Dibujo

Dibujo de Miguel Ángel para la capilla Sixtina

Se puede definir el dibujo como el arte y la técnica de crear formas mediante trazos o líneas sobre una superficie adecuada, como es, por ejemplo, el papel. Para su realización se recurre a muy diferentes materiales: lápiz, carboncillo, tinta o pastel, entre otros.

Si bien el ser humano ha dibujado a lo largo de todas las etapas de la historia, fue durante el Renacimiento, en los siglos XV y XVI, y coincidiendo con el comienzo del uso del papel en Europa, cuando el dibujo se convirtió en la disciplina artística que hoy en día conocemos. Pasó entonces a considerarse el fundamento de todas las artes plásticas, un paso previo de gran importancia en la realización de cualquier obra.

Estudio de caballos , de Leonardo da Vinci.

Los elementos fundamentales de cualquier dibujo son el punto, la línea y el trazo. Además, un dibujo puede poseer diferentes niveles de acabado; es decir, puede proporcionar mayor o menor información sobre el objeto del mundo real que representa. Un boceto es un dibujo preliminar, carente de detalles, que facilita una primera idea del objeto. En el otro extremo se encuentra el dibujo concluido, abundante en detalles e información.

Elementos fundamentales del dibujo

En el dibujo, y en general en todas las variantes del lenguaje plástico-visual, el elemento más simple es el punto. Dentro de este ámbito, el concepto de punto se diferencia mucho del que posee en las matemáticas o en la geometría, donde carece totalmente de dimensiones. Como elemento del lenguaje visual, el punto puede poseer dimensiones, forma, color y diferentes tipos de contorno. La variación y combinación de estas cualidades, así como la organización de los puntos en agrupamientos, son herramientas que contribuyen a dotar de expresividad al dibujo.

Boceto de Miguel Ángel para la Capilla Sixtina, en el que el artista consiguió dotar a la figura de plasticidad y volumen usando líneas de distinta intensidad.

El siguiente elemento en orden de importancia es la línea, que es el resultado del deslizamiento de un punto sobre una superficie. Su principal función es definir los bordes de las formas. La expresividad de una línea depende de factores como el grosor, el color, la intensidad, la uniformidad, el material con el que haya sido trazada y, por supuesto, su recorrido. Las líneas uniformes y bien definidas proporcionan una impresión de orden y objetividad: sirven para comunicar de modo claro una información visual. Es lo que ocurre, por ejemplo, en los gráficos estadísticos, en los planos técnicos y en los mapas. Por el contrario, las líneas en las que hay variaciones de intensidad, color, o cualquier otra de sus cualidades, resultan más apropiadas para la expresión artística. El agrupamiento de líneas en un mismo sentido, horizontal, vertical o diagonal, dota al dibujo de tensión y, por tanto, de mayor expresividad. Se dice entonces que éste posee movimiento.

El trazo es el elemento con el cual se representa una forma en un dibujo. No hay que caer en el error de confundirlo con la línea ya que en realidad, puede componerse de una sola línea, de una combinación de éstas o bien de una combinación de líneas y puntos. Entre los numerosos tipos existentes los hay finos, gruesos, continuos, discontinuos, quebrados y tenues.

Un dibujo traduce una parte del mundo real, provisto de tres dimensiones, a un conjunto de trazos emplazado sobre una superficie de sólo dos dimensiones. Para que la observación de esos trazos produzca una idea clara de la parte de la realidad que representan, es necesario emplear numerosas técnicas expresivas. Al igual que ocurre con las líneas, la elección de un tipo de trazo u otro implica dar informaciones diferentes sobre el objeto (la parte de la realidad) que representa. Un trazo fino e intermitente produce una impresión de vaguedad e indefinición, mientras que los gruesos dan idea de peso y fuerza. Los cambios en el tipo de trazo pueden indicar alteraciones en el objeto representado, como variaciones de material, textura o iluminación.

Técnicas de dibujo

Las diferentes técnicas de dibujo vienen determinadas por el material que se emplee para su trazado.

Puntas metálicas. Se trata de varillas finas de metal, concluidas en punta. Las hay de plomo, de mezcla de plomo y estaño, y de plata. Las puntas de plomo pueden utilizarse directamente sobre papel, su trazo es gris pálido y se puede borrar fácilmente. Por su parte, las de plata requieren que el papel sea tratado previamente mediante la aplicación de una capa de color. El trazo también es gris pálido, pero después se oxida y adquiere un tono marrón, volviéndose imborrable. En cualquiera de los casos, puntas de plomo y de plata, el trazo que dejan es fino. Fueron muy utilizadas en la antigüedad.

Lápiz. El tipo más habitual es el de grafito mezclado con arcilla. Deja un trazo fino, regular y de color gris. Los hay con diferentes grados de dureza, dependiendo de la proporción de grafito. Presenta la cualidad de servir tanto para el trazado de líneas y puntos como para la realización de sombreados.

Aspasia , dibujo con lápiz de Eugène Delacroix.

Carboncillo. Es uno de los materiales más antiguos. Consiste en palillos de diferentes clases de madera: sauce, vid o brezo, entre otras, calcinados a alta temperatura. Sus trazos son muy expresivos y pueden difuminarse fácilmente para crear efectos de claroscuro. Con el fin de que el dibujo a carboncillo no se desprenda de la superficie, es necesario aplicarle una sustancia que lo fije a ella. En el pasado, los fijativos eran soluciones de goma en alcohol que se pulverizaban sobre el dibujo. Los fijativos modernos se aplican mediante un spray y se componen de acetato de polivinilo mezclado con un disolvente. Existe otra variedad de carboncillo: el carboncillo comprimido. Está compuesto por polvo de carbón, en concreto antracita dura, aglutinado con goma arábiga. Se presenta en forma de barras o en lápiz. Es más duro que el carboncillo convencional y sus trazos poseen una textura aterciopelada.

Retrato de muchacha, carboncillo de Alberto Durero.

Sanguina. Es en realidad un tipo particular de lápiz, también conocido como lápiz rojo. Se compone de arcilla ferruginosa y el color de su trazo se ubica entre el rojo y el marrón.

Clarión. Se trata de una pasta de color blanco, en forma de barra, compuesta por una mezcla de yeso y greda. Se utiliza sobre papeles de color o para realizar efectos de luz en dibujos trazados con lápiz o sanguina.

Pastel. Se compone de una pasta de pigmentos naturales en polvo mezclados con un aglutinante, que puede ser goma o jabón. Esta pasta se presenta en forma de barras de diferentes durezas, dependiendo de la proporción de aglutinante. Hay pasteles de diferentes colores. Se pueden aplicar a superficies de diversos tipos, tanto blancas como de color, siempre que éstas posean cierto grado de rugosidad. Al igual que ocurre con el carboncillo, para que el dibujo permanezca sobre el soporte es necesario aplicarle algún producto que lo fije.

Estudio del cielo: Atardecer, pastel de Eugène Delacroix.

Tinta. Es una sustancia fluida, de color oscuro, que se aplica mediante plumas y pinceles. Se compone de un elemento principal mezclado con un diluyente que puede ser agua, aceite o goma arábiga. En función de cuál sea el elemento principal, se diferencian varios tipos: la tinta ferrogálica, por ejemplo, tiene como elemento principal el pigmento de hierro mientras que el de la conocida tinta china es polvo de carbón, el del bistre es ceniza de madera y el elemento principal de la de sepia es la tinta extraída de este molusco. Dentro de la técnica que utiliza estos materiales hay que destacar la conocida como aguada, en la que la tinta se diluye en agua y se aplica con un pincel.

Paisaje anónimo japonés realizado en tinta.

Acuarela. Aunque las acuarelas se pueden emplear para el coloreado de superficies, gracias a su fluidez también es posible utilizarlas para el trazado de líneas. Se componen de pigmentos pulverizados mezclados con goma arábiga, que a la hora de la aplicación se diluyen en agua en la medida que se desee. El trazo es transparente y muy luminoso.

Gouache. Al igual que la acuarela, puede emplearse tanto para la pintura como para el dibujo. También está compuesto por pigmentos aglutinados con goma, mezcla a la que se le añade yeso para darle opacidad.

Soportes de dibujo

En dibujo y pintura, los soportes son las superficies sobre las que se realiza el dibujo. Entre los diferentes tipos existen importantes variaciones de color y textura. La elección de uno u otro condiciona las técnicas de dibujo que es posible emplear sobre ellos. En teoría se puede dibujar prácticamente sobre cualquier superficie que sea más o menos plana: piedra, cerámica, metal, cristal, etc. Sin embargo, los soportes más habituales a lo largo de la historia han sido dos: las pieles de animales tratadas y el papel.

Las pieles de animales fueron muy utilizadas en Europa a lo largo de la edad media. Se trataba principalmente de pieles de ternera, oveja o cabra, a las que se eliminaba el pelo, y luego se ablandaban y estiraban. Tras esta preparación, ya podían ser utilizadas para realizar sobre ellas dibujos o escribir textos.

El papel, inventado por los chinos en el siglo II d.C. y llevado a occidente por los árabes, no comenzó a emplearse en Europa de forma sistemática hasta el siglo XV. Hoy día constituye el soporte de dibujo más utilizado. Originariamente se fabricaba macerando en agua fibras vegetales de lino, algodón o cáñamo, y luego triturándolas. La pasta resultante se vertía sobre una fina malla de metal, montada en un marco de madera, y que servía como soporte. Formaba así una lámina fina. Se dejaba sobre la malla mientras se escurría y ganaba consistencia. A continuación la lámina se hacía pasar por una prensa para terminar de extraerle el agua. Una vez concluido el papel, se le podían aplicar diferentes tratamientos para adecuarlo al uso que se le fuera a dar. Por ejemplo, se podía bañar en cola para así reducir su capacidad de absorción, o comprimirse entre placas metálicas para alisarlo y dotar de brillo a la superficie. En el siglo XIX, debido al aumento de la demanda, comenzó a utilizarse celulosa de madera en la composición del papel y se inventó un sistema que permitía fabricarlo de forma continua, en lugar de hoja a hoja.