Clonación de organismos (Transferencia nuclear)

    El proceso de clonación puede ser utilizado para la obtención de un organismo genéticamente idéntico a otro, es decir, clónico. La metodología es bastante compleja, siendo muy difícil obtener unos buenos resultados. Este tipo de clonación, también denominada transferencia nuclear o transferencia de núcleos diploides, consiste, básicamente, en extraer el material genético de una célula sexual femenina de un organismo determinado e introducir, en esa célula “vacía”, un nuevo ADN procedente de otro organismo.

    Aunque se han desarrollado diferentes procedimientos según la especie de la que se trate, el proceso de clonación sigue unas pautas comunes. En primer lugar, se extrae el material genético de un oocito (u ovocito, célula sexual femenina que se encuentra en los ovarios y que se transforma en óvulo durante el período de la ovulación), y se sustituye por el material genético diploide procedente de las células de otro organismo adulto de la misma especie. El oocito así manipulado es sometido a un choque eléctrico para que comience a desarrollarse como un embrión normal que se implanta en una hembra, que actúa como “madre de alquiler”. El individuo que nazca a partir de ese cigoto será genéticamente idéntico a aquel organismo adulto que le “donó” el material genético diploide.

    El primer experimento de este tipo se llevó a cabo en ranas, pasándose a continuación a la experimentación en mamíferos. En este último caso, el procedimiento se ha llevado a cabo en diferentes tipos de organismos, como por ejemplo, ratones, ovejas, primates o cerdos, obteniéndose diferentes tasas de éxito para cada uno de ellos. En general, las eficiencias no son muy altas, ya que se produce una elevada tasa de anomalías fetales y muerte de embriones, por lo que el individuo clonado no llega nunca a nacer.

    A pesar de estos inconvenientes, en 1997, un equipo de científicos de Edimburgo consiguió “fabricar” una oveja clónica, Dolly, a partir de la metodología descrita. Para conseguirlo, llevaron a cabo un procedimiento bastante laborioso, ya que se utilizaron 434 oocitos, pero sólo se pudo introducir el material genético de una oveja adulta en 277 de ellos. De éstos, solamente 29 consiguieron seguir adelante como embriones, implantándose en ovejas hembras, de las que sólo 13 resultaron preñadas. Finalmente, sólo una de estas 13 ovejas consiguió parir una cría.

    En el caso, por ejemplo, de humanos, se ha realizado un cálculo de lo que se necesitaría para poder obtener con éxito un individuo clónico: se requerirían unos 400 oocitos, procedentes de más de 40 donantes, a las que se las sometería a un tratamiento de fertilización para provocar una mayor ovulación. A todos estos oocitos se les extraería el material genético y se fusionaría con el material genético de células procedentes de un individuo adulto. Para implantar todos estos embriones se necesitarían, al menos, 50 madres portadoras; solamente en nueve o diez de ellas se produciría un embarazo. De éstos, sólo uno de ellos llegaría a buen término, del que nacería un bebé sano clónico; en el resto se producirían abortos o el nacimiento de fetos con anomalías. Obviamente, esta metodología aún no se ha llevado a cabo, sobre todo por los problemas éticos que plantea.