Contrapunto

Johann Sebastian Bach, gran maestro de la técnica contrapuntística.

Cuando la música consiste en una combinación de dos o más líneas melódicas independientes, pero que no obstante se encuentran ambas en una relación rítmica y armónica clara y definida, se dice que la pieza es polifónica o contrapuntística. El término contrapunto proviene del latín punctus contra punctum, es decir, nota contra nota, y es la técnica musical que se desarrolló en Europa a finales de la edad media y que culminó en pleno barroco con Johann Sebastian Bach (1685-1750).

El contrapunto se caracteriza por dar gran importancia a la elección del motivo melódico. Éste es expuesto por la voz principal y después imitado en diferentes alturas, de forma claramente reconocible, por medio de ciertos artificios. La repetición presta a menudo mayor interés al ritmo del motivo que a la melodía, quizá debido a la mayor sensibilidad humana a los cambios de ritmo que a los melódicos. Un ejemplo de pieza contrapuntística donde se aprecian las diferentes imitaciones de las voces, es la Invención 1 de Bach.

Canon y fuga

Entre las formas musicales contrapuntísticas donde se utiliza la repetición de las voces de forma más característica se encuentran el canon y la fuga. El canon consiste en una repetición exacta del motivo melódico por otra voz o voces. La primera voz, llamada dux (duque), entona el motivo, mientras las restantes voces, llamadas comes (condes), lo repiten y el dux continúa con un desarrollo melódico. Un canon infinito, como el conocido Frère Jacques, es aquel en el que cada voz, al llegar al final, lo repite.

Los cánones gozaron de gran popularidad durante los siglos XVII y XVIII, sobre todo en Inglaterra, y fueron cayendo paulatinamente en desuso. Todavía hoy pueden encontrarse en contextos menores como las canciones infantiles, y en composiciones más elaboradas con un sentido burlesco e irónico.

La fuga supone la estructura culminante de la técnica contrapuntística, y J. S. Bach es su más consumado maestro. En ésta, el tema melódico recibe el nombre de sujeto y va apareciendo en distintas voces y a diferentes alturas a lo largo de toda la composición. Cuando el sujeto ha sido expuesto por la voz principal, una segunda voz comienza una respuesta o imitación exacta del sujeto; mientras tanto, la voz principal continúa con una respuesta contrapuntística a la dada por la segunda voz, línea que se denomina contrasujeto. Una vez que la segunda voz termina de repetir el sujeto, puede entrar una tercera voz, con lo que se consigue una fuga a tres partes, y así sucesivamente. La mayor parte de las fugas son a tres o cuatro partes. Bach, en su Ofrenda musical, compuso una fuga a seis partes, una pieza de una dificultad compositiva extraordinaria.