Carlomagno

Corona de Carlomagno, emperador del Sacro Imperio Romano Germano.

Miniatura que representa la coronación de Carlomagno por el papa León III.

Denario con la efigie de Carlomagno.

Carlomagno (h. 742-814), también llamado Carlos I, rey de los francos (768-814), de los lombardos (774-814) y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico (800-814). Carlomagno basó su política en la unión del poder terrenal y la Iglesia con el objetivo de mantener y propagar la fe cristiana. Fundó el Imperio carolingio, base de la civilización europea, que aunaba las culturas germánica, romana y cristiana, y que supuso además la separación definitiva entre Oriente y Occidente.

Carlos nació hacia el año 742, y fue el hijo primogénito de Pipino III, rey de los francos conocido como Pipino el Breve. Su dinastía, que posteriormente se conocería con el nombre de carolingia, procedía de la región del río Mosela, en la actual confluencia de las fronteras alemana, francesa y de los Países Bajos, y en dos generaciones había adquirido el estatus de monarquía hereditaria dentro del reino merovingio.

La proclamación de Pipino III como rey en el 751 contó con el beneplácito eclesiástico del pontífice Zacarías, cuyo sucesor Estéfano II le reclamó en el 753 la defensa frente a los lombardos que atacaban Roma. Carlos, que contaba con 12 años de edad, salió al encuentro del papa para protegerle. Asimismo, acompañó a su padre en sucesivas campañas militares sobre Aquitania para restablecer la integridad del antiguo reino de los francos.

Las tempranas experiencias militares fueron decisivas en la educación del príncipe, dotándole de un carácter resolutivo dispuesto a luchar contra enemigos externos en la defensa de sus derechos e instruyéndole en la importancia que tenía la alianza entre el poder político y la iglesia para el mantenimiento de la paz.

Carlos, rey de los francos y los lombardos

A la muerte de Pipino en el 768, y siguiendo la tradición de los francos, el reino quedó dividido entre Carlos y su hermano Carlomán, y la rivalidad surgió de inmediato. Con la mediación de su madre, Carlos concluyó una alianza con el rey lombardo Desiderio, que incluía el matrimonio con su hija.

La repentina muerte de Carlomán en el 771 facilitó a Carlos la reunificación del reino bajo su poder. La viuda de Carlomán, deseosa de hacer valer los derechos al trono de su hijo, logró que Desiderio rompiera el tratado con Carlos y que exigiera al papa la cesión del reino al hijo de Carlomán. Sin embargo, Carlos acudió en ayuda del pontífice y conquistó Pavía, capital del reino lombardo de cuyo territorio se apoderó, para aparecer después en la Santa Sede como su mayor benefactor. Asimismo, combatió a los sajones que estaban aún fuera de la órbita del catolicismo y los integró dentro de su reino promoviendo la conversión de su nobleza en los años 775-777.

En el verano del 778 Carlomagno lanzó una campaña contra los árabes en la península ibérica en la que sitió la ciudad de Zaragoza, sin que pudiera no obstante someterla. Retrocedidas a los Pirineos, las tropas de Carlomagno se vieron hostigadas por los vascos en Roncesvalles y su jefe militar, Roldán, cayó abatido. Esta gesta militar sería después narrada en un famoso poema (La canción de Roldán). Ataques posteriores de los moros sobre Narbona indujeron al establecimiento de la Marca Hispánica (sobre las actuales Cataluña y Aragón), un territorio defensivo para contener el avance del Islam.

El emperador Carlomagno combatiendo con un rey árabe.

A partir de entonces el rey se empleó en consolidar su reino y expandirlo hacia el este. Los sajones pronto se rebelaron contra la dominación carolingia y se desencadenó una cruenta lucha para dominarles; así, sólo en el año 782 se produjo la ejecución de 4.500 campesinos sajones sin que se consiguiera aplacar el levantamiento hasta el año 804, tras el sometimiento de Tasilon III de Baviera y después de más de 18 incursiones de Carlomagno en tierras sajonas.

Controlada la margen derecha del Rhin, Carlomagno dirigió desde Ratisbona varias campañas contra los bávaros, establecidos en Austria y Hungría. Los pueblos eslavos asentados en la cuenca del Danubio se convirtieron también en vasallos del emperador, aunque sin convertirse al cristianismo.

Carlomagno, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico

Los intereses de Carlomagno y el pontificado tenían ahora una total sintonía. La Roma papal trataba de mantener la independencia respecto a Bizancio, la cual además se había erigido en iconoclasta y había perdido su control de Italia tras la caída de Rávena en el 751. El ascenso de Carlos daba la oportunidad a Roma de reconstituir el imperio en Occidente y erigirse en cabeza de la iglesia

Tras la muerte del papa Adriano fue nombrado papa León III. Éste se enfrentó a la oposición de la nobleza romana y los descendientes del anterior papa. Víctima de una emboscada en el 799, el papa León III salió de Roma y pidió ayuda a Carlos en Paderborn. Restituido en el trono pontificio, en la Navidad del 800 el papa León III coronó a Carlomagno emperador de la cristiandad en la sede de San Pedro con la fórmula Romanum gubernans Imperium.

El título imperial no dio a Carlomagno más territorios ni poder, aunque legitimó su autoridad. El 13 de enero del año 812, Miguel I de Bizancio reconocía finalmente a Carlomagno como emperador de Occidente por medio del Tratado de Aquisgrán. El emperador bizantino recibía a cambio los territorios adriáticos de Venecia, Istria y Dalmacia. La coronación de Carlomagno supuso la institucionalización del concepto medieval de imperio.

Administración del Imperio Carolingio

Esta legitimación vino dada también por las medidas políticas y administrativas que Carlomagno desarrolló dentro de sus dominios. La corte, que hasta entonces había sido itinerante, se estableció en las tierras originarias del reino franco. Desde el 794, Aquisgrán se convirtió en residencia real permanente, aunque Carlomagno continuó habitando temporalmente en Ratisbona y Roma. De estas últimas urbes obtuvo parte de los materiales con los que levantó el palacio y la capilla de Aquisgrán, obras paradigmáticas del arte occidental en las que están presentes las influencias romana y bizantina.

El núcleo del poder carolingio, la capilla real, estaba compuesto por la familia y allegados del emperador, el clero y su personal de servicio. Residían también en la corte el tribunal palatino y la chancillería, cuyo jefe, el canciller, era un religioso que dirigía por igual asuntos civiles y eclesiásticos. El antiguo cargo de mayordomo de palacio se suprimió por el de chambelán o camarlengo, por debajo del cual se situaron el senescal, el copero y el mariscal.

Carlomagno se preocupó asimismo de rodearse de sabios procedentes de todos los rincones del imperio, principalmente anglosajones, entre los cuales destacaron Alcuino de York (De animae ratione) y Eginardo (Vita Caroli Magni). Con su asesoramiento, el emperador pudo reunir una biblioteca palaciega con obras de los padres del cristianismo (San Agustín) y los clásicos, así como fundar una escuela palaciega y monasterios donde se preservan los conocimientos de la Antigüedad. El propio emperador, aunque no sabía leer ni escribir, conocía varias lenguas vernáculas además del latín y el griego. Fuera de la corte, los monasterios y las escuelas catedralicias, la sociedad y buena parte de la nobleza era analfabeta, y las lenguas germánicas habían sustituido al latín.

El mismo celo se puso en la observancia de la religión y el derecho dentro de la corte. Esta determinación quedó plasmada en el Libri Carolini (hacia el 791) con el que Carlomagno renegó de las decisiones adoptadas en el Concilio de Nicea (787), que reconciliaba a Roma con Bizancio.

La administración política los carolingios contaba con una asamblea de condes que se reunía varias veces al año. Por el territorio, los tribunales de justicia (malus) dirigidos por condes y obispos detentaban la autoridad militar, civil y religiosa de cada condado. En los territorios de frontera (marcas) se estableció la figura del marqués. Carlomagno no obstante respetó en ocasiones el derecho particular de sus pueblos y tribus vasallas. Para coordinar toda la administración del reino, Carlomagno cuenta con los missi dominici (enviados del emperador), inspectores seglares y eclesiásticos con plenos poderes.

Carlomagno sentó también las bases del sistema monetario medieval, aunque la presencia árabe en el Mediterráneo y normanda en el mar del Norte redujo considerablemente el comercio. A pesar de todo, el centro de poder se desplazó del Mediterráneo hacia el norte, completándose la separación entre Oriente y Occidente y dando comienzo a la Edad Media.

Últimos años

Desde el 806, Carlomagno proyectó la cesión de su imperio a sus herederos, si bien con la muerte de uno de sus hijos sería sólo Ludovico quien recibiría la corona imperial en el 813, con el consejo de que, al igual que el emperador de Bizancio, la ciñiera por sí mismo y no a través del papa.

Carlomagno murió en Aquisgrán el 28 de enero del año 814 en Aachen (actual Alemania), donde aún se mantiene su tumba. Aunque dejaba sucesor, el emperador se había casado cinco veces y tenía otros muchos herederos que pronto se enfrentaron entre sí, por lo que el Imperio carolingio continuó sólo unos años más. Su legado fue la base para la consolidación de los estados y casas reales del medievo en Occidente, así como de la literatura épica y caballeresca, y continúa inspirando el ideal de unión de los pueblos europeos.

Cronología de Carlomagno

742 – Nace Carlomagno, primogénito del rey Pipino III.

768 – Muere Pipino. El reino queda dividido entre Carlomagno y su hermano Carlomán.

771 – Muere Carlomán. Carlomagno unifica el reino bajo su poder.

775 – Derrota a los sajones.

778 – Campaña contra los árabes en la Península Ibérica. Retrocedidas a los Pirineos, las tropas de Carlomagno son hostigadas por los vascos en Roncesvalles.

780 – Los sajones se rebelan contra la dominación carolingia. Nuevas batallas.

799 – El papa León III pide ayuda a Carlomagno en Paderborn.

800 – Carlomagno es coronado emperador de la cristiandad por el papa León III.

804 – Derrota definitiva de los sajones.

812 – Miguel I de Bizancio reconoce a Carlomagno como emperador de Occidente. Tratado de Aquisgrán.

813 – Cede la corona imperial a su hijo Ludovico.

814 – Muere en Aquisgrán.