Forma musical básica

Muchas composiciones de jazz están basadas en formas binarias compuestas.

La forma, en música, es el modo en el que se organizan los elementos musicales de manera que tengan coherencia. Dentro de las diferentes formas de organización musical, las obras que constan de un solo movimiento y por tanto tienen un escaso desarrollo se conocen como formas básicas. Entre ellas se distinguen las que se articulan por medio de la repetición de frases y las que recurren a la imitación de temas. Dentro de las primeras encontramos las formas primaria, binaria y ternaria, el rondó, el lied y las formas imitativas.

Forma primaria

Es aquella composición musical de escasa duración constituida por una sola frase musical, llamada estrofa, que se repite varias veces. Estas composiciones también reciben por ello el nombre de monotemáticas. Entre éstas se encuentran muchas canciones populares en las que se repite la melodía y varía únicamente la letra de la canción, como las coplas estróficas y los romances.

Forma binaria

Las obras musicales compuestas de dos frases que contrastan porque presentan diferente material melódico se conocen como formas binarias. Son innumerables las composiciones escritas en forma binaria en todas las épocas históricas y en todos los géneros musicales, desde las canciones con estribillo características de la música folclórica de muchas culturas, la mayor parte de las canciones de música pop y rock, las danzas propias de los siglos XVII y XVIII y numerosos lieder o canciones de concierto del periodo romántico y posteriores. Según el modo de repetición de estrofa y verso, se suelen distinguir entre formas binarias simples y compuestas.

Las binarias simples son aquellas que constan sólo de estrofa y estribillo que se alternan cierto número de veces. Es habitual en este tipo de canciones finalizar con varias repeticiones seguidas del estribillo. La música popular y las composiciones de música moderna abundan en este tipo de estructuras. A veces se intercala entre alguna de estas repeticiones un pequeño interludio o puente, de duración siempre menor que la estrofa o estribillo y a menudo instrumental, que presenta un motivo melódico nuevo de poca entidad. Las binarias compuestas, en cambio, son las composiciones que disponen la estrofa y el estribillo dentro de un conjunto unitario, denominado coro, que se repite varias veces. Las binarias compuestas pueden presentar tres formas.

Minué, de GiambattistaTiépolo.

La primera de estas formas es característica de gran cantidad de éxitos de los musicales de Broadway de todos los tiempos y constituye la estructura más importante de los estándares de jazz, como As time goes by, de HermannHupfeld, la popular canción que aparece en la película Casablanca. Muchas de estas canciones están compuestas sobre frases de ocho compases que forman una estructura de 32 compases heredada de algunos lieder. Su equilibrio ha cautivado a compositores de todas las épocas y estilos.

La segunda de las formas binarias corresponde a la estructura típica de allemandes, courantes, zarabandas, gigas, chaconas, pasacalles, algunos minués y otras danzas instrumentales estilizadas que componen las suites barrocas. La estructura de estas danzas se basa en la repetición exacta de los dos episodios que las componen.

La tercera estructura binaria es la típica del blues, género de canción popular que surgió hacia comienzos del siglo XX entre la población negra del sur de los Estados Unidos. Fundamentada casi siempre en textos relacionados con la pérdida de un amor, de la libertad o cualquier otro estado de abatimiento profundo, los coros de blues lo componen generalmente dos versos rimados, de los cuales se repiten el primero y el tercero. La característica más destacada del blues consiste en el uso que se hace de las llamadas blue notes, alteraciones descendentes de algunas notas que confieren un aire especialmente melancólico a la composición.

Forma terciaria

Es aquella que se ajusta a la fórmula ternaria, es decir, la sucesión de tres partes sin solución de continuidad: una inicial, que expone el carácter melódico de la pieza; un episodio contrastante, donde se emplea material de otras tonalidades y motivos melódicos claramente diferenciados, y una tercera parte, que puede ser totalmente nueva o bien una versión más o menos alterada de la primera, finalizada con algún tipo de coda.

Ejemplos de formas ternarias se pueden encontrar en todo el repertorio musical, aunque son mucho más usuales en la música clásica. Uno de los más característicos es el minué ternario. El minué es una antigua danza francesa en compás de tres tiempos que fue incorporada de forma esporádica a las suites, práctica muy utilizada, entre otros, por Johann Sebastian Bach . Esta composición evolucionó a lo largo del tiempo desde el aire moderado y ceremonioso que tuvo a comienzos del siglo XVII hasta el vivo movimiento rebosante de ornamentación propio de los compositores clásicos. A menudo un minué iba acompañado de un segundo minué llamado trío porque era ejecutado por tres solistas de la orquesta para diferenciarlo del anterior. Los minués y tríos podían tener forma binaria o ternaria, pero en ambos casos era usual hacer repeticiones.

Richard Strauss, uno de los compositores más destacados en el campo de los lieder.

El llamado minué de tipo sonata cuenta con un minué y un trío, después del cual se repite el primer minué con o sin repetición de sus partes. En la época clásica, por ejemplo, los terceros movimientos de las sinfonías y sonatas de Franz Joseph Haydn y Wolfgang Amadeus Mozart empleaban esta fórmula minué-trío-minué. El minué fue evolucionando durante el periodo clásico hacia un espíritu más juguetón y un tempo más vivo conocido como scherzo, palabra italiana que significa broma, diversión. El scherzo, que conserva la forma ternaria, fue utilizado en profundidad por Ludwig van Beethoven entre el movimiento andante y el final. Algunos repiten de forma exacta el tema inicial, y otros, como los de Beethoven, lo reexponen considerablemente variado.

Muchas de las piezas cortas de escasa duración del periodo romántico, como los nocturnos y mazurkas de Frédéric Chopin o los impromptus de Franz Schubert , están escritas en la misma forma ternaria que el scherzo, y en estas piezas la reexposición del sujeto se realiza también de forma más elaborada y rica. De todas las formas ternarias la más importante es la sonata, que se clasifica dentro de las formas compuestas.

Rondó

En esta forma musical el sujeto o motivo melódico principal reaparece a lo largo de la obra tres o más veces, entre las cuales se insertan episodios musicales con claros contrastes. A menudo, al final de la pieza se suele escribir una pequeña coda. Esta forma musical deriva del rondeau, una danza cantada de origen francés de los siglos XII y XIII en la que la parte musical es ejecutada por un solista que canta las estrofas o coplas y el coro responde entonando el estribillo, llamado ritornello. El rondó aparece como uno de los movimientos de sonatas, conciertos y sinfonías, preferentemente en el último lugar, y es característico de los movimientos finales de las sonatas de Haydn.

Lied

Las llamadas canciones de concierto son composiciones de cámara escritas sobre todo para voz y piano –también hay lieder para voz y orquesta– cuya característica más destacable es la total compenetración de música y texto en una unidad completa, por lo que, en rigor, no cabe considerarlas meras canciones con acompañamiento musical.

No obstante, su estructura formal depende en gran medida del texto y escapa a un encasillamiento rígido, aunque se articula según periodos más o menos simétricos. Los lieder más sencillos adoptan la forma primaria estrófica y la de canción con estribillo, lo que sugiere su indudable origen en la canción popular. Los más complejos pueden tener formas binaria (simple o compuesta) o ternaria, o bien ser lieder continuos, caracterizados por seguir una forma libre que se acopla al texto de un poema.

Los lieder, tanto por su sencillez de estructura como por su temática popular, constituyen en cierto modo la versión romántica de los antiguos madrigales de los siglos XVI y XVII, y a su vez son la fuente de inspiración de la moderna canción popular. El considerado creador de esta forma musical fue Franz Schubert(1797-1828), quien compuso más de seiscientos lieder, casi siempre sobre temática amorosa, añoranzas sobre el paisaje de la tierra natal o la infancia perdida. Otros compositores destacados de lieder son los decimonónicos Robert Schumann , Johannes Brahms y Hugo Wolf y el autor de la primera mitad del siglo XX, Richard Strauss .

Formas imitativas

Algunas composiciones no poseen una forma estructural basada en periodos sucesivos claramente diferenciables, sino en un conjunto de voces engarzadas de modo contrapuntístico que se imitan unas a otras. Las obras contrapuntísticas son propias de los siglos XV y XVI y se utilizaron mucho en contextos tanto religiosos (corales, motetes y obras para órgano) como profanos (madrigales, ballatas, caccias y obras similares). Sin embargo, la técnica de composición contrapuntística alcanza también épocas más cercanas y ha sido utilizada, por ejemplo, en composiciones de música serial.

Partitura del madrigal Reina soberana , de Petrus Vila (s. XVI).

De entre las diversas composiciones contrapuntísticas, la fuga es quizá su expresión más sofisticada. Cabe advertir que existen fugas de muy diversas estructuras, tan diferentes en detalles importantes que algunos autores niegan a éstas la categoría de forma musical y prefieren hablar de la fuga como un procedimiento. No obstante, existen ciertas características formales comunes. Las fugas se articulan en tres secciones, en la primera de las cuales realizan su aparición los motivos melódicos imitados en todas las voces. A continuación se desarrolla una sección media, en la que se suceden los cambios de tonalidad; a menudo, esta sección se caracteriza por la utilización de notas largas y silencios que acentúan el contraste con la sección final, en la que se recupera la tonalidad inicial. Cerca del final aparece el llamado stretto, episodio en el que la respuesta entra antes de que el sujeto acabe, superponiéndose las dos voces. Por último es frecuente finalizar con varios compases de coda.

El madrigal es un tipo de obra polifónica cuya composición está basada en poemas de temática pastoril o amatoria y su estructura se adapta, al igual que el lied, al texto. Así, los hay que guardan el rigor estrófico, a menudo con estrofas de tres versos, y otros que poseen libertad lírica. Es habitual que los madrigales acaben con la repetición de un episodio que ayude a equilibrar la composición.