Técnicas de pintura

Niño de las aguas , de Emiliano di Cavalcanti, ejemplo del vanguardismo pictórico del siglo XX.

La pintura es el arte plástico bidimensional por excelencia, que utiliza la línea, el color y la luz como palabras del lenguaje plástico para expresar el mensaje que quiere transmitir. Estas palabras y oraciones pueden crearse de diferentes maneras, según las técnicas pictóricas utilizadas, determinadas por los aglutinantes de los colores, además de los soportes sobre los que se realizan. Entre estas técnicas pictóricas se encuentran el fresco, el temple, el óleo, etc.

Casas de l’Estaque , una de las primeras obras del cubismo.

El fresco

Los colores no llevan aglutinante alguno y los soportes suelen ser de grandes dimensiones, como paredes y techos. El fresco es una técnica habitual para la realización de murales. Antes de pintar es necesario preparar el soporte, lo que se hace en dos pasos. En primer lugar se lleva a cabo el revoque, que consiste en aplicar, sobre la superficie donde luego se va a pintar, una capa de masa compuesta de arena y cal, en proporción de 2 a 1, y mezclada con agua. A continuación se realiza el enlucido, consistente en otra mano de esa misma pasta pero con la arena y la cal en cantidades iguales. Cuando los colores se aplican a la superficie tratada, penetran en la pasta, que al secarse se vuelve permanente.

Esta técnica presenta varios inconvenientes. El mayor es que es necesario pintar con rapidez, mientras la base de arena y cal todavía está húmeda, para que los pigmentos puedan penetrar en ella. Además, los colores no son fluidos, lo que limita el tipo de trazos, y no es posible realizar correcciones.

El temple

Los aglutinantes empleados son yema de huevo y colas de origen vegetal. Entre los soportes más habituales se encuentran tablas, muros y lienzos. Es necesario tratar la base con una capa de yeso, pero se pinta sobre ella cuando ya está seca, lo que representa una ventaja respecto al fresco. Los colores tampoco son fluidos y, aunque es posible hacer correcciones, éstas son complicadas de realizar.

El óleo

El aglutinante empleado en los colores se trata de aceite de linaza, o bien de adormidera o de nogal. En ocasiones, a la mezcla de pigmento y aglutinante se le añade un barniz; el resultado es una pasta cremosa que se ofrece envasada en tubos.

El óleo se puede aplicar sobre casi cualquier tipo de soporte, si bien los más empleados son la tabla y, sobre todo, el lienzo. Los soportes se tratan previamente al proceso de pintura mediante una capa de yeso. Con esto se consigue que la superficie sea menos absorbente y posea la textura adecuada: ni muy áspera ni muy suave.

El surrealismo produjo cuadros llenos de elementos oníricos como se observa en La silla , de Salvador Dalí.

Esta técnica presenta una importante serie de ventajas. El óleo se seca lentamente, a la vez que los colores no sufren alteraciones en el proceso. Se pueden efectuar correcciones, así como igualar, mezclar y degradar los colores. Es posible además aplicar la pintura en capas sucesivas, para crear efectos de transparencia o veladura. Las pinceladas no tienen que ser únicamente lineales, se pueden realizar aguadas, manchas y, aplicando colores muy espesos, empastes. Gracias a todo ello, las obras acabadas presentan una gran variedad de colores y son ricas en brillos y contrastes.

Vendedores de flores, del mexicano Diego Rivera, uno de los más preclaros ejemplos de realismo social.

Para realizar una pintura al óleo se acostumbra a proceder por etapas. En un primer paso se traza un bosquejo a lápiz o carboncillo. A continuación se empieza a rellenar las zonas amplias con pintura diluida. Después, se van afinando los trazos y realizando correcciones mediante pintura progresivamente más gruesa. La aplicación del color se puede llevar a cabo con pinceles y brochas de diferentes durezas, pero también mediante espátulas. Cuando la pintura ha sido concluida se le aplica una capa de barniz a fin de protegerla de la suciedad y realzar los colores.

La acuarela

En este caso, los pigmentos se combinan con goma arábiga y abundante agua, dando lugar a mezclas de colores translúcidos, por lo que no existirá el blanco. El soporte acostumbrado es el papel, el cual es necesario humedecer antes de comenzar a pintar. Entre los inconvenientes de esta técnica se encuentra el hecho de que no admite correcciones.

El pastel

El aglutinante empleado es goma o jabón. Admite diversos soportes, pero el más usado es el papel, siempre que posea cierta rugosidad. Una vez concluida la pintura es necesario aplicarle un tratamiento fijador para que no se desprenda de la superficie.

El gouache

El aglutinante es goma. Incluye algo de yeso en su composición, además del aglutinante y el pigmento. Se acostumbra a aplicar sobre tela o papel. La textura final es gruesa, pastosa y muy expresiva.

El acrílico

Los pigmentos se mezclan en este caso con resinas sintéticas. Admite diversos soportes y posee la ventaja de producir tonalidades muy uniformes y texturas variadas. Se seca rápidamente.

Tipos de soportes y barnices

En lo referente a los soportes para la pintura podemos encontrar papel, tela, muros, paredes y techos. Otras posibles superficies son las vitelas (pieles animales adobadas y pulidas), los laminados de marfil y de metal. Por su gran uso posee especial importancia el lienzo, una tela que puede ser de diferentes materiales, como lino, algodón o yute, tensada y clavada a un bastidor, o bien encolada sobre una tabla.

Campbell’ssoup, obra emblemática del artista pop Andy Warhol.

Representa una práctica habitual, antes de comenzar a pintar, aplicar un fondo sobre el soporte. De este modo se modifican las características de su superficie, regulando color, rugosidad y porosidad. Los fondos determinan la velocidad de secado de la pintura, así como su aspecto final. Uno blanco, por ejemplo, refleja la luz a través de la pintura y dota a ésta de un mayor brillo mientras que uno negro provoca el efecto contrario. Otra ventaja es que un fondo grueso cubre las irregularidades del soporte, impidiendo que asomen en la pintura. La composición de los fondos varía notablemente, pero todos se basan en una sustancia cohesiva, como el aceite o la cola, mezclada con un polvo inerte, ya sea blanco o de color, que puede consistir, por ejemplo, en yeso, cal o piedra pómez.

El intento de captar los detalles de la escena como si de una fotografía se tratase, dio lugar a cuadros hiperrealistas como Lunch Specials, de Richard Estes.

Se ha mencionado en el caso del óleo el uso de un barniz protector que se aplica a la pintura finalizada. Otras técnicas admiten un tratamiento similar, para lo que se pueden emplear sustancias como la cera, la clara de huevo, las resinas naturales y barnices industriales. El barniz, además de proteger la pintura, logra otros efectos, como ajustar los colores y el brillo.