Escala de Mercalli

    Para la medición de la fuerza alcanzada por un movimiento sísmico se usan dos escalas de referencia que llevan el nombre de dos notables geólogos: Mercalli y Richter. La primera, la más antigua pues data de 1902, clasifica los movimientos sísmicos en doce grados de intensidad. Se basa en los efectos que causan sobre el entorno, como por ejemplo los daños causados en los edificios. Esta escala ha caído en desuso, pues los efectos de un sismo dependen de factores muy diversos como la naturaleza del terreno, la distancia existente hasta el epicentro, la profundidad del hipocentro y el tipo de edificios afectados.

    La división en grados de la escala de Mercalli fue establecida mediante observación directa de los daños causados por los sismos y por encuestas realizadas entre personas afectadas. A pesar de lo espectacular de las descripciones de cada uno de los grados, su medida resulta muy subjetiva.

    Escala Mercalli.

    Basándose en los grados de intensidad alcanzados por un sismo en los diferentes puntos se puede trazar un mapa de intensidad. Éste mostrará que los efectos del temblor decrecen a medida que aumenta la distancia al epicentro. Las líneas que unen puntos con el mismo grado de intensidad, denominadas isosistas, poseen una forma más o menos elíptica y se disponen de modo concéntrico alrededor del epicentro. Las que unen puntos donde el terremoto se ha sentido a la misma hora se conocen por homosistas.