Muro

    Construcción vertical cuyo objetivo es cerrar, proteger o delimitar un espacio.

    Muros de carga y de cierre en un proyecto arquitectónico

    Existen básicamente dos tipos de muros: los de carga y los de cierre. Los muros de carga son los que no sólo soportan el peso de ellos mismos, sino también de suelos, techos, personas, muebles y, en general, todos los elementos situados por encima de ellos. Por cumplir esta función deben contar con una resistencia notable, y los materiales con que sean fabricados deben estar en consonancia con ella: piedra u hormigón. Cuando los muros de carga han de soportar únicamente cargas verticales pueden ser más delgados en su parte superior que en su base. En los casos en que deban hacer frente también a cargas laterales, serán igual de gruesos en toda su sección, e incluso pueden estar reforzados en los puntos de aplicación de las cargas. Las ventanas y demás aberturas debilitan los muros, concentrándose los esfuerzos verticales en esos casos en los laterales de las aberturas, por lo que los muros deben estar convenientemente reforzados.

    Los muros de cierre son los que no deben soportar más carga que la derivada de su propio peso. La función resistente la cumplen en este caso otros elementos de la construcción. Es lo que ocurre en la arquitectura moderna, en la que las estructuras de las construcciones se llevan a cabo con metal, que se encarga de la sustentación de todo el conjunto. Por tanto, a los muros no les resta otra finalidad que servir de cerramiento. Al no tener que soportar cargas, pueden ser ligeros y se permite el uso de una amplia variedad de materiales, como el ladrillo, el cristal, la madera o el plástico.