Melodía

    La melodía, el elemento más importante de una composición musical, puede definirse como la sucesión de sonidos que constituye la “parte cantable” de la composición. Dicha parte puede ser interpretada por un cantante o por uno o varios instrumentos. Las melodías huyen de toda monotonía, suelen formar progresiones o sucesiones de notas de distintas alturas (graves y agudos) y duración variada, capaces de funcionar musicalmente por sí solas. Las composiciones que constan de una única melodía sin acompañamiento ninguno se conocen como monofónicas; aquellas que constan de dos o más líneas melódicas independientes y complementarias se conocen como polifónicas, y las melodías en las que todas las voces van al unísono, se denominan homofonías.

    Las melodías son muy semejantes al lenguaje hablado en el sentido de que constituyen frases musicales completas, con sentido de unidad. En la antigua Grecia, donde tanto se contribuyó al desarrollo de la música, ésta se consideraba poco menos que una forma de acentuación de la poesía. Técnicamente cualquier sucesión de sonidos puede constituir una melodía, incluso una sencilla escala ascendente o descendente, pues no existe ninguna norma que regule su construcción: la melodía es producto sólo de la inspiración del artista.

    La variedad de melodías es tan grande que escapa a cualquier intento de análisis. No obstante, se deben mencionar ciertas características que se cumplen en un amplio número de las más exitosas de la historia de la música. Una fórmula muy utilizada consiste en la progresión suave, sin brusquedad, de las notas de una escala como muestra el archiconocido pasaje de la Novena sinfonía de Ludwig van Beethoven (1770-1827), el Himno a la alegría. Es sin embargo más común la mezcla de esta técnica con los denominados arpegios, como en la famosa melodía de John Lennon y Paul McCartney, del conjunto pop The Beatles, llamada Hey Jude. En general, las melodías tienden a buscar el equilibrio, de forma que las progresiones ascendentes de notas (por ejemplo, Do-Re-Mi) son seguidas de progresiones descendentes (Mi-Re-Do) y los momentos de tensión musical son seguidos de pasajes de relajación.