Motivo y tema (música)

    De la misma forma que una oración se articula en torno a una idea, una melodía nace en torno a un motivo musical. Este elemento es una porción (o frase) de una melodía que está constituida por dos o más notas; se desarrolla de diferentes maneras a lo largo de una composición y constituye su fundamento.

    Los motivos melódicos se repiten, transponen, invierten y alteran en un proceso denominado desarrollo motívico. Con estos elementos se articulan temas, semifrases, frases y periodos musicales de mayor o menor extensión. En la música más tradicional es habitual construir las frases o porciones melódicas con un ritmo más o menos marcado; se crea así un conjunto de sonidos tensos y relajados que estructura las frases con una entonación parecida al lenguaje hablado. A menudo las frases toman la forma llamada de pregunta y respuesta: un motivo melódico produce un momento de tensión musical y luego se repite a la inversa para relajar dicha tensión.

    El tema es un fragmento compuesto de uno o más motivos melódicos; no forma una unidad completa y es susceptible de variación. A menudo, motivo y tema se utilizan como sinónimos aunque el tema suele contener uno o varios motivos. Cuando el tema consta de dos motivos, el segundo de ellos suele recibir el nombre de contramotivo (un ejemplo de ello lo constituye la célebre Marcha turca de Wolfgang Amadeus Mozart , 1756-1791).

    Por otra parte, existen frases o periodos de mayor o menor longitud, pues no hay reglas que limiten la creatividad del compositor. Sin embargo, llama la atención el gran número de obras estructuradas en frases de ocho compases: su equilibrio –cuatro compases para realizar una pregunta y cuatro para responderla– parece tener un atractivo especial para los autores. De hecho, se puede decir que la longitud más frecuente de una frase musical es la de ocho compases.