Instrumentación (música)

    Claudio Monteverdi, pionero en el arte de aplicar los principios de instrumentación a la elaboración de partituras.

    La instrumentación es el estudio de las capacidades expresivas y tímbricas de cada instrumento, así como de su tesitura (la extensión de notas que proyecta un instrumento). Es también la disciplina que se encarga de determinar la naturaleza y el número los instrumentos necesarios para interpretar una determinada pieza musical, elemento éste fundamental en la composición y que afecta al sonido de la obra. Cuando un autor compone una obra para piano, por ejemplo, lo hace teniendo en cuenta el tipo de sonidos que produce este instrumento; si, además, decide añadirle una orquesta (composición para piano y orquesta), tiene en cuenta el juego sonoro de ambos y a menudo, compondrá partes solistas para que sean interpretadas por el pianista y las alternará con partes orquestadas, de más fuerza, para crear un contraste evidente.

    Las reglas con las que opera la instrumentación se encuentran en gran medida establecidas por la tradición y según criterios de sensaciones musicales más o menos evidentes. Las funciones asignadas a cada instrumento dependen asimismo del gusto de cada época histórica y del grado de desarrollo técnico del instrumento. Así, el timbre de violines y la ligereza de su ejecución fue considerado muy apropiado durante la época barroca para representar escenas naturalistas; en la actualidad, suelen ser muy utilizados por su sonido penetrante para transmitir sensaciones de terror en partituras cinematográficas.

    También el desarrollo técnico de los instrumentos influye en el estilo musical de cada época. El piano se convirtió, por su timbre y por su capacidad expresiva, en el instrumento favorito durante el siglo XIX con el que expresar la hondura sentimental propia del periodo romántico.