Forma musical compuesta

La forma, en música, es el modo en el que se organizan los elementos musicales de manera que tengan coherencia. Dentro de las diferentes formas de organización musical, se conocen como formas compuestas, en contraposición a las básicas, a aquellas obras que se articulan en varios movimientos. Son obras, por tanto, de grandes dimensiones, y su carácter puede ser muy variable. Las formas musicales compuestas más habituales son la suite, sonata, el concierto y la sinfonía.

Suite

Algunas formas compuestas consisten sólo en una colección de formas simples. Entre ellas es destacable la suite, una serie de danzas estilizadas de estructura binaria que alcanzaron su apogeo en los siglos XVII y XVIII. De éstas, las que aparecen con mayor frecuencia son la allemande, danza de origen germánico de movimiento moderado y escrita en compás cuaternario (a veces en binario); la courante, una danza viva en compás ternario cuya segunda parte es más larga que la primera; la zarabanda, danza española de probable origen árabe o persa, de compás ternario y movimiento lento, noble y austero, antecesora del movimiento lento de las sonatas y sinfonías clásicas y románticas, y, por último, la giga, de origen inglés, compás ternario y movimiento muy vivo. Además de éstas, en las suites se podían añadir otras danzas como el minué (seguido de su trío), la bourrée, la musette, el pasapié y el pasacalle. A veces se precedía toda la colección de danzas de una pequeña pieza instrumental, generalmente un preludio, una toccata o una fantasía.

Sonata

La sonata es una forma compositiva bitemática y ternaria, es decir, que consta de tres episodios musicales (exposición, desarrollo y recapitulación) estructurados en torno a dos sujetos o motivos melódicos diferenciados. La sonata se articula en varios movimientos (a veces tres, pero, sobre todo, cuatro), que responden casi siempre al orden rítmico o de movimiento considerado como el más equilibrado: rápido, lento, moderado, rápido.

Generalmente, se emplea el término sonata para referirse a composiciones de un solo instrumento, o de uno con acompañamiento, denominándose trío a las sonatas para tres instrumentos, cuarteto para cuatro, etc., y sinfonía si es una composición para orquesta.

Concierto

Una forma musical compleja compuesta para un instrumento solista (o, más raramente, para varios, e incluso para secciones orquestales) y acompañamiento de orquesta es un concierto, palabra derivada del verbo concertare, que significa llegar a un acuerdo. El concierto –que surgió hacia finales del siglo XVI– fue en sus inicios una pieza destinada a una mezcla de timbres contrastantes, varios instrumentos y voces que realizan partes diferentes y se unen para formar un conjunto armonioso.

Sinfonía

La sinfonía es una modalidad específica de sonata cuya partitura no se destina a ningún instrumento concreto, sino que proporciona las pautas musicales de toda la orquesta. A finales del siglo XVII quedó definida su estructura en tres movimientos: allegro, adagio, allegro. En la segunda mitad del siglo XVIII la sinfonía se escindió en dos grupos: la sinfonía escénica y la sinfonía de concierto. Los compositores del periodo clásico introdujeron ciertos cambios en el modo sinfónico: ampliaron los registros orquestales con mayor y más variada instrumentación y añadieron un cuarto movimiento a su estructura. La nueva sinfonía quedó fijada de la siguiente manera: un primer movimiento ( allegro en forma de sonata), un segundo ( andante o adagio ), un tercero ( scherzo o minueto ) y un cuarto (nuevo allegro en forma de sonata o de rondó).