efecto producido es de orden y descanso. Sin embargo, cuando una de las zonas situadas a los lados del eje vertical atrae más la atención, cuando contiene más elementos o bien éstos poseen mayor fuerza visual, se dice que la imagen posee un equilibrio inestable y que es dinámica. De este modo se genera un efecto de vitalidad. Puede ocurrir que todos los elementos de una imagen se sitúen en un único lado del eje, con lo que se obtiene una inestabilidad máxima. Para evitar este efecto, a menudo se recurre a la llamada ley de la palanca, según la cual las figuras “más pesadas”, con mayor poder de atraer la atención, se deben situar más próximas al eje; mientras que las “más ligeras”, lo harán más alejadas.

    Todos estos elementos, las formas, la luz o la composición, son claves para entender las artes plástico-visuales. La pintura, la escultura o el cine cuentan con sus propias características y manejan las imágenes de distinta forma pero todas estas especialidades dependen de ellas para convertir un mero objeto en una obra de arte.