Metaloide

    Los metaloides, también denominados semimetales, son elementos que presentan propiedades intermedias entre las de los metales y las de los no metales. En términos generales, los elementos que se clasifican de forma sistemática como semimetales son el boro, el silicio, el germanio, el arsénico, el antimonio y el telurio, en tanto que el polonio y el astato, muy poco abundantes, se incluyen en esta categoría sólo en ocasiones.

    Los metaloides son sólidos aislantes a temperatura ambiente que, no obstante, pasan a ser conductores cuando son sometidos a calentamiento o cuando se introducen pequeñas cantidades de determinados elementos en su estructura cristalina. Son en consecuencia semiconductores, razón por la cual desempeñan un papel de extraordinaria relevancia en la tecnología actual, al constituir la base de los transistores y microchips de creciente grado de miniaturización, a su vez fundamento material de la industria informática y de otras ramas tecnológicas como las destinadas a la elaboración de células solares para el aprovechamiento de la energía fotovoltaica.

    Desde el punto de vista de su estructura atómica externa, las capas electrónicas tienen espacios que los electrones pueden llenar para conducir la energía eléctrica.

    En la tabla periódica, la diagonal que incorpora los elementos metaloides ha de considerarse en términos relativos, ya que, según cuáles sean las condiciones de reactividad de estos cuerpos químicos, su naturaleza puede presentar un carácter marcadamente metálico o no metálico. A partir de su colocación en la tabla periódica es posible deducir que precisamente los metaloides presentan una estructura electrónica intermedia entre la de los metales, cuyas capas electrónicas externas tienden a tener espacios vacíos, y las de los no metales, que son propensas en cambio a que estas capas de electrones se llenen.