Escala de Saffir-Simpson

    La escala de Saffir-Simpson, cuyo nombre rinde homenaje a los científicos estadounidenses Herbert Saffir y Bob Simpson, permite realizar una clasificación de los huracanes basándose en la velocidad del viento en los mismos. Divide los huracanes en cinco categorías, desde la 1 o menos intensa, con vientos entre 119 y 153 km/h, a la 5, con vientos por encima de 250 km/h. La tabla 2 muestra un esquema de la misma.

    Escala de Saffir-Simpson (*hPa = hectopascales; **Mbar = milibares).

    Esta escala se emplea para los huracanes del océano Atlántico y el Pacífico oriental. Los servicios meteorológicos australianos manejan una escala diferente, aunque parecida a la anterior, para categorizar los huracanes que tienen lugar cerca de sus costas. El resto de las regiones oceánicas no disponen de clasificaciones de este tipo.

    Es preciso señalar que el poder destructivo de un huracán no depende necesariamente de su categoría. En otras palabras, los de categoría 5 no siempre son los más devastadores. Los daños causados por un huracán dependen, además de la velocidad del viento, de los fenómenos atmosféricos asociados, como lluvias y marejadas, de las características de las regiones afectadas y de la velocidad a la que el huracán se desplaza.

    Las observaciones necesarias para determinar la categoría de un huracán se realizan por medios directos e indirectos. Las observaciones directas son las efectuadas por aviones, barcos y estaciones meteorológicas, que toman mediciones in situ de las dimensiones y la velocidad de los huracanes.

    De las observaciones indirectas se ocupan los radares y satélites meteorológicos, los cuales realizan sus mediciones a distancia. Desde la década de 1960, estos métodos han permitido mejorar de modo muy notable los sistemas de previsión de formación de huracanes, así como su posterior seguimiento.