Alcibíades

    Alcibíades representado junto a Sócrates en un óleo de Jean León Gerôme.

    Alcibíades (450-404 a.C.), estratega y político ateniense. Destacó por su oratoria, valor en la batalla y gran capacidad militar, así como por su facilidad para cambiar de bando en las luchas entre Atenas y Esparta.

    Alcibíades nació en Atenas alrededor del año 450 a.C. Tuvo una esmerada educación y formación gracias a su tío Pericles y a su amigo Sócrates. Contó con una gran riqueza que le permitió llevar una vida de lujo y licenciosa, y ganarse el favor del pueblo con sus generosos regalos. Nombrado general en el 420 a.C., estableció una serie de alianzas con otros estados griegos que desembocaron en la reanudación de la guerra del Peloponeso, en la que, sin embargo, fue derrotado por los espartanos en la batalla de Mantinea (418 a.C.).

    En el 415 a.C., Alcibíades fue designado uno de los comandantes de la poderosa expedición que Atenas envió contra la ciudad siciliana de Siracusa (aliada de Esparta). Tras el desastroso resultado de la incursión, fue acusado de sacrílego y condenado a muerte, viéndose obligado a escapar a Esparta. Allí ofreció sus servicios y se le otorgó el mando de un ejército que se dirigió a Asia Menor, donde inició una rebelión de las colonias jónicas contra Atenas. A pesar de todo, Alcibíades se ganó la enemistad del rey de Esparta y, al enterarse de que querían asesinarlo, escapó a Persia refugiándose en la satrapía de Tisafernes.

    En este lugar, Alcibíades dirigió complots y estableció maquinaciones que dieron como resultado que Atenas le perdonara y le nombrase estratego del ejército. Derrotó a los espartanos en las batallas de Cinosema (411 a.C.) y Cícizo (410 a.C.) y conquistó varias ciudades enemigas, lo que le permitió entrar triunfalmente en Atenas en el 407 a.C.

    A pesar de estos triunfos, muchos eran los enemigos de Alcibíades que aprovecharon su derrota en la batalla de Notium (406 a.C.) para destituirlo del mando. Tuvo que dejar Atenas y se marchó, primero, a Tracia y después a Frigia, en Asia Menor, donde el gobernador persa Farnábazo, con la complicidad espartana, ordenó quemar la residencia de Alcibíades y asesinarlo, lo que ocurrió en el 404 a.C.